domingo, 11 de octubre de 2009

La misma habitación, con otros muebles

He ido a ver a los Celtas Cortos, o debería decir los Celtas Cortísimos, porque el concierto terminó precipitadamente. Tantos chicos, tan jóvenes, saltando en el escenario sin parar tuvieron la culpa. Ellos o un escenario montado con una estructura endeble. Ellos o los tipos más fornidos de la organización, que no aguantaron más de dos canciones apuntalándolo para que no se desmoronase debajo de los músicos.

Algo así le escribía el 13 de septiembre (o alrededores) del 92. La primera de un grueso fajo de cartas en todos esos años. De aquellas que dijo que arrojaría al fuego. Las he imaginado muchas veces, escritas buscando las palabras, porque me gustaba escribir, consumidas sin llama en las ascuas de la chimenea, levantando pavesas negras.

Guardé la entrada un tiempo, porque dijeron que volverían, los Celtas. Que nos compensarían por aquel fiasco. Y yo la guardé donde guardaba el primer billete de avión, aquellas cosas. No recuerdo bien dónde. En mi cuarto. Escrituras e hipoteca de por medio, mi habitación de entonces vuelve a ser ahora mi habitación, pero con otros muebles. Después de tanta mudanza de la entrada de los Celtas, del billete de avión, de aquellas cosas ya no supe más. Y ellos se consumieron como auténticos celtas cortos, como mis cartas, dejando al principio el humo y el olor, luego ya nada.

No supe que Cifuentes había dejado el grupo ni que había vuelto después, ni que siguen tocando. No tararée ni un estribillo en diecisiete años, hasta ayer. Ayer yo no iba al concierto de los Celtas. Fue una carambola. Nos costó encontrar el lugar y ya habían empezado hacía más de veinte minutos. Empezar a escucharlos no fue repetir el 13 de septiembre del 92, fue continuar el concierto. Superar el paréntesis y encontrar lo que me mueve adelante, atrás y hacia los lados. Dice Kaos que no suenan igual ahora, dice que Cifuentes desafina. Ha perdido la voz que tenía entonces, dice. Se han perdido mis cartas también. También yo tengo un timbre cazallero. Pero sigo con mis sueños. Y esta vez los voy a soñar hasta el final.

8 comentarios:

Clara dijo...

La misma habitación... El cerebro también se ha amueblado varias veces,no?

Orologiaio dijo...

Hoy no queda casi nadie de los de antes...


Y los que hay, han cambiado.

celtas dijo...

En que sitio fue lo del escenario, porque recuerdo la situación pero no el lugar. Salud.

La cónica dijo...

Lo decía más por el cráneo que por el dormitorio, clarita, ya lo sabes tú.

Hemos cambiado, sí. Seguimos siendo una gente impresentable, pero hemos cambiado.

Celtas, fue en Fuenlabrada, en el Pabellón Fernando Martín. Supongo que estará en la colección de anécdotas del grupo.

Besos!!

Kaos Baggins dijo...

desde luego que terminar un concierto despues de tanto tiempo es motivo de festejo y celebracion

aunque haya mitos que es mejor dejar como mitos para que no desciendan de nivel....
cifu nunca fue una "gran voz" pero en la senda del tiempo estuvo para apalearlo
lo malo no es que pierda voz, lo malo es que algunos temas los canto con desgana, con desidia
acepto que cuando has cantado la misma cancion en cada concierto te canses de ella, y nadie lo ha contado mejor que Europe, cuando escribieron el "Prisioners in Paradise"

pero esas canciones son las que le dan de comer, son un simbolo y un himno para la gente que les van a ver, y cantar con desgana la "senda del tiempo" es un crimen imperdonable, mas aun que cuando despues destrozo tambien el "20 de abril"
y no por capacidad, por que el "no nos podran parar" lo canto como hace 20 años, perfecto
pero el propio deberia leer aquella letra y aplicarse el cuento
"No, nos podran parar, somos celtas con ganas de luchar"
y Cifu dejó de luchar y ahora malvive profanando sus propias canciones,
afortunadamente para el, nuestros recuerdos al escucharlas son mas fuertes que su voz
y escuchamos el eco de su voz que vuelve en el tiempo, como sonaba entonces, con alma

PD: de la chica con la que cantaron el tema que suena ahora en las radios....mejor me callo
en la radio suena bien, pero su voz debe llevar mucho trabajo de ordenador, por que deberian prohibirla cantar en directo

629 dijo...

El cifu, el de de mi verano en el pueblo de peña en peña, o el del concierto de PCE aquel Septiembre que ya me queda lejos, nunca podrá ser el mismo. Como yo tampoco lo soy. Hay que vivir con eso. Al menos de él me quedan las cintas.

Que suerte que al menos pudisteis verle, aunque fuera de rebote.

Un abrazo.

chucho dijo...

Me gusta esta especie de ajuste de cuentas (por llamarlo de alguna forma).

Los Celtas en cambio me dan ardor de estómago, si no fuera porque un par de canciones suyas me traen buenísimos recuerdos creo que los habría olvidado...

La cónica dijo...

sí que es motivo de celebración, después de tantos años. ya sabía yo que te ibas a despachar con los celtas a base de bien... :)

un placer, verte por aquí 629. de cifu, al menos, nos quedan las cintas, dices. no tengo memoria de tu pelo azul, y mi único septiembre en la fiesta del pecé fue con silvio rodríguez. pero de ti también queda algo, las risas que nos hacíamos antes, por ejemplo. las tengo grabadas en formato cutre, yo también. un abrazo.

Ajuste de cuentas, sí. En varios sentidos, además. Ahora y por un tiempo, espero, la vida cuadra. A pesar de que el concierto no fue perfecto, estuve saltando, cantando y bailando con muchas ganas. Me encantaban los Celtas, Chucho. No recuerdo con quién fui, aquella vez, pero sí recuerdo que lo propuse yo. Y eso ya es mucho, porque soy más de dejarme llevar. Violines, acordeones y flautas. Ritmos celtas. Son una de mis muchas debilidades.

Besos!