domingo, 17 de junio de 2012

La boca del lobo

La boca del lobo escapó del cuento
me mordió la mano y no me quejé.
Fue por prudencia o por urbanidad.
Con la certeza de que serían
mordidos mucho antes que después
no alarmé siquiera a los vecinos.

No me frenó -saben- la cobardía.
Fue por civismo, por educación.
Decidí aparentar normalidad,
me puse a ello y la aparenté.
No abrí los ojos, no evalué los daños.
No mereció el suceso titulares
ni fotos a color ni teletipos
ni comentario alguno entre borrachos
en las tabernas de la desolación.

Camino a casa apreté los dientes
para sobrellevar la vil punzada
del silencio horrible y sostenido
del dolor sordo y mudo, infatigable.

Ando al acecho de una mano incauta
que llevarme a la boca cuanto antes.

No espero que comprendan, ¿para qué?
Espero impunidad y compostura.

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Taller: cinta adhesiva.

miércoles, 13 de junio de 2012

Un Relato Muy Bueno


Romeo subió al tren de Cercanías y claro, también subió Julieta. Desde mi posición privilegiada, traté de no perderme un gesto oculto, una mirada cómplice. Aún era temprano. Las palabras tiernas enredaban jirones de sueño en mi cabeza. Envuelta en la atmósfera que los enamorados dibujaban, mecida por el tren, me dormí. La señal de apertura de las puertas anunció la llegada a mi estación. Salí al andén de un salto. El tren marchó y en él quedaron, jóvenes y hermosos, Romeo y Julieta, amén de otras obras escogidas de William Shakespeare. Cátedra 2005. Tomo II.

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99 palabras en tren, para no perder la costumbre. Nunca he salido ni entre los 999 mejores, pero da igual, van seis ediciones y es una cita obligada. El título no es mío, he de decir.