lunes, 24 de diciembre de 2007

Descanso

Sin resumen del año ni felicitación, me tomo un descanso. No es un momento de introspección ni nada. Es que habrá pequeños viajes, y días con la familia. Esas cosas, ya sabéis.

Un beso y hasta la vuelta.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Vivir para ver

Él es miope por convicción y por naturaleza. Se afanó en difuminar los contornos del pasado hasta ver en cada detalle sólo el bulto informe. Para el presente escribe palabras grandes, en mayúsculas, fáciles de leer. Escribe AMOR SIEMPRE DESTINO, por ejemplo. Aunque todas son igual de metálicas. Y le suenan a hueco eco eco. No distinguirá bien el futuro. Le angustiarán la niebla y los grises y ese vértigo del hueco de ella en el otro lado de la cama. A menos que llegue la nitidez. La nitidez está al alcance de su mano, en la mesilla. Juega con las patillas entre los dedos , pero no se atreve a ponerse las gafas.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Del taller

Vayan como propuestas, por si queréis recogerlas. MJ nos ha propuesto en las últimas semanas, entre otras muchas cosas, escribir un poema ordenado, describir una palabra a través de un personaje (en mi caso la palabra era ausencia, pero había alegría, soledad, miedo, sed, entusiasmo...), en el tercero que escribo sólo nos dio el título: "Preguntas para el alma"

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POEMA ORDENADO (FIBONACCI)

Uno.
Singular masculino,
indefinido numeral. Yo.
Tú lejos de todas partes
lejos de aquí, tú.

Una.
Femenino singular
numeral indefinido.
Profundidad única
y cercana. Sí.

Dos.
Ojos que no miran
que se distraen
en el hueco del ascensor.

Tres.
Motivos posibles.

Cinco. Minutos interminables.
Ocho tal vez.
Trece palabras en el contestador.
Veintiún años. Varón.
Complexión media.
Treinta y cuatro faltan en el frasco.
Dosis letal. Cincuenta y cinco.
Ochenta y nueve. Ciento
cuarenta y cuatro. Doscientos
treinta y tres trescientos
setenta y siete, seiscientos diez, novecientos ochenta
y siete. Dos mil quinientos ochenta y cuatro.
Vértigo. La eternidad
no llega.

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AUSENCIA

Cada día se acerca
Daniel a la ventana del colegio.
1,30 x 0,95.

Cada día se acerca
con las manoplas puestas
a eso de la una
y espera una media
de siete minutos.

Cada día aparece entre los árboles
su padre. En el tumulto
Daniel lo encuentra siempre.

Hoy no.
Son ya las cuatro menos cuarto.
No ha querido comer,
aún lleva las manoplas.
Entre los árboles
no hay niños ni padres
no hay horizonte.
Niebla sólo.
Niebla y nadie.
La nariz pegada al cristal,
Daniel espera.

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PREGUNTAS PARA EL ALMA

Hablé contigo tanto tanto tanto
que me quedé sin voz.

Tanto tanto tanto creciste
que me negabas el cuerpo y las ideas.

Marcaré la distancia.
Entenderás o no, pero bien sabes
que ya no voy a preguntarte nada.

domingo, 4 de noviembre de 2007

A un tallo arrancado

Olvidarás tu latitud y tus palabras.
Ya no dirás más
madre ni pan ni beso.
Olvidarás los colores.

Aprende pronto las farolas sucias
y el humo y los abrigos.
Aprende el gris y el lodo.

Pero acecha.

Si tropezaras con una mano
una boya o un resquicio
agárrate.
Arraiga.
Algunas veces
nace la flor en la piedra.

jueves, 25 de octubre de 2007

¡A la hoguera con ellas!


El 9 de octubre, en uno de los primeros ejercicios del taller de este año, nos proponía MJ salvar palabras de un naufragio. Una cada uno. Sobrevivieron

luciérnaga/posible/sutil/
abecedario/Cuenca/
hola/soñar/money/gato/
siete/agua/tú/limpieza/
música/amor/S.O.S/comer

Pido palabras para quemar. Por inflamables, por brujas. Valen de plástico o de cualquier materia. Valen adverbios que merezcan ser echados al fuego, por si arden. Con alegato de culpabilidad o sin juicio previo. También vale salvar alguna de la hoguera, si se quiere, o incluso calcinar alguna de las indultadas más arriba. También sólo si prenden o dan calor, que octubre se está poniendo frío.

viernes, 12 de octubre de 2007

Palabras (in)combustibles

El tacto de tus pétalos
el olor de tus nubes
tu risa de colores.

Son sólo algunas
enumeraciones
inertes
de sentidos.

Imágenes en sepia con fondo de cartón.
Humo.
Las atraviesan los gusanos.
Pasa el tiempo
y no llegan
a carbón vegetal.

Prefiero las palabras de plástico
al tenue crepitar de la leña mojada.
Quizá huelen peor.
Podrán ser tóxicas.
Pero al menos
arden.

domingo, 7 de octubre de 2007

Huele a alcanfor

Las manos repasan las perchas.
Descartan. Tropiezan
en un vestido azul de hilo.
Hace cosquillas en los pómulos al pasar.

Después del carmín,
después de las hebillas y el taxi
él espera.

Asisten atentos al desfile.
Perfilan las sonrisas.
Escogen las palabras.
Sobre la pasarela
lugares comunes.
Cruce de datos acicalados
para la ocasión. Elegantes.
Incómodos. Rancios.

No hay encuentro.
La misma soledad más evidente.
El mismo silencio, corrompido.

Un par de besos mustios de despedida
(saben a vinagre)
y un abrazo.

Huele a alcanfor.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Negativa incondicional


Podría darte el corazón.

Manos expertas
encontrarían el hueco
en tu caja torácica.

Soldarían tus arterias
a mis aurículas.
Eureka. Tus venas latirían
sin saber
del deseo náufrago
en mi sangre derrotada.

Del deseo muerto
como yo.
(Yo estaría muerta).

No podrías resucitarme.

En examen exhaustivo
encontraría el ojo experto
el vacío, el hueco solo
en tu caja torácica.

Y yo, quieta y lívida.

No.
No te lo daré.
No mientras viva.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Un viaje dormido


Sin protección extrema, sin mar y sin aviso, el sol templó mi hombro ayer a mediodía. Sin nostalgia ni avión, me llevó a Faro, con fachadas raídas y calles solas entre semana. Me devolvió el gusto a bacalhau de pizzería y aquellas infidelidades deliciosas. Me llevó a las vías junto al mar con las artes de pesca y los aviones a ras del agua.

También me llevó a Silves y me vistió (con apuros) de terciopelo azul. Me dio paje y caballero, y una flor anacrónica llegada del futuro. Escuché de nuevo cuentos que no comprendí. La conversión de euros a xilbs fue fácil, y me entendí bien con un pollo, aunque no me lo comí.

Un tumulto de músicas y luz me llevó a bailar, y me sentí pequeña alguna noche.



En Cabo San Vicente el viento quiso hacer volar sombreros y vestidos. Por alguna razón, no entiendo cuál, no le dejamos. El mar se quedó roto entre las rocas.

En Lagos hubo veletas imposibles. Me dolió aguantar la sonrisa. Me hizo daño en la cara. Recordé que no es cuestión de entrenamiento. Que los amigos hacen reír sin esfuerzo físico, aunque sea entre lágrimas. Ellos me lo recordaron.

Sin sol y sin zapatos, corrí hacia el mar arropada de noche y de estrellas, como una loca descalza.

Lo desgloso ahora aquí, pero pasó en tres segundos, cuando el sol besó mi hombro ayer. Mientras él, delicado, me bajaba el tirante y despertaba mi viaje le obsequié una de mis mejores sonrisas del verano. Mejor haberla visto.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

La soledad entera se desnuda en tus ojos,
muchacha interminable de carne y amargura;
juraría que un muerto detenido te anida
y te cruza la sangre y, en la sangre, anochece.

Porque eres silenciosa y no tienes ni madre
y tus pechos sólo sirven para hacerme llorar;
porque yo soy de sombra y de distancia, el viento
sobre ti deposita un aroma de hombre.

Grandes besos amargos se mueren en mi boca;
no nacen a tus labios, enemiga nocturna.
Ahora es de noche y sufro. Te escribo oscuramente
la rabia enamorada que me late en los brazos.

Antonio Gamoneda, 1949

de Edad (Poesía 1947-1986) 6ª edición revisada. Ed. Cátedra.

lunes, 27 de agosto de 2007

Gestación de diez meses

Lo reconocí al instante.
Se alimentaba de aire
y lo dejé crecer por imposible.
Pensé que moriría de frío.

Te acercaste en invierno y no murió.
Vive en mí desde entonces.

Tan grande y tan callado.
Tan cobarde.

Crece y me duele que aún no lo conozcas.
Crece mucho y a veces, me hace daño.
Crece y crece y no acaba de nacer.

Temo parirlo muerto.
Temo también que se ahogue en mis entrañas.
Temo que haya dejado de latir.
Que no pueda respirar aquí afuera.

Pero no puedo más.

Voy a parirlo hoy.
Voy a parirlo ya.

viernes, 10 de agosto de 2007

Envenenada

Incluso cuando hay luna
algunas noches de venas desbocadas
la sangre avanza negra.
Lenta, invade
el cuerpo envenenado.
Lo vuelve sombra.
Los besos de humo atraviesan
la lona endeble que lleva al precipicio.
Y no se ve el final, se intuye sólo.
Y duele con mirarlo.

A mi lado, de pie
una pareja gris entorpece el camino.
Nace un sudor frío y ceniza
en cada frente. Tiemblan
las piernas. Seguridad,
reza el letrero en sus camisas.
Seguridad, miente.

Me agarro a mis dedos
para no caer al tropezar
con noche tan amarga.

sábado, 28 de julio de 2007

Que pase el siguiente

-Doctor, noto un cosquilleo en la garganta. A veces, hiperventilo. Últimamente se imponen la angustia y los ahogos en vinagre...

-Abra la boca y diga ¡ah! Muy bien, veamos.

Tiene usted unas palabras atascadas en la laringe. Tendré que hacerle una laringoestroboscopia. No le dolerá.

Muy bien, veamos.

Las palabras más tercas forman un micronódulo en el tercio anterior de la cuerda vocal derecha. Hay predominio de pronombres y verbos. Podríamos recurrir a la cirugía, pero la mucosa que recubre las cuerdas sería más delgada, y dejaría las cuerdas más vulnerables a nuevas palabras enquistadas.

No necesitaremos extirparlas si sigue fielmente el tratamiento: Lo primero, hidratación. Lo segundo, musculación. Las palabras están enquistadas, si fortalecemos las cuerdas y conseguimos lubricar las articulaciones de bilabiales e interdentales, tendremos mucho ganado. El resto corre de su cuenta. Trate de pronunciarlas. Busque la primera oportunidad en que sean inteligibles y dígalas.

-¿Y no será más fácil tragármelas?
-Seré sincero. Están en un estado deplorable. Los lexemas están en descomposición . Por ingesta podrían provocar úlceras, espasmos, o algo peor. Se le podría encajar la mandíbula. En algunos casos se han observado alopecia y protuberancias en la vesícula biliar.

-¿Y si las dejamos estar?
-El nódulo crecerá. Al principio, no le importará hablar sin artículos. Incluso notará agilidad cuando se deshaga de adjetivos y adverbios. Pero hablar sin sustantivos y verbos le abocará a las interjecciones. Después, sólo la onomatopeya de una sirena de ambulancia. Lo he visto muchas veces.

lunes, 23 de julio de 2007

Exploración y diagnóstico

Abra la boca y diga ¡ah!

Muy bien. Veamos. Defensa de ideales, utopías incluso. Cooperación, juntos podemos... no parece grave... Ingenuidad, ilusiones. Rarezas a sus años, en fin. Puede cerrar la boca.

Desde los veinticinco conviene dejar de pensar. No piense por usted ni por sus compañeros. Reposo mental. Mucha tele y sillón. Notará un fundido al gris. Sordo, indoloro. Sabor a ceniza al principio. Después, todo muy cómodo. Quietud. Quizá, sosiego.

De otro modo, la vida sería descabellada. Le esperaría volar. Arriésguese, si quiere. Siga sus ideales. Sufra y sueñe. Sea sensible a la vida y el dolor. Seguirá usted así: único y frágil. Seguramente, no cambiará nada. Ya ve, ningún progreso.

jueves, 19 de julio de 2007

Memorias de mudanza

Recuerdo la fecha. Febrero por la tarde. Día 2. Tatué en la memoria las últimas horas con mi familia. Momentos preciosos. Aún los guardo. Y me fui. Con la ilusión efervescente. Con muy poco equipaje. Me fui para siempre. Pero volví a los cinco días. A los cuatro, quizá. Fue devastador y aún hay partes de mí en reconstrucción. O quizá se derrumbaron antes. Ruinas al fin y al cabo.

Mañana hace un año de mi última mudanza. La segunda. Me mudé poco a poco. Cerca y con la alarma puesta, por si el naufragio. Mis cosas viajaron en el carro de la compra. Dos viajes cada día, uno o tres, según. Me caí de la cama la última noche. Yo me iba, sí, pero me hizo constar: "Te dejo yo". Empecé un cuaderno. Azul, creo. No recuerdo más. No pulsé el REC. Me lo ha dicho mi madre, que mañana se cumple un año. Y en un año la vida crece mucho. Al menos, este año. Podéis felicitarme, si queréis.

martes, 17 de julio de 2007

Días laborables

La televisión anestesia los números con voz neutra.
Desayuno con los ojos del dolor
mirándome a los ojos.
Aparto la mirada y bebo mi café.
Juegas con el azucarillo en la cuchara
y el café se ahoga en el cubo de azúcar.

Buscamos la tira ácida en el periódico.
El dibujante piensa lo mismo que yo. Lo que tú.
El editorial desarrolla la idea del dibujante.
Mi idea, nuestra idea. Libre.
Una pareja, dos votos.

Te marchas ya. Empiezas antes.

En el espejo se afeita un desconocido.
Se ajusta el cuello de la camisa.
Se ajusta el nudo de la corbata.
Sello el visado para que cruce el torniquete
hasta una oficina enmoquetada
en un edificio enmoquetado
de quince plantas.
A una hora y diecisiete de camino.

De forma inexplicable, el tipo encuentra su cubículo.
Sabe la combinación de cables, las cuatro contraseñas.
Aplica los protocolos,
resuelve las incidencias,
depura errores de programación.

Es una pieza del engranaje
en el cubículo de la oficina
del edificio de quince plantas
de la compañía.

Alguien levanta la persiana. Buenos días.
Buenos días.
Ya no fuma y toma un café de máquina. Amargo.
Más protocolos, más incidencias, más errores.

Suena el teléfono. Ella. ¿Todo bien, cariño? Todo bien.

Y es hora de comer.

Y luego aplica, resuelve y depura.
Y lleva una mancha de salsa en la corbata.
Y aplica y maldice y resuelve y depura y reniega.
Sale dos horas después de la hora
en el límite donde el pecho oprime
y se pierde la cordialidad.

Una hora y diecisiete minutos más tarde cruza el torniquete.
Afloja la corbata. Respira el aire oscuro del martes.
Hay facturas en el buzón.
Se quita la corbata y tira la chaqueta.
Le miro en el espejo y soy yo.
Cansado, pero yo.

Las facturas las pagamos a medias, tú y yo.
Busco alguien que comparta hipoteca y otros gastos.
Soy yo quien tú buscas.

En parte (mi parte) las facturas
las paga el dinero
que paga la compañía
por estar diez horas en el cubículo
donde aplico, maldigo, resuelvo, depuro y reniego.

Tu parte
la paga el dinero
que paga otra compañía
porque tú maldigas y reniegues
entre otras cosas.

Busco una cena caliente. Tú también.
Hacemos unas pizzas.
¿Qué tal el día? -Bien.
¿Y tú?-Bien.

Busco unas vacaciones. Tú las buscas.
Busco tu cuerpo tibio esta noche.
Busca tú el mío.

Y en el cansancio no oímos los números.
Ni vemos los ojos del dolor que nos miran
a los ojos desde nuestras 32 pulgadas
de pantalla plana.

El fin de semana seremos nosotros.
Hoy somos otros. Hoy es día laborable.

martes, 10 de julio de 2007

Bajo la tulipa

Secuencias de palabras impresas en papel,
páginas encuadernadas en cadena
se desnudan ante mis ojos.

Contengo la respiración o las pronuncio
en el silencio en que estamos ellas y yo.

Se rompe la distancia. Oigo
cómo rasga el poeta el papel y el alma.
Se rompe la distancia. No imaginas
con qué cuidado respiro tu esencia entre las páginas.

Tan frágil me parece.
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Disfruto de unos libros que son míos mientras dure el verano, después serán de todos. Poesía. Poesía.

martes, 3 de julio de 2007

Communication is possible!

En la búsqueda de las palabras correctas, si es concienzuda, se pierde el mensaje. Se pierde la comunicación, la oportunidad de hablar y hasta el hábito. En el empeño de no decir más que las palabras justas, sólo quedan las interjecciones. Y los gritos. Y los poemas rotos.

Quiero otros caminos. Otros paisajes que no sean los acantilados. Es que me duelen los pies de andar por terrenos tan abruptos. Reducir a la mínima expresión, en ocasiones, lleva a perder la fluidez y el ritmo. Lleva al abuso del cincel y la tijera. Aunque sea por la búsqueda de la sencillez o de la esencia. Tan loable. La austeridad, llevada al límite, no hay quien la aguante.

Eso digo mientras escribo, leo y releo. Cada línea me cuesta un potosí. Me asaltan dudas ortográficas, sintácticas. Y sobre todo, tacho y tacho. Le doy a suprimir una y otra vez. Desescritura automática. Las ideas están. En una ratonera, pero están. Y las palabras no pueden sacar la cabeza por los barrotes.

Espero que no pasen a peor vida. Que no se queden en el mundo de los silencios. Que no las arrastre un punto de masa infinita a la dimensión de lo inefable. Ininteligible destino. Espantoso a la vez.

Espero que no se cumpla. Y aprender a escribir para decir. Con silencios que no callen. Que digan también. La comunicación no es una quimera. Para que salte la chispa, sin embargo, a veces hay que darle más a la yesca, y pensar menos. Porque encender la lumbre, de cabeza, es imposible.

domingo, 17 de junio de 2007

Un bar. Un momento. Una noche.

Te bebo aquí.
En el cristal vacío.
En la luna sin luz.
En la barra marchita.

No estás pero te miro.
El hielo como tú
da vueltas como tú
en el fondo como tú.
Y como tú, no me mira.

Mis dedos abrazan el vaso.
Lo dejaría caer.
Y sin embargo,
pido otra copa.

lunes, 4 de junio de 2007

A martillazos

Cincelo palabras.
Desecho el sobrante.
De la idea en bruto quedan añicos.
Sólo.

Corto versos a navaja.
A trasquilones.
Cada mechón lo barro bajo el cuaderno.
Muerto.

Y si el poema amanece una tarde o una noche
será vinagre o frío. Murmullo o viento.
Milagro no.
Milagro no será.

martes, 29 de mayo de 2007

Liberté

Batalla inesperada. Estoy prisionera.
Desde mi jaula, sin tortura física, confieso.

Hablo con desconocidos, miro a los ojos a veces.
Si se tercia y el coste parece razonable, ofrezco ayuda.
Llámenme ingenua. Intento ser humana.

Odio las rejas. No cierro con llave. Subo las persianas.
Llámenme temeraria. O idealista. Me da luz y escapatoria.

Hoy, estos días, me estremezco si llaman al timbre.
Tiemblo si oigo a alguien en el rellano.
Y dormir, duermo, pero las noches son largas.
No pensé que la libertad fuera tan frágil.

sábado, 26 de mayo de 2007

Bucle

Desnuda, se vio frágil.
Vistió de cristal tintado el lugar donde reside la dulzura.
Escondió con maquillaje sus heridas.
Afiló bien la lengua. Preparó el aguijón.
Y se encontró segura. Acicalada.

Inyectó el veneno en presa vulnerable.
Rió a carcajadas estridentes. Huecas.
Y fue mordaz.

Sus heridas maquilladas se infectaron.
Después de mucha apatía
el cristal se rompió y la dulzura
apareció al final. Sangrando.
Dolía y hería a la vez.

Se quitó el maquillaje.
Machacó el aguijón.
Había sido miserable.
Pero entendió que ahora,
desnuda y rota, frente al espejo
volvía a ser ella.

Un alivio.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Pelotón estridente

Palabras cargadas.
Preparen aplausos vacíos.
Apunta la sorna con el dedo.
Disparates sin tiento.
Fuego cruzado.

Tú y yo estamos sin coartada.
He encontrado sospechosos con móvil.
Los políticos.
Será, digamos, la campaña electoral.

martes, 22 de mayo de 2007

martes, 15 de mayo de 2007

Heimat



Viajar da perspectiva.
Luz y profundidad.
Distancia.
Los problemas son resolubles.
Los monstruos no son grandes.
Es posible (eso dicen, eso creo)
enriquecerse sin robar.
Sin atropellos, moverse.


Ya lo ves, ambiciones legítimas.

Es romper cuadrículas, también.
Caer en otras redes.
Hacer la piel sensible
a la seda de las telarañas.

Es soltar lastre.
A veces para siempre.
Otras, por unos días.

Ya ves, intento huir
con un viaje

algunas veces.

Esta vez, me sorprendes.

Descubro
que si hablo contigo
mi acento no es mi acento.
No asomo maquillada
delante de tus ojos.
Vestida con mi piel,
me arropa el sur.

Tú pusiste arena entre mis dedos
yo regalé risa a tu oído,
y el viento se enredó en la ropa.

No sé cuándo ocurrió todo esto.
En un minuto breve, el último,
el tiempo se escapó del reloj.

Aún pasa, claro. El tiempo, digo.
Pasa a su aire. Ya no lo sé medir.

Ya lo ves, voy a verte.
Sin buscarlo, me encuentro
en casa.

domingo, 13 de mayo de 2007

Discontinuidad inevitable

La luz misma
que envuelve cada día
no es la misma luz.

No respiraste ayer
el aire de hoy.
Tampoco el de mañana.

Cada día, tu pan es otro.
Tus ojos, otros.
Otras tus células
sin ser todas otras.

Cada noche
es distinta tu piel
que roza la sábana.

Y sin embargo,
esta vez, esta noche
te reconozco.

Eres tú, sin duda.
Eres tú y no te escurres
entre los dedos como agua.

El que vive muda
cada instante.
Imperceptible a veces,
otras, claro.
Constante, quieta
sólo está la esencia de lo inerte.

Tú cambias, lo prefiero.
Estrenas las ojeras cada día.
Estrenas la mirada.
Pero eres tú. Y estás vivo.
Y eso basta.

miércoles, 25 de abril de 2007

Retratos.

El espejo que encuentra nuestro lado mejor está en los ojos de los otros.

Siempre lo sospeché. Desde ayer, tengo papeles que lo prueban. Son retratos. Escritos. Manuscritos. Desde la pluma sensible que capta los detalles. Desde la complicidad y el cariño. Pero fieles. Me reconozco. Soy yo. Ésa que tantas veces no veo, que ellos adivinan, que asoma sin permiso. Que yo no sé.

Están ya en mi álbum favorito. Me miraré a menudo en ellos. No es coquetería sólo (también). Es buscarme desde fuera.

lunes, 23 de abril de 2007

En algún lugar, en algún momento



En algún lugar, en algún momento.

Querido Michael:

Sólo conozco los dos mundos que me enseñaste, el de la realidad y el de la fantasía. No sé, con certeza, a cuál te escribo. Ya sabes que acampo en la frontera, en la mezcla de colores, en el negro, que tantos matices esconde.

Me cuelo en un café. Apoyada en el codo, la mano en la frente y los ojos cerrados, escucho el despertar de la ciudad. Voy dibujando, con tinta negra, el entrechocar de la taza con el plato. La maraca de papel y azúcar suena a mi lado. La caricia de la cucharilla traza estelas de espuma. Las dibujo también. Alguien lee un libro. Es áspero el hojear y huele a recién impreso.

La cafetera silba. Humean las tostadas en la plancha y el cigarro en la boca de la mujer del maletín. Huyo del humo despacio, con pasos cortos.

En la calle amanece. Un barrendero rasga el gris de la acera en una calle larga, larga, larga. El movimiento del cepillo es rítmico. Lleva el compás un-dos-tres-cuatro. Y vuelta a empezar.

A su lado se oyen, presurosos, los tacones de la mujer del maletín. Y los pasos de tantos que apenas tienen tiempo de respirar. Absorta en la cadencia, me siento y degusto el bisbiseo de la escoba. Dos pasos acompañan cada ida y venida. Los trinos de gorriones y el gorgoteo de palomas hacen los coros. Hasta el claxon de algún conductor impaciente forma parte de la melodía. Es la primera vez que veo a tan singular director de orquesta. Le conozco desde siempre, sin embargo. Cerca de él traspasa el anaranjado el verde de los árboles.

Comienza un goteo de adolescentes tristes. Cargados de mochilas imposibles, arrastran pasos pesados. Blindan su interior. Lo que piensan, si van pensando en algo no alcanzo a imaginarlo. Traen una ola de melancolía a mi playa. No me invade, sin embargo. Se va pronto, con la algarabía de chiquillos más pequeños que van al colegio entre juegos y risas. Estrenan el día como es debido. Porque un día nuevo es una fiesta grande. Yo les sonrío y vibro con su alegría.

Empieza un golpeteo rítmico dentro de mí. Serán mis latidos torpes. Serán, quizá, tus dedos en la máquina de escribir, que me dan vida. Ya no sé si te escucho o me piensas. Quizá, lo que ocurre es que me leen. No sé en qué tiempo estoy. Que tengo tiempo, sí lo sé. También, que tardará en deshojarse.

Gracias por el paseo matutino. No te pido que me escribas. Sé que me escribes ya. O que me escribirás. O que me has escrito.

Un abrazo indeleble.

Momo.

sábado, 14 de abril de 2007

Magia blanca

Sin plan preconcebido,
arrastro las cadenas
y muerdo el luto
de los dolores en vinagre.

El aire ahoga.
El camino a la ventana
es sinuoso.

Duende, te asomas,
travieso, al alféizar.
Entras.
Estrépito de hierbabuena.

Un chasquido
y echas el lazo a los dolores todos.

Pronuncias el conjuro:
"Ya, y se acaban".
Te miro a los ojos.
Y se acaban.

viernes, 30 de marzo de 2007

El profesional

En el sótano guardo muchas botas, rotas por el uso. Los futbolistas más insignes del Barça y otros menos recordados las han calzado.

No soy un aficionado. Soy un profesional. He trabajado en el club del 75 al 92. Además de auxiliar de material, he cumplido todas las funciones de un buen utillero: diplomático, discreto, confidente, cómplice, mano izquierda...

Entiéndanme bien: jugadores y técnicos me han respetado. Soy un profesional. De cada jugador guardo un par de botas rotas. No es afición. Es previsión. Mi plan de pensiones.

Hoy, fíjense, descubro que soy un sentimental. No soy capaz de venderlas. Las tengo bien emparejadas. A veces, colocadas por orden alfabético. Otras, por temporadas. Otras muchas, hago mi propia convocatoria: las titulares ocupan su lugar en el campo, y las suplentes se alinean, juntas, en el banquillo.

El club no ha sido previsor en cuanto a mi jubilación. Aunque he sido un profesional.

Ahora que todos los jugadores se han retirado, ahora que no perjudicaré a ninguno en su carrera, ahora que veo imposible deshacerme de las botas, he decidido contar las anécdotas, las complicidades, las confidencias.

No es traición, entiéndanme bien. Es necesidad.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Aguas en la memoria

Marta pasa las últimas semanas oscilando de casa al trabajo, del trabajo a casa, tic-tac. Los viernes y los sábados se ajusta los vaqueros gastados para salir y tic-tac, no se come una rosca. Los domingos visita a la familia, en Villaluenga. Juega con sus sobrinos a las carreras y ayuda a coger pimientos en la huerta. Y tic-tac, vuelve tarde a casa.

Así, día a día, tic-tac, hace el péndulo. Marta que te alejas a la izquierda, Marta que te vuelves a la derecha y, en definitiva, tic-tac, Marta que pasas por el mismo lugar.

Marta vive un octubre suave, sin desgarros, un octubre de aguas en la memoria. Vive, tic-tac, sí. Pero no llena el calendario de recuerdos.

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Del cuaderno analógico al digital, antes de que vuelva a perderse el soporte cuadriculado. Mein bester Freund me hace reír. Y cantar.

martes, 20 de marzo de 2007

Trajines

Me duele la espalda de andar encorvada. Esta mañana recorté el suelo de la cocina. Tengo tos todavía de mezclar los polvos. Por más que le dí al piso con estropajo y vinagre, se quedó con paño. Es lo que tiene el cemento.

Me duele la espalda. La pila es buena, de una pieza sola, y es muy hermosa. Traer el agua no me da pereza. El pozo del cura está al lado. Con ir tres o cuatro veces y llenar la cántara, ya vale. Pero para dejar la ropa mondá no se puede lavar sólo con jabón, agua y lejía. Hay que lavar con todo el cuerpo, y estoy derrengada. Y el olor a lejía llega muy dentro, se mezcla con los polvos y el vinagre y hace un menjunje que no deja respirar.

He salido a tender.

Hasta el corral llegaba el olor a pimentón y alcaravea. Y a socarrao. Entré corriendo a quitar las trébedes de la lumnbre y todo se hizo oscuro. Tropecé con el poyete entre el corral y la cocina. Me caí de boca. El sol, sin estar, jugaba aún a dibujar círculos en mis ojos. Palpé el lebrillo. No se había roto. Menos mal.

Las gachas borboteaban. Chuf, chuf. Cogí el paño de la repisa y las aprté a tientas. Me daban batidos las narices. Y me dí cuenta que estaba sangrando. Tenía un pañuelo en la faltriquera, menos mal. Los algodones los guardo en el cajón del aparador. Está hinchado de la humedad. Se ha atascado, como siempre. Si me pudiera hacer de otro... La puerta de la alacena sólo la puedo abrir yo, que le tengo cogido el aire. La pared que linda a la vecina rezuma salitre. Es por eso que se estropea la madera.

He salido de la cocina y en el cuarto, con los ojos hechos ya a la luz de casa, me he mirado al espejo. Y he visto a otra. No por el estropicio de la nariz, no. Entre las manchas de azogue, imagino otra vida. Mía, pero otra. Creo, delante del espejo, que podría aliviarme estas cargas diarias de las espaldas, algunas veces. Huir de mi casa, de mis hijos y mi hombre sería drástico. Los quiero. No es eso. Por lo pronto, he empezado a escribir un poco cada día, de esos momentos en que vivo la vida del espejo.

Hoy, por ejemplo, he escrito:

Mediodía

Me gusta salir al corral
en el cuerpo del día.

El sol
blanquea las sábanas colgadas.

Juegan
sus dedos en mi nuca.

Refleja en la cal.
Se multiplica.
Pone la sangre tibia
y me ciega.


Lo que escribo, claro, lo guardo en la alacena.

Problemas técnicos para publicar el post. A Blogger no le gusta mi html. ¿No le gusta OpenOffice? ¿No le gusta Linux? ¿Sólo es Ubuntu? ¿No le gusto yo?

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Ach, Die Prinzen, después de tanto tiempo. Si tuviera bicicleta, me enamoraba de ella. Me quedaré a trabajar hasta tarde, con ellos.




lunes, 19 de marzo de 2007

En espera

La mesilla anticuada
soporta el peso
del teléfono mudo.

Andrés baja el volumen
del televisor.

Huele a piel curtida,
a perro y a rancio.
Linda se enrosca, breve,
junto al sofá.

Los labios de Andrés
se secan.
Vibran sus entrañas.
Se desboca su pulso.
Cierra los ojos.

Oscurece.
Se oye
el jadeo de la perra
el tic-tac del reloj.

Pero el teléfono
no suena.

____________________________________________________________________
Sin punto fijo.

A caballo
entre la tristeza y la locura
entre ser y no ser,
sin brújula,
no me encuentro.

Hiede el aire.
Agota el cabalgar.
Y me resisto
a echar raíces.

Me muevo
como la tierra
rota.
Como la tierra,
rota.

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Una pequeña pérdida abrió la soledad en quiebra. El cuaderno digital. Hoy reaparece el cuaderno analógico, en el trabajo. Alguien lo devolvió. Rescato el poema con teléfono (ejercicio del taller). Y la melancolía añeja. Claro.

martes, 13 de marzo de 2007

Afina el oído

Del grito o de la risa
del interior inquieto
se oye el eco a veces.
Y nace el poema.

sábado, 10 de marzo de 2007

Desde el armario

En pijama y descalzo, móvil en mano, abro el armario y me cuelo entre las blusas y abrigos de mi madre. Me encanta como huele a mi madre en el armario. También huele a limpio. Y a cerrado. Tengo que respirar, y abro un poco la puerta. Lo justo para que entre algo de aire. También entra la luz. Cierro los ojos.

Llegan más claros los golpes y los gritos. Me quito las manos de las oídos y marco el 112. Me cuesta, me tiemblan los dedos. La voz también me tiembla, al decirle la dirección al policía. Y paran los gritos. Y los golpes. Y no puedo dejar de llorar. Huele a sangre por la rendija. Hay un portazo.

Quiero quedarme aquí, camuflado en su ropa. Es tan suave su vestido azul. Quiero quedarme con su perfume. No quiero salir.

Después (tarde) se oyen las ambulancias.


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Ejercicio del taller. Había que escribir un texto de 25-30 líneas máximo donde la localización tuviera mucha importancia. A mí me tocó el armario. A otros el autobús, el tren, el aeropuerto, la playa, la calle, la estación, al otro lado de la ventana, la playa, el parque, en fin... como idea, por si queréis hacerlo, ahí queda.

viernes, 9 de marzo de 2007

REGLAS DEL JUEGO PARA LOS HOMBRES QUE QUIERAN AMAR A MUJERES MUJERES (FRAGMENTO)

I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer la que anida en mí,
la golondrina
transparente de la ternura.


[...]

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme o etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.


GIOCONDA BELLI

 

lunes, 5 de marzo de 2007

Con la E

Con la E, Entusiasta. Ecléctica. Elegante.
Escéptica, Extrovertida, Exclusiva, Experta.
Con la E, Etiquetas.

Prefiero seguir siendo garrafón,
vino anónimo en la copa de una cata,
agua sin embotellar,
cerveza de barril.

Con la E, Envoltorio.
Despertador de la curiosidad.
Juguete caprichoso.
Regalo en sí mismo.

Con la E, Esencia.
Mestiza, contradictoria.
Cambiante. Sensible
a las huellas de tu piel.

Con la E, Espero
Envolver mi esencia,
Espabilar tu sed,
Explorarte a ti
y a tus alrededores.

Sin Estudiar, sin Entender,
sin Elucubrar, sin más.

Estar (contigo) y ser.

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El sábado fue diferente de todos los sábados. Mezcla deliciosa de amigos de distintos círculos. ¡Cómo disfruté! Espero (creo) que ellos también. Para eso están los círculos, para romperlos, para abrirlos.

lunes, 26 de febrero de 2007

Hasta aquí

Ya no entiendo
Tu modo imperativo.
No te tengo presente.
No sé si habrá mañana.
Ayer sí. Ayer
Tú fuiste el verbo.

Perdona
Si desaparezco.
Perdona
Que me vaya.
Perdona,
Me cansé de esperar.

Quién lo habría dicho.

miércoles, 21 de febrero de 2007

My name is Anne (V.O.)

I used to be talkative and cheerful. That was long ago. I´m not anymore. My name is Anne.

Some day I made a decision: I would put the stress on communication. My name is Anne. Ich lernte vier Sprache, um den anderen besser verstehen zu können. Jetzt schweige ich die vier. Mein Name ist Anne. Zuhören und schweigen ist hart, vor allem wenn man doch etwas zu sagen hat. Mein Name ist Anne. Trotzdem versuchte ich es, und endlich erlang es mir. Je m´apelle Anne. Personne ne m´écoutait plus. Personne ne me comprennait plus. Je m´apelle Anne. Al principio sonreía al eschuchar. Me llamo Anne. Dejaron de mirarme cuando hablaban. Me llamo Anne. Dejé de sonreír. My name is Anne. Nobody remembers I´m there. Soy invisible ya. Soy un fantasma. Je m´apelle Anne. I´ve nearly forgotten everything about myself. Das einzige, was ich noch im Kopf habe, ist mein Name. Je dois le oft sagen, sonnst werde ich es vergessen. Für immer. Por eso lo repito. Achtung, je ne sais pas très bien, which language I´m thinking in. C´est, peut être, dangereux. Sí, puede ser. I won´t understand moi même. Niemand wird. Schade. Den roten Faden habe ich verloren.

martes, 20 de febrero de 2007

La meme de la página 123

Andáis unos cuantos con esta meme. Consiste en contar 5 oraciones en la página 123 del libro que estés leyendo y escribir las 3 oraciones siguientes. Después, se escribe el título del libro y el autor, para animar a la lectura.

No pensaba hacer la meme, porque me parecía difícil. El escollo era contar oraciones. Me preguntaba: ¿Oraciones o proposiciones? ¿Qué hago con las oraciones donde el verbo es elíptico? En fin,... He contado oraciones complejas, las subordinadas las he considerado parte de la oración principal y las coordinadas, como oraciones independientes... Las oraciones con verbo elíptico las he contado también... Explico demasiado, lo siento. Saber contar es importante por mi formación, y descubro que no sé contar bien...

Estaba leyendo un libro, pero ayer empecé otro, así que, ahí van los dos:

[...]- Por cierto, ¿puedo darle un consejo?
- Si usted quiere.
- !Un consejo muy íntimo! [...]

Milan Kundera
"La identidad"

[...] Fallé en todo, pero sin gallardías,
nada fui, nada osé [...]

Fernando Pessoa
"Obra poética. Tomo I"

miércoles, 14 de febrero de 2007

Handle with care

No tengo fuerzas para quitarme el vestido.
Si quieres verme desnuda, quítamelo tú.

Apenas podré sostenerme.
Sostén mi cuerpo y abraza mi miseria.

Si te moviera el amor, el sexo
o algún fin terapéutico que mitigara el hastío,
el roce de tu piel sería un alivio.

Intuyo que es sólo curiosidad.
Cuando estés satisfecho
me habré desmoronado.

Déjame entonces.
Yo recojo los pedazos.

domingo, 11 de febrero de 2007

Alegato


Cada noche

duermo con la mujer que habita en mí,

esa desconocida.


Despierto luego en el vacío,

en el vértigo.


Intento conocerla por introspección.

Vértigo. Vacío.


Algunos ojos la miran

con luz mate.

Los míos, tantas veces,

la deforman en la oscuridad

o en la penumbra.


A menudo duele esa presencia

extraña y esencial.

Y rogaría silencio, ignorancia,

soledad y olvido.


Impera, sin embargo,

el deseo de romper la oscuridad.


El deseo de saberme

se dispara al descubrir

tus besos de luz.


Y quiero abrirte

de par en par mi ser,

si te interesa.


¿Cambiará, con tu luz, la que soy?

Es muy posible.


También surge el deseo

de acariciar y aliviar tus heridas

de alumbrar tus huecos

(tú tampoco te conoces del todo).


¿Cambiará, con mi luz, el que eres?

Es muy posible.


Quiero correr el riesgo

de mezclar mi fragancia

con tu esencia,

de ser contigo.


De ser más yo.

Y que seas más tú.


Dudo que me entiendas.

Qué difícil,

decirlo con palabras.

Testigo de excepción

No sé con certeza cuándo se gestó el encuentro entre unos cuantos, sobre todo entre tres.

Un viernes, en Madrid,abandonó la amistad los unos y los ceros, los seises, los doses y los nueves, y su naturaleza digital se volvió analógica.

Las palabras tuvieron voz, los abrazos, cuerpo. Las risas brillaron en los ojos.

El sábado (lo sé porque yo estaba) las ranas bostezaron. Y las manos, los cuerpos y las caras mostraron el gozo y el sabor de estar (por fin) juntos. Y mostraron el cansancio.

El domingo hubo más. Hasta las cuatro. Y hasta la próxima vez. Espero colarme. Y estar.

viernes, 2 de febrero de 2007

Con nocturnidad


Apenas te conozco.

Nos vimos cada noche

un rato largo.

Y no busqué tu cara mejor.


Guardé tu radiografía

en bandolera, por si acaso.

Y te busqué sin sostén,

sin maquillaje.


Tropecé con alguna cicatriz.

No me ensañé, lo sabes.


A veces dimos vueltas y vueltas:

los mismos adoquines,

idénticos semáforos.

En tus brazos, me perdí

y bailé. No me contradecías

te dejabas llevar y susurrabas

"Divadlo": teatro.


Me hacías un guiño

mostrando tu cara de ayer.

O de anteayer.

Y yo no sabía dónde estaba

pero qué delicia, perderse en ti.


Qué delicia, beberte todo el tiempo

y seguir teniendo sed.

domingo, 28 de enero de 2007

Viaje por el interior


Con el traqueteo

el café se removió

en la taza sin salpicar.


Cada gota, minúscula,

encajó en otro sitio del puzzle.


Al mirar la taza la hallaron igual.


Medio vacía, medio llena,

medio insulsa, medio dulce quizá,

caliente o fría, pero, en todo caso,

incapaz de explicar

por qué, cómo ni cuando

se removieron sus entrañas.
Brouwer, perdona por la errata.

jueves, 25 de enero de 2007

Mezquindades


Soy cruel.
Soy ruin.
He sido miserable.
Tú eres de luz,
ahogas
la negrura de mi alma
y me enseñas que, con todo,
soy hermosa.

martes, 23 de enero de 2007

Aterrizando.

Sana y salva.Contenta. Agotada. Entusiasmada. Enamorada de Praga. De sus puentes.De sus músicas. Del potaje de lenguas diario (rico y enriquecedor).Reconciliada conmigo. Un poco más.
Batallando con el sentido de la orientación (perdiendo). Pensando si me meto en más berenjenales de los que tengo ya. No lo sé. Pueden ser muy gordos. Igual me faltan fuerzas. O igual no. Con horizontes abiertos. No demasiado, nunca es demasiado. Aterrizando. Sin querer dejar de volar, pero aterrizando en esta tierra de tildes y de eñes.

lunes, 22 de enero de 2007

Me faltan abecedarios

Quiero Agua con reflejos de luz
y Bebida sin gas, prozym.
Cruzar corriendo en los semaforos.
Quiero tus Dedos en mi piel,
Espejos traviesos,
un Futuro incierto,
Quiero Galimatias sin resolver,
Quiero decir Hijo de puta, si se tercia.
Ilusiones imposibles...
Quiero Jugar con las palabras
y Kikos (maiz frito ya)
la Luna entre los arboles,
quiero Manzanas del pecado
Gnognerias a cucharaditas
Quiero un Oso de peluche para dormir mejor
y Perderme en los Puentes de Praga
Quiero el Quiosco que quitaron de mi calle
y Reir a carcajadas.
Quiero que me Sonrias con los ojos
y Traqueteo de Trenes
Utopias que no decaigan,
Vlatva
What a Wonderful World
X = ? Sorpresas te da la vida.
Yodo en las magulladuras.
Zzzzzz, cuando toca.

jueves, 18 de enero de 2007

A solas con Praga

La ciudad donde vivo no es hermosa. La conoci viendo a los adultos de rodilla para abajo. Algunos lugares han encogido en este tiempo. Otros no eran y ahora son.

A Madrid, gigante cercana, le debo paseos y versos. A veces me engulle con sus tuneles y sus muchedumbres, pero creo que me quiere.

Barcelona solo me ense;a su cara mejor.

A otras les dije solo: desnudate, que voy a hacerte fotos de los lunares y los tatuajes (se donde los tienes), y despues dire que fuiste mia.

Por eso, aunque ha habido otras ciudades, con Praga me siento virgen. Me va alimentando, no la devoro, ni le busco solo el lado mejor. Llegue sola y a solas me encuentro con ella un rato cada noche, pero no es soledad, es un ten con ten. Los detalles peque;os dibujan la imagen que tengo de ella: La musica, los puestos callejeros de comida, los tranvias, los mendigos, (la cerveza...?). Me reconcilio con las calles "tomadas" por turistas. Son un hervidero de culturas, de lenguas. Es jugosa esta mezcla.

La ciudad me guia, me ensegna lo que quiere. Me enreda por el mismo luga tres o cuatro veces. Otras, me muestra un rincon que fotografie ayer. Salvo fuerza mayor, no saco el plano. Ella no es pudorosa, se desnuda y muestra las marcas de luz en el aua del Vlatva y otras bellezas que me callo. Pero no es un desnudo forzado.

Entre ella y yo hay algo mas que trabajo, algo mas que ocio. No es tampoco turismo. Yo que se, es otra cosa.

Las ciudades son libros que se leen con los pies

viernes, 5 de enero de 2007

La luna entre los árboles

Mañana de bullicio.
Mediodía, hastío.
Ronda la nube negra
toda la tarde.

La tormenta está encima,
digo, el tormento.
Y pesa.
Y es mal amante.
Y se va como vino.

Queda la noche clara
para los versos,
para los sueños.
Queda también la luna,
entre los árboles.

jueves, 4 de enero de 2007

WHITE LABEL (BLANK LABEL?)

En la esperanza
de no perecer del todo,
harta
de una existencia rancia,
escribo.

Escribo y quiero
mudar la piel
como hacen las serpientes,
darme a beber viva,
no mostrar sólo
las marcas de agua,
las cicatrices,
sino la esencia.

Y quiero
aparecer de pronto,
sin definición, sin prospecto,
libre, sin nada que perder
y, por favor,
con la etiqueta en blanco.

Aritmética

Hay terremotos.
Sismógrafos, medid.
Así no oigo el estruendo.
Así no duele tanto.

Hay muertos.
Contad cuántos.
Así no huelen.
Así no duelen tanto.

Contad, medid,
cread un mundo insípido.
Cuantificad, tal vez
tenga un sentido.

martes, 2 de enero de 2007

SMS

Perdí el móvil el miércoles pasado. A los dos días, el síndrome de abstinencia era brutal. Recorrí tiendas y más tiendas hasta encontrar un sustituto con el mismo número, eso sí, pero sin mi agenda.

El aluvión de sms de fin de año fueron, casi todo, anónimos en serie. Me sorprendió uno:

"En mi vida que es noche oscura, desnuda, pesadilla,
tu eres estrella estraña, cariñosa, marabilla."

Sospeché que era un original. En el taller hemos empezado a bromear en verso, pero nadie tiene mi número, lo que reduce la lista de candidatos a Álex y Maxi. A los dos les gusta flirtear vía sms. Descarto a Maxi, exquisito con la ortografía. Debe tratarse de Álex.

Respondo sin pretensiones:

"Q mensaje tan hermoso,
tú siempre tan cariñoso,
muy tarde no te acuestes,
mañana, la San Silvestre"

El tal Álex, además de un poco crápula, es un atleta. Escribe al poco:

Pienso en ti!

Touchée. Cruzan mi mente ráfagas como " también tiene sentimientos", "qué injusta he sido", "dijo que le trajera un recuerdo de Praga"...

Lacónica, respondo: "Eres un poeta"

Mi yo más pragmático mira la agenda de papel, donde el atleta tiene un rinconcito, y compruebo que su número no coincide con el del romántico anónimo. Para salir de dudas, llamo al romántico, que resulta ser un búlgaro entrado en años. No habría querido yo darle carrete. Se agolpan las sensaciones: dos son frustración y náusea.

Álex, querido, olvídate de que te traiga nada de Praga. Creo que no volveremos a quedar, aunque la carne es débil. Ya veremos.

Mi móvil suena. Un sms precioso, anónimo. Ortografía impecable, referencias a Schumann. Es Maxi, está claro.

Tngo q cntstar. Xao. Bss