miércoles, 25 de agosto de 2010

No me salves

Van Göl, 15 /08/2010

No soy una prıncesa
pero estoy atrapada
en la ultıma torre
de este castıllo en ruınas
porque he llegado tarde
a la puesta de sol.

Apagado el crepusculo
hay un hılo de luna.
Un lago se adıvına.
Nı lo veo nı es azul.
No necesıto un heroe
que llegue aquı a salvarme
prıncıpe con lınterna,
escalador experto en
almenas de castıllo.

Pero sı necesıto
tu voz.
Tu voz que dıga claro
mı nombre entre las sombras.
Tu voz desde lo lejos
abrıendome el camıno.
Sı tu pones la voz
yo las botas de trekkıng,
pantalon de batalla
y ganas de bajar.
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A veces, la vıda es un poema.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Notas antes / después de un viaje

Hoy he visto el contorno
de la Mujer Muerta
y la puesta de sol
desde el punto más alto.
Libélulas azules
celebraban el agua
y un enebro ha partido
un bloque de granito.

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He pensado el silencio
como un buen compañero
para estas vacaciones.
Que acompañe, eso sí
tan solo algunos tramos.

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Las palabras hervidas
danzaban en mi lengua
y he podido decirlas
sin límite de tiempo.

Hay quien las ha escuchado.
-mis palabras, digo-
y según yo las iba
colocando en su plato
han resultado duras
o demasiado hechas
insípidas a veces
y otras, en su punto.

He caído en la cuenta
de que no es tan sencillo
vertebrar lo que ocurre,
descubrir el motivo,
hilvanar poco a poco
la voz y la respuesta.

No es tan simple mirar
dentro de una mirada
y entender el vacío
o el dolor que produce
el silencio que brota
de unos labios que hablan.

Y es que no es tarea fácil
formular el deseo
o escribir el poema
o descifrar la clave
para afinar el tono
de la vida que sopla
entre todas las cuerdas.

No es fácil pero sopla,
eso sí que lo sé
y sé que en su canción
caben también mis letras.

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La soledad y yo cerramos por vacaciones. Ella no sé dónde irá. Yo me voy con otra gente a Trebisonda. En el poema que tengo en la punta de la lengua hace semanas, el que leí de niña y no recuerdo, la ciudad se llamaba así, Trebisonda. También de niña memoricé, y esto sí lo recuerdo, que llamamosmesopotamia(paísentreríos)alterritoriocomprendidoentrelosríosÉufratesyTigris... debía andar yo por los 11 años y no entendía una palabra. Nada más lejos de mi cabeza que pensar que alguna vez iría, aunque sea a la cuenca alta, porque a la baja no se puede ir. La cuna de la civilización. El lugar donde se inventó la escritura. Miraré cada vez un río y sabré que sería un dejarse llevar por la corriente, un dejarse llevar imposible porque costaría la vida en estos tiempos. En fin.
Llegaré también a mirar de tú a tú el Ararat. Por su perfil precioso y por el mito de Noé en la cima, con el arca encallada... Tampoco iremos más allá que Noé. Tampoco llegaremos tan alto. Aunque el diluvio mayor caerá, anunciado, sobre Hasankeyf, y llegaremos tarde para poder guardar en la retina memoria del lugar antes de que lo cubra un embalse...

Y por supuesto, Asia a un lado, al otro Europa y allá, a su frente, Estambul.

Volvemos en septiembre, la soledad y yo.