viernes, 17 de diciembre de 2010

calcula el número de días

al hilo de los versos de Delgaducho en Mil días suena bien

Y mil días aún por recordarte...
si quitamos quinientos...

la aritmética resuelve casi todo.

olvidarte no es cosa de restar
uno por uno hasta llegar a cero
el número de días que aún quedan
para que la memoria deje de doler.

nada resuelve para acabar antes
saltar de diez en diez los días.
tampoco de quinientos en quinientos.

la solución, la única, si existe,
la solución, que no sé si la hay,
pasa, seguro, por perder la cuenta.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Al final del poema

Algunos poetas me dejan muda.
La sangre ralentiza su compás.
Por un momento incluso se detiene
-el corazón inmóvil- .
Multitud de espejos minúsculos
recorren mis espacios ese instante.

Es un viaje de interior con mucha luz.
Me traslada a lugares habitados
que no sabía yo que me habitaban.

Dura el viaje lo mismo que dura una burbuja.
Lo que tarda en romperse el poema en la voz.
Pero siempre se puede regresar a los versos.


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Me dan pie los carverianos (ellos saben los que son), que leen a Gamoneda.
Me da pie Lourdes, en concreto, con estos versos de Gamoneda:


Alguien ha entrado en la memoria blanca, en la inmovilidad
del corazón.

Veo una luz debajo de la niebla y la dulzura del error me hace
cerrar los ojos.

Es la ebriedad de la melancolía; como acercar el rostro a una
rosa enferma, indecisa entre el perfume y la muerte.