lunes, 22 de diciembre de 2008

No creo que esto sea un ring

Cuando veo un hombre armado
-una mujer-
cuando veo un hombre
armado como tú
estás armado ahora

no me hiela la sangre
el miedo que te hiela a ti
la sangre cuando ves
una mujer -un hombre-
con la guardia baja
como mi guardia, siempre.

Mi sangre hierve. Quema
mis arterias la sangre
que niega, que se niega
a que la vida -esa cosa-
sea un combate.

Aquí estoy. Pienso mi imagen
ridícula en el cuadrilátero.
Los guantes pesan
aprieta el calzón
te miro y te haría lo que fuera, pienso

menos un gancho a la mandíbula
menos abrirte una ceja
menos romperte el bazo.

Pienso estas cosas y tú, mientras,

me tiras un gancho a la mandíbula
me abres una ceja
me rompes la nariz.

Y crees que es culpa mía
-lo crees sinceramente-
por no cubrirme
por no atacar yo antes

por estar cada asalto
con la guardia baja.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

En casa de la cónica



Una fiesta se hace
con tres personas
una canta, otra baila
y la otra toca.

Ya me olvidaba
de los que dicen ¡ole!
y tocan las palmas

M. Machado








Ayer fue un día duro de trabajo, con sesiones de evaluación por la tarde, Fue martes también, y llegué al taller cuando quedaban cinco minutos. Era la despedida antes de vacaciones. Yo misma había liado a Jesús para que se llevara la guitarra y todos leyeron textos que escogieron para la ocasión. MJ llevó sus cuadernos. Un lujo. Pero yo llegué tarde. Quedaban cinco minutos y sólo llevaba un cuaderno con mezcla de borradores de reuniones con padres y versos escritos en el metro. Pero leí lo último que había escrito. Y Jesús me acompañó a la guitarra. MJ leyó sus Deseos y hubo una canción de Pablo Guerrero. Y un hombre que miraba a los ojos.

Esto hay que repetirlo, decían todos. La próxima en mi casa, dije yo. Entre la re-presentación de Hank Over, reunión de escritores marginales, y el experimento, entre eso y que últimamente no invito a amigos a casa. Y que estoy de vacaciones dentro de nada, entre eso y que apetece, a mí al menos, lo dicho: la próxima, en mi casa.

El martes 23, a partir de las 18:00, hasta hora indefinida. Entrada libre. Segundo sin ascensor. Estáis todos invitados. Guitarras bienvenidas y acompañantes también. Se puede venir con o sin texto de regalo. Se puede venir a estar también. Se puede no venir.

Para más detalles, escribidme al correo.

Un abrazo

domingo, 14 de diciembre de 2008

Con determinación

Si ahora lo que hay,
si ahora, lo que queda
es este frío

tomemos un café
las cosas por su nombre
y distancia de por medio.

Pienso que te diré:
"una noche vendrás
y yo no estaré aquí
esperando que vuelvas.
He quedado después,
ahora he de dejarte."

Pienso cada palabra
que te voy a decir.
Luego voy y te digo

que después he quedado
que iremos a un concierto
que si quieres venirte.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Psycho therapy

De bachillerato. Las notas son muy bajas. Intento leer y desentrañar lo que los alumnos han querido decir. El razonamiento oculto, que no han sabido escribir, que no les ha llevado a la solución correcta de los problemas. Cojo el examen de Jane. Ha escrito dos folios. Voy trazando líneas firmes, rectas, a mano alzada, con el bolígrafo verde. Están en todos los ejercicios menos en uno. Ahí le pregunto por la incógnita con un interrogante. Escribe mal las fórmulas, no sabe utilizar las propiedades de los logaritmos, por ejemplo. Como casi todos. Nada que destacar. Bueno, sí. Me ha escrito un comentario al final del examen: "Sé que todo lo que he echo está mal, pero es que no entiendo nada. Lo empiezo a hacer pero no sé hacerlo". Con el bolígrafo verde, pongo la hache que falta, sumo las decimillas y en el recuadro escribo un 1,1.

Entonces empieza el sonido de disparos.
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Este texto está recogido en Canciones en Braille, una experiencia de creación colectiva ideada, editada y en resumen posible por Mercedes Díaz Villarías. Gracias, Eme.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Los poemas amargos

No es la solución, ponerle un poco de azúcar a las píldoras amargas, pero era la recomendación de Julie Andrews. A veces, con la mejor intención, les pongo suavizante a las palabras antes de escribir.

Si un poema ha de ser duro, que sea duro sin remedio, nada de limar nada de nada. Si es de ventisca y de quedarse atrapados en la nieve, ¿por qué sorprenderse de que los dedos estén hinchados y amoratados? ¿Por qué sorprenderse de que haya que amputar? Si se atraviesa al escribirlo o rasca al leerlo, que rasque. Y si ha de ser desierto, que tenga un paisaje lunar. Sin atmósfera respirable. Sin piedad.