martes, 30 de noviembre de 2010

nieva

nieva por dentro.
y cada vez que respiro
se clava una estrella puntiaguda
cerca de mi esternón.

no nieva lo bastante.
el aire contaminado de cristales
de promesas ultracongeladas,
de su oxígeno,
alimenta todavía.

pero no deja de nevar.
y aunque sólo sea porque están fríos
sé dónde están los dedos y que existen.
también sé que se mueven.
que se quieren mover.
que piden, no sé bien para qué,
otra vez, la palabra.

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Me da pie David Liquen con su no-poema nieva. (David tiene un blog, pero no es de poesía) Le copio el título descaradamente.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Para no quererte

Siempre encuentro motivos sin buscarlos.
Numerosos. Pequeños. Sujeto uno con otro
y se construye sola una torre de alfileres.
Un castillo de escarcha me protege de ti.
De ti, de tu ternura, de ti que nunca has sido,
que nunca podrás ser un peligro.

Es otoño. El sol, casi de invierno,
asoma en la mañana. Tú no estás.

Se derrite un enjambre y dejan de volar
sus abejas de hielo. Ya no zumban.
Sólo eran abejas. Me sorprende.
Se derrumba la lógica impecable
que mantenía en pie cada argumento.
Despierta entumecida la carne inquieta.

Sin más razón que un mediodía templado
se rompen las distancias. Bajo la guardia.
No estoy pendiente ya de mantener el frío.
El miedo sale huyendo de la piel y en la cabeza
cabe otra vez el convencimiento.
Merecemos alguna oportunidad
para estar juntos. Por ella lucharía.

Se pone el sol.

Podría ser -no sé qué pasará-
que helara -otra vez-
esta noche.

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Leyendo La soledad de los números primos, y se nota.
Después de un golpe de realidad, algunos reparos son insignificantes.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Se llamaba Silvia

Silvia con el cabello rubio y largo.
Silvia la que llevaba siempre
un bolso grande y negro.

Y quién iba a pensar que no tenía
la vida por delante.

La condición del hombre puede
ser tan inhumana
y es tan brutal la muerte si revienta
en la puerta de al lado
que la razón se niega a concebir
ni siquiera el dolor ni la muerte ni la rabia.

Pesa como una piedra al cuello la noticia
tira hacia abajo, según se acerca el lunes
de la base del cráneo y de la cara
interna de los tímpanos.

Y eso que no le pongo todavía
rostro a Silvia. Silvia con i latina.

Amanece mañana
- y creo que ya son cuatro -
otro día sin ella, que sólo es el primero
del resto de los días que nos quedan.

domingo, 7 de noviembre de 2010

A propósito de Sylvia

benditos sean, Sylvia,
el miedo y en el fondo, la desgana.
y bendito sea el horno eléctrico
y bendigo la bendita sustancia,
si es que existe,
que nos engancha
por la curiosidad o por los huevos
y no nos deja irnos justo ahora,
sin pitar prórroga,
sin ver qué pasará en cinco minutos,
sin ver si se deshace el nubarrón
o estalla la nevera.

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Me da pie Txe Peligro, mejorando lo presente, mi poeta favorito en la red.
Que nadie llame a urgencias. La vida no es perfecta, pero engancha.