sábado, 16 de mayo de 2009

Es un avión

Paseaba yo muy digna, muy concienciada de que todas las personas merecen la oportunidad de una educación gratuita y pública, para más señas, para expresarse, para decir, decidir, leer, escribir, contar, descontar, para lo que haga falta, o por el placer de la educación. Paseaba arriba y abajo mi dignidad por casa mientras buscaba el equipaje básico para una noche de fiesta. Llaves, monedero, abono transportes y poco más. Un libro de poemas, de Laura Casielles. Soldado que huye, a juego con la dignidad herida. Cubierta gris con avión pequeñito en el medio.

Llegué al andén y perdí el tren, claro. Y un morenazo de ojos grandes se me quedó mirando.

A sus dos años comprometía. Tanto fue así que comencé a hablarle. A él y a su mamá. Vi que se fijaba en el Soldado, así que se lo dejé para que lo hojeara con tranquilidad. Vio los números. Algunos los reconocía. Otros, los decía al azar. Sabía que eran números, pero no siempre cuáles. Tenía dos años. Había pasado sus primeros tres días de guarde, me dijo su madre. Yo soy profe, le dije.

A los papás del bebito les contaba cómo pedir una plaza pública para una escuela infantil, no sabían que existiesen las escuelas infantiles públicas, siquiera. Hay muy pocas plazas, advertí. Al niño, Adrián, le mostraba el libro y le quise enseñar a decir libro, aunque tuviese una 'r ' difícil de decir, trabada. ¿Sabes lo que es esto? Le dije, mostrando el libro. Un avión, me dijo. Y ahí me conquistó: Un avión, muy bien. Es un avión y sirve para volar. No quiso que yo pilotase el avión y darnos una vuelta por el vagón, así que, simplemente, se lo di al llegar a Embajadores. Escribí mi dedicatoria para Adrián, para cuando supiera leerla, encima de la de Laura, de la que ella me escribió a mí.

Él, con una dignidad como la que sólo tienen los pilotos de avión y los niños de dos años, cogió su avión bajo el brazo con mucho cuidado de que no se cayera. Hemos ganado un lector, pensaba yo. Pero no sólo. Hemos ganado un soldado, espero, de la vida, alguien que se atreverá a volar, porque ya tuvo un avión por méritos propios con dos años, y que nos llevará de viaje, probablemente.

Un soldado que huye con la cabeza alta.

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El lunes no paro por la escuela pública: Estoy de baja. Pero no hagan planes para el 28 de mayo: manifestación. Contra la crisis: más y mejor escuela pública.

7 comentarios:

Milagritos Takamori dijo...

En el caso de que me reprodujera te contrataría de institutriz de mis bastarditos. Genial acción y post contando la acción. Saludos

una vida lo que un sol dijo...

me ha encantado, La cónica...:D

Ese morenazo, a sus dos años, sabe conquistar...

Otros, con 2 o 3 décadas a sus espaldas podrían aprender un poquito, jijijiji...

precioso.

Y sí, contra la crisis, más y mejor escuela pública, de todos.

maniasmias dijo...

.
oyes, qué bonito!
cómo lo cuentas!
.

chucho dijo...

Si parece un cuento! Para que luego digas que si la gente tiene gusto para contar hechos cotidianos como algo extraordinario, etc etc..

Es un avión. Muy tierno. Quizás haya futuro después de todo.

Alnitak dijo...

Pues si hemos ganado un lector, con suerte un piloto y con más suerte un ingeniero aeronaútico. :-)
Esos son los momentos en los que me encantan los niños ¿no se pueden comprar esos momentos por kilos?

La cónica dijo...

creo que lo que más importa, con perdón de los ingenieros, es que lea. pero no estaría mal

claro que hay futuro, chucho. siempre lo he creído. el futuro empieza ya. está yendo al cole o a punto de empezar.

gracias por los piropos, a ver si nos animos a contar cuentos o a dibujar aviones.

besos!

Roberto dijo...

Espero que sea un soldado que deserte...que sea libre! Un libro nos puede cambiar la vida

me gustó, me recreé en la situación, una delicia amiga

un beso.