martes, 24 de enero de 2012

Urdiendo el rescate

Pienso en el mar y te apareces tú
de azul celeste y de coral vestida
Penélope que teje un manto con estrellas.

Deseo escucharte tu canto bien trenzado.
Sal, Penélope, pronto, sal de Ítaca.
Te mando un helicóptero si quieres.

Espero tu llegada, aunque improbable.
Que un ruiseñor te lleve mi llamada
y se abra la esperanza en la tiniebla.

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Recupero el blog como borrador. Ejercicios del taller, versos a vuelapluma.

domingo, 22 de enero de 2012

No sé si soy buen puerto

Navegante de nortes imposibles,
buscando el sur en una piel morena
amaneces varado en mis orillas.

Cuando la calma reina por la tarde
descansas en mi playa y en mi sal.

Aseguras los cabos diligente
si la tormenta alrededor arrecia.
Conoces las mareas y los vientos.
Les trenzas los cabellos y la voz.

No sé si soy buen puerto.
Sí sé, porque lo dices, que estás muy bien aquí.

Algunos días claros dibuja el horizonte
contornos escarpados de islas imposibles
que contienen tesoros, que no quedan muy lejos,
que han sido deseadas, que están por fondear.

Y luego, dulcemente, vuelves a mi bahía
y vuelvo a ser espuma que acaricia tu espalda
y creo que no me cambio por isla misteriosa
y pruebas con cuidado de mi arena y mi sol
te duermes un instante antes de darte cuenta
de que sabe algo amargo lo que antes era miel.

jueves, 12 de enero de 2012

112

- 112, servicio de emergencias de la Comunidad de Madrid. Le atiende Verónica. ¿En qué puedo ayudarle?

-Buenas tardes, Verónica. Igual me nota un poco nervioso. No cuelgue, por favor.

- Si está en mi mano ayudarle, lo haré con sumo gusto. ¿Cuál es su nombre, para poder dirigirme a usted?

- Me llamo Eusebio. Está anocheciendo. ¿Me escucha?

- Sí, le escucho.

- Estoy en la Pedriza y quedan pocos minutos de luz.

- No se retire, don Eusebio, le pongo en contacto con un equipo de rescate.

-No hay tiempo. La batería se agota. Tengo las coordenadas de mi ubicación en el GPS. Tome nota, por favor...

- De acuerdo, no se preocupe, ya me pongo después yo en contacto con el equipo de rescate.

- Gracias.

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- 112, servicio de emergencias de la Comunidad de Madrid. Le atiende Verónica. ¿En qué puedo ayudarle?

-Buenas tardes, Verónica. Igual me nota un poco nervioso. No cuelgue, por favor.

- Si está en mi mano ayudarle, lo haré con sumo gusto. ¿Cuál es su nombre, para poder dirigirme a usted?

- Me llamo Eusebio. Está anocheciendo. ¿Me escucha?

- Sí, le escucho.

- Estoy en la Pedriza y quedan pocos minutos de luz.

- No se retire, don Eusebio, le pongo en contacto con un equipo de rescate.

-No hay tiempo. La batería se agota y he perdido toda referencia. ¿Me escucha, Verónica?

- Le escucho.

- Hace mucho frío y no llevo bastante ropa para aguantar la noche. ¿Puede oírme?

- Le oigo, sí. ¿Qué quiere que haga?

- Escuche, solamente. Tengo miedo. Llamaría a mi mujer, pero sólo puedo hacer llamadas de emergencia. ¿Me escucha? Verónica, ¿me escucha?

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Dos conversaciones telefónicas que empiezan igual, pero tienen continuaciones diferentes...