lunes, 22 de diciembre de 2008

No creo que esto sea un ring

Cuando veo un hombre armado
-una mujer-
cuando veo un hombre
armado como tú
estás armado ahora

no me hiela la sangre
el miedo que te hiela a ti
la sangre cuando ves
una mujer -un hombre-
con la guardia baja
como mi guardia, siempre.

Mi sangre hierve. Quema
mis arterias la sangre
que niega, que se niega
a que la vida -esa cosa-
sea un combate.

Aquí estoy. Pienso mi imagen
ridícula en el cuadrilátero.
Los guantes pesan
aprieta el calzón
te miro y te haría lo que fuera, pienso

menos un gancho a la mandíbula
menos abrirte una ceja
menos romperte el bazo.

Pienso estas cosas y tú, mientras,

me tiras un gancho a la mandíbula
me abres una ceja
me rompes la nariz.

Y crees que es culpa mía
-lo crees sinceramente-
por no cubrirme
por no atacar yo antes

por estar cada asalto
con la guardia baja.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

En casa de la cónica



Una fiesta se hace
con tres personas
una canta, otra baila
y la otra toca.

Ya me olvidaba
de los que dicen ¡ole!
y tocan las palmas

M. Machado








Ayer fue un día duro de trabajo, con sesiones de evaluación por la tarde, Fue martes también, y llegué al taller cuando quedaban cinco minutos. Era la despedida antes de vacaciones. Yo misma había liado a Jesús para que se llevara la guitarra y todos leyeron textos que escogieron para la ocasión. MJ llevó sus cuadernos. Un lujo. Pero yo llegué tarde. Quedaban cinco minutos y sólo llevaba un cuaderno con mezcla de borradores de reuniones con padres y versos escritos en el metro. Pero leí lo último que había escrito. Y Jesús me acompañó a la guitarra. MJ leyó sus Deseos y hubo una canción de Pablo Guerrero. Y un hombre que miraba a los ojos.

Esto hay que repetirlo, decían todos. La próxima en mi casa, dije yo. Entre la re-presentación de Hank Over, reunión de escritores marginales, y el experimento, entre eso y que últimamente no invito a amigos a casa. Y que estoy de vacaciones dentro de nada, entre eso y que apetece, a mí al menos, lo dicho: la próxima, en mi casa.

El martes 23, a partir de las 18:00, hasta hora indefinida. Entrada libre. Segundo sin ascensor. Estáis todos invitados. Guitarras bienvenidas y acompañantes también. Se puede venir con o sin texto de regalo. Se puede venir a estar también. Se puede no venir.

Para más detalles, escribidme al correo.

Un abrazo

domingo, 14 de diciembre de 2008

Con determinación

Si ahora lo que hay,
si ahora, lo que queda
es este frío

tomemos un café
las cosas por su nombre
y distancia de por medio.

Pienso que te diré:
"una noche vendrás
y yo no estaré aquí
esperando que vuelvas.
He quedado después,
ahora he de dejarte."

Pienso cada palabra
que te voy a decir.
Luego voy y te digo

que después he quedado
que iremos a un concierto
que si quieres venirte.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Psycho therapy

De bachillerato. Las notas son muy bajas. Intento leer y desentrañar lo que los alumnos han querido decir. El razonamiento oculto, que no han sabido escribir, que no les ha llevado a la solución correcta de los problemas. Cojo el examen de Jane. Ha escrito dos folios. Voy trazando líneas firmes, rectas, a mano alzada, con el bolígrafo verde. Están en todos los ejercicios menos en uno. Ahí le pregunto por la incógnita con un interrogante. Escribe mal las fórmulas, no sabe utilizar las propiedades de los logaritmos, por ejemplo. Como casi todos. Nada que destacar. Bueno, sí. Me ha escrito un comentario al final del examen: "Sé que todo lo que he echo está mal, pero es que no entiendo nada. Lo empiezo a hacer pero no sé hacerlo". Con el bolígrafo verde, pongo la hache que falta, sumo las decimillas y en el recuadro escribo un 1,1.

Entonces empieza el sonido de disparos.
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Este texto está recogido en Canciones en Braille, una experiencia de creación colectiva ideada, editada y en resumen posible por Mercedes Díaz Villarías. Gracias, Eme.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Los poemas amargos

No es la solución, ponerle un poco de azúcar a las píldoras amargas, pero era la recomendación de Julie Andrews. A veces, con la mejor intención, les pongo suavizante a las palabras antes de escribir.

Si un poema ha de ser duro, que sea duro sin remedio, nada de limar nada de nada. Si es de ventisca y de quedarse atrapados en la nieve, ¿por qué sorprenderse de que los dedos estén hinchados y amoratados? ¿Por qué sorprenderse de que haya que amputar? Si se atraviesa al escribirlo o rasca al leerlo, que rasque. Y si ha de ser desierto, que tenga un paisaje lunar. Sin atmósfera respirable. Sin piedad.

martes, 25 de noviembre de 2008

Mujer de poca fe

Miro a mi alrededor y no lo abarco.
No recuerdo el camino
Ni dónde estoy, ni cómo se llegaba
ni recuerdo aquel día
aquella vez que no sé si dijiste
no sé qué dos, no sé qué tres
palabras.

No me acuerdo de ti.
No sé si estabas.

Poco me importa.

Aún llevo aquella camiseta de tirantes
y el sol tibio en el hombro
y aún me sabe a tierra el agua,
da igual en qué camino me la beba.

No sé adónde, pero sé que voy
con el cansancio grande al caminar
los párpados pesados y la sonrisa ancha.

Me da igual en qué termina la andadura
termine antes o después soy miope.
Me cansé de mirar lejos
sin ver.

Enciendo sólo ya la luz de cruce.
Un hombre y una mujer se encuentran.
Mi fe se despereza
en una micronésima de segundo
y creo que se ven.

Acto seguido, la fe bosteza largamente.
Lejos de mí, regresa a su letargo.

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La sonrisa ancha es como la de Amanda, en la canción de Víctor Jara, pero la mujer no es Amanda. (Editado)

domingo, 16 de noviembre de 2008

El cielo a punto de romper

La paloma no me ve, sus ojitos se camuflan con el gris del cielo a punto de romper.

Svor, en su blog Cuadernos de bitácora

Aunque me empeño

en apuntalarlo tecleando,

el cielo sigue a punto de romper.


Yo lo sé

y me calzo las ojeras

y el ceño fruncido

y el cansancio

y la mirada de invierno.


Intento sujetarlo

pero amenaza

y grita y rompe. La rotura

diluye el ruido del tráfico.


Una paloma sin ojeras ni cansancio

se sacude las plumas y vuela. Yo,

con los dedos grises confirmo (15:30)

que deseo abandonar

esta pecera de cristales sucios

y respirar el agua de ahí afuera.


Pantallazo azul y luego negro.

Gabardina y me voy

a la intemperie del cielo roto

y la tierra magullada,

al abrigo de tus manos grandes,

revueltas con las mías

que forjan otro cielo otra vez frágil,

otra vez de incierto porvenir.


Una suerte de horizonte se aprecia.

Por un instante, se atenúan mis ojeras

y se me borran todas las arrugas.

Por un instante sólo.

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Svor me dio pie esta vez con otro texto precioso, Miércoles de frío y budget.

No perdáis oportunidad de leer su blog. Está plagadito de pequeñas joyas. Es capaz de fotografiar muchos momentos con palabras. Me encanta.


martes, 4 de noviembre de 2008

Pudo ser fuego (los hechos)

Tengo ganas de puchero cuando llega el invierno, pero no estoy acostumbrada a cocinar para guardar. Cocino para comer en caliente, sin pasar por el congelador ni el microondas. Pero el miércoles por la noche me decidí a poner lentejas. Se hicieron a fuego lento mientras preparaba la cena, mientras cenaba, mientras miraba, puede ser, el correo.

Amanecí a las siete menos diez del jueves con la casa llena de humo. En mi dormitorio había menos humo: por la noche había cerrado la puerta. Apenas se veía en el pasillo. Corrí a la cocina y aparté las lentejas, lo que quedaba de ellas. Abrí todas las ventanas. Fui consciente de que el humo no te despierta cuando te invade la casa, y de que los días laborables y los madrugones tienen sus ventajas.

Me duché con la puerta del baño abierta de par en par, para que estuviera más ventilado. La ropa del armario no apestaba. Lo demás sí. El abrigo que cogí, por ejemplo.

Tuve la sensación de estar masticando ceniza varios días, pero sigo mi vida normal. He puesto más lavadoras, he hecho limpieza en la cocina, he pasado frío, con las ventanas abiertas de par en par siempre que estaba en casa. Mi casa sabe a humo literalmente. Y a ceniza. Lo noto en los ojos y en el sabor de las comidas. Primero era más tóxico, luego como una chimenea donde el humo ha salido a la habitación por una ráfaga de viento. Mi madre me ha traído un producto que no conocía. Un absorbeolores que me quita el agobio de las partículas en suspensión pero que lo deja todo pegajoso de humo, como un ambientador en el habitáculo de un coche en que se fuma. Mi madre me invita el domingo a comer. Igual pone lentejas. Ya veremos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Pudo ser fuego

Saciada por un tiempo
el hambre de lentejas y de cama
podemos morir sin cita previa,
ni cansancio ni ruido.

A las siete menos diez, sin embargo
nos despierta el veneno de otro día.
Otro jueves borbotea
más tóxico pero jueves, sin duda.

La lengua revuelve con los dientes
el café y las cenizas de nada,
porque nada se quemó.

Abrimos las ventanas. Celebramos
al tiempo la caída del mito y de la muerte
y la entrada del frío. Masticamos despacio
el humo y el veneno. Enredamos el aire
y vivimos sin miedo y sin una luz al fondo
la vida, ese drama cotidiano.

viernes, 17 de octubre de 2008

www.enquiebra.blogpsot.com




ESTAMOS AHORA EN LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL FINAL DE LOS TIEMPOS

CÓMO SALVARSE

(Un breve resumen).


Este y otros artículos prácticos para alcanzar la salvación eterna se pueden encontrar si, al escribir una dirección de blogspot.com, intercambias el lugar de la p y la s. Hoy me pasó por segunda vez tecleando la mía. He probado con una de las vuestras y pasaba lo mismo. También con www.blogpsot.com y allí estaba. Supongo que tienen enlazados todos los blogs del directorio de blogger. Se puede ver ahí una impresionante vista de Jerusalén y la promesa de que unos minutos de lectura de la página te harán creer que la Biblia es la verdad. Aunque quizás algo no va bien con esa web. Se me han colgado todas las aplicaciones de Google y he tenido que reiniciar. Os pongo una captura de pantalla. Yo creo que al pecador medio le debe bastar para salvarse.

Una de cal y otra de arena.

Si no queréis leer el resumen de prácticos consejos para el apocalipsis inminente, podéis ver a George Carlin y ya no os harán falta: Religion is bullshit. No lo digo yo, lo dice él. Yo sólo estoy de acuerdo.


6/02/09

El enlace no va ya, he intentado buscar una versión subtitulada en español sin éxito en youtube. Pero os dejo un enlace por si lo queréis ver en inglés


lunes, 13 de octubre de 2008

Con intimidación

La alegría que se roba
se le escurre al ladrón entre los dedos.
Languidece y quema
y no puede arraigar.
Agujerea
el corazón del pájaro
y el del triste
que se consolaba con su trino.
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Escribo muy poco. A mi pesar. Porque me sigue gustando. Hay poemas aletargados, y despiertan algunos versos con algo que os leo, o con una pregunta, que se queda en la cabeza. Esta vez, me dio pie Roberto, con el poema Deshoras. A partir de mañana, vuelve el Taller los martes. Ya colgaré los deberes ;)

domingo, 28 de septiembre de 2008

Otoño y demás

PRIMERA ESTACIÓN

El otoño inspira
a buscar otro sol que más caliente.
A abrigar, por lo que pase, el corazón.
A guardar en la memoria
la luz y su recuerdo. Conduce
a la melancolía y al frío. A los platos de lentejas
y a los tazones de caldo de gallina. Despierta
el olor a alcanfor de los armarios
las caricias debajo de las mantas.


SEGUNDA ESTACIÓN

El invierno inspira a las plaquetas
a cerrar las heridas con trabajo.
Al jamón, con dolor, a curarse.
A la piel, a pegarse a los huesos.
Lleva también a un hombre a la bebida
a la familia o a la soledad.
Dispara frío en las venas y queda
la sangre lastimada. Turbia de rojo. Gris.

TERCERA

La primavera explota de repente.
Inspira a las hormonas
a tomar las riendas de la vida.
Arrastra a la velocidad. Al riesgo. Asoma
el cansancio en la mirada
por exceso de luz y de color. Apuntan
las brújulas al sur.

CUARTA

El verano
inspira al aprendiz de pájaro
a soltar lastre, enseña
a conocer el peso de las horas. Mueve
al sol a acariciar la tarde.
Sazona la piel. Empuja
a romper las fotos amarillas.
Fabrica recuerdos nuevos
y fondos de pantalla.
Invita a los ventiladores a girar.
Al baile. A la locura.
Al desierto. A la sed.
Al tinto de verano.

(También, hacia el final, lleva al otoño)

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Si otoño inspira a los poetas, ¿a quién inspiran las demás estaciones?
Para R, que le dio pie. Para F, por preguntar y por robarte aquello que decías de fabricar recuerdos nuevos, una vez.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Papel mojado

Imágenes y versos hay.
Flotan en la cabeza.
Esperan las palabras el tiempo que les debo.
Juegan traviesas
con el índice y con el pulgar.
Con el corazón no juegan.
Yo no les dejo.

Hubo poemas, pocos, en verano.
Otros dedos los liaron, no los míos.
Intenté no robar. No pedí casi.
He comprado -en crisis- más de lo que leo.

Y si no escribo es por la humedad.
Yo escribiría. Es el papel mojado.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Panegírico

Algo hay que hacer con las mates.



Antes de llegar a la boca del metro, antes del agua de la ducha, antes que te despierte el reloj, te envuelven ya sin pudor alguno. Después, se meten en tu cartera, son capaces de descifrar tus claves y conocen la letra de tu documento nacional de identidad. La distancia más corta entre dos puntos no siempre es una recta, ellas lo saben. Como saben, también, que hay lazos que no pueden desatarse, o que cuando se levanta un muro, a veces no tiene sentido quedarse fuera ni meterse dentro.

Todo esto lo dicen al primero que pasa por la calle, apostadas en las esquinas o asomadas al balcón. Lo gritan, lo susurran en su lengua, llena de signos dulces, de sonidos armónicos, como tantas lenguas. Lo cantan. Cantan secretos desvelados, puzzles que encajan, cortes limpios en las prendas de vestir. Cantan letras que no pasan nunca, deliciosas siempre, cada vez.

Las autoridades han decretado que a todo el pueblo llegue su canción. Se ha instalado al menos un repetidor de la señal por cada ciento setenta y tres habitantes. El pueblo, como es lógico, desconfía de las autoridades. Tiene derecho a escuchar su canción, está presupuestado, el pueblo está pagando sus impuestos. Muchos particulares, además, han llenado los balcones de antenas receptoras y las orejas de los niños de audífonos, incluso las orejas de los niños sin problemas de audición. La señal no llega con nitidez casi a ningún rincón. Se oye algo, sí. Un ruido de fondo. Monótono. Desagradable. Gutural. Insufrible.

Ellas, mientras, persiguen mariposas con expectación, porque las mariposas son impredecibles. Juegan sin descanso. Juegan a los chinos y siempre ganan. Ganan a los dados y a las cartas, aunque lo que les divierte no es ganar, es diseñar estrategias. Bailan por las calles, hacen el pino con elegancia, caminan, siguen cantando. Los más versados en la materia siguen concentrados en sintonizar la señal de la radio lo más clara posible, ajustan los audífonos. Ellas siguen ahí, pero vestidas o desnudas, pocos las reconocen.

Noche sí y noche también, te tropiezas con ellas. Están destempladas. Si les ofreces tu casa y un té caliente, aceptan sin alegar que es tarde. Te invaden la cocina y el salón, están por todas partes y les ves en los ojos que es más de medianoche y llegan sin cenar. Traen músicas etíopes y trajes de Mongolia. Y risas. Confunden el poleo fresco con la hierbabuena. Invierten en viajes ideales que casi se antojan imposibles. Cuentan las tazas, pero no hasta más de seis. En caso de duda, no desempatan. No te quitan el sueño, y sin embargo, no te dejan dormir.

Algo habrá que hacer con ellas. Por lo pronto, darles de comer y ropa limpia, la posibilidad de una ducha, soltarlas en el monte, lo que sea. Todo menos dejarlas quietas y calladas. Menos dejar que se rasquen la barriga, lo que sea. Que lleven sus músicas, sus trajes y sus risas a la plaza, que se pongan elegantes, alegres, lo que sea. Por lo que yo sé, son muy hermosas. Pero aún no se sabe, a ciencia cierta, hasta qué punto. Y nunca se sabrá.

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Muchas inyecciones de entusiasmo en el comienzo de curso. Muchas ganas de hacerlo bien, y de no esconder los mejores atributos de las mates debajo de una hoja de parra.

jueves, 21 de agosto de 2008

Viel Spaß beim Einkaufen (Páselo muy bien comprando)


Tengo un mercado en frente de casa y me pregunta la frutera a veces qué tal salieron los champinhones y si les gustaron a mis amigos, por ejemplo.

Hay a quien le da miedo volar. A mí me ponen nerviosa las grandes superficies. Los precios en amarillo, los cartelones rojos, demorar la decisión de elegir una marca de guisantes entre quince, regatear unos céntimos sin que me enganhen el peso escurrido o el peso neto o el volumen. Entre un bote y otro de guisantes, sopesando, reparo en que pongo demasiados guisantes en mi dieta. Seguramente, si consulto con Simone Ortega, encontraré alguna pista para variar las guarniciones. Dejo la cesta tímidamente y busco la salida sin compra. Nadie me da los buenos días, pero el guardia de seguridad, a veces, me mira.

Hace un par de semanas fui a un centro comercial a por un ratón. Llevaba varios días, dos quizá sin utilizar el ordenador. Apenas recordaba algún atajo de teclado. Esa misma tarde me prestaron la bicicleta. Oscurecía y no había montado en bici en anhos, pero necesitaba el ratón. Angela me dijo que llenara de botellas la mochila para dejarlas en el sistema automático de reciclado. Le dije que no entendía. Señalaba la montaña de botellas vacías del jardín, decía que me darían casi 2 euros y sonreía. Yo también sonreí y seguí sin entender.

Pedaleando, pero sin mochila, fui al centro comercial. Busqué, sin moverme, el pasillo con los accesorios informáticos. Fui directamente, escogí un ratón entre trece opciones y me dirigí con paso ágil a las cajas. Por cada cuatro cajas había una cola. Orden, eficiencia, rapidez, todo bien, lo que es de esperar en Alemania. Cuando estaba a punto de tocarme, vi que no había cajeras, sino autómatas. No tenía claro cuál era el lector del código de barras. La máquina no aceptaba mi tarjeta y las palabras eran demasiado largas, demasiado compuestas como para entender las indicaciones de la pantalla. Una chica peruana que esperaba a mi lado me salvó del desastre. Sonreía, y le sorprendió que fuera mi primera vez.

La vigilante, sin abandonar su puesto al lado del arco magnético, movía la cabeza, condescendiente. Nadie hizo ademán de protesta. Volví a casa ya de noche, carril bici adelante. No pisé más centro comercial, cambié de supermercado. Aprendí a utilizar el sistema automático de reciclaje y me dieron 1,60 € por dos bolsas grandes de botellas.
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Intenté escribir desde Berlín, y tenía media entrada guardada en borrador. Así llega, sin acabar muy bien. Ya vendrán más (c)entradas. En Berlín nada pasó en español, quizá por eso me cuesta escribir. Hoy cené con amigos y los champis de la frutería de abajo salieron fenomenal. Al ajillo esta vez. Siempre son muy frescos, una apuesta segura.

Esta vez, es Claudia quien me da pie. Leí su entrada Grizzly Man justo después de meter las botellas en el sistema automático de separación y reciclaje del súper.

sábado, 2 de agosto de 2008

Berlin, ganz plötzlich



(Berlín, de repente)

Hay veces que llegan noticias de repente, y no suelen ser buenas. Se murió de repente, por ejemplo. Yo, de repente, me voy a Berlín. Se me hizo largo el verano (de repente) y he dejado de ser hormiga que guarda para el invierno. Nací cigarra, ¿qué se le va a hacer? Intentaré ser una cigarra prudente, pero si no lo consigo, ya mendigaré por los hormigueros.

lunes, 28 de julio de 2008

Game over

Ella dijo -eres un sol-
-y tú eres una sombra- dijo él.
Sonrieron tristes
con la tristeza de no poder fundirse
ahora que se habían reconocido.

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Si encontráis algún verso bueno, es de J

Que nadie me toque el puzzle

Son 20000 piezas. Faltan algunos huecos que llenar y hay piezas clasificadas por colores o sueltas por la caja. Es un puzzle a medio hacer, ni más ni menos.

En una madera a medida he pegado todas las piezas que tienen el borde liso, las que hacen marco. Algunas veces pienso que la partida vino mal cortada y me dan ganas de limarles los bordes para que entren. De hacer trampas. Pero sé que hace falta saber mirar, mirar de otra forma.

Cuando cojo una pieza, da vueltas en mi cabeza y en mi mano antes de ocupar su sitio o volver a la caja. Últimamente avanzo poco, o eso me parece. Si me canso de buscar o salgo unos días, lo tapo con una tela marrón que lo cubre entero y lo protege del polvo. Sobre la tela, una nota amarilla, grande y clara: "Que nadie me toque el puzzle".

Llegaste hace poco, y duermes en la habitación del puzzle. No te he vigilado, pero lo he mirado algunas veces y estoy segura de que has andando toqueteando. Hasta dos o tres piezas nuevas he visto puestas que no me cuadraban. Porque no esperaba esa sombra ahí, por ejemplo. Encajan perfectamente. No las he tocado. No he dicho nada. "No me toques el puzzle", solamente.

Hoy, cuando se nos acababa el tiempo, me has dicho, sin darle importancia, dónde iba la que más se me atraviesa. Y me he enfadado, claro, porque es mi puzzle. Te has ido y he probado. Y encajaba. Ahora sé que hace falta que miren otros ojos.

lunes, 14 de julio de 2008

Hambre


Si estuviéramos dispuestos
a repartir lo que hay
entre los que somos

si estuviéramos dispuestos
acabarían esta desesperación
y el grito de tanta hambre
y los círculos de buitres alrededor

ocurre
simplemente
que no estamos dispuestos.

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Me dan pie Una vida lo que un sol y una conversación con J. Y las noticias, cada dia.

viernes, 11 de julio de 2008

Volver





Es hermoso volver a este paraje,
al olor del agua estancada, al rumor de los insectos.
Es hermoso saber que la alegría cotidiana
pierde la memoria y que puede una descansar a la sombra
de la desgracia propia o de la ajena.

La muerte cae a plomo en este pueblo,
la compasión forma capas de barro
nauseabundo sobre los dolientes. Respeta su forma
al principio. Protege su piel. Al pasar los días y los años
los convierte en masas amorfas que se mueven con dificultad
y la piel se pudre y es aire podrido también lo que respiran.

Vecinos y familiares y ellos mismos
echan un cubo de lodo fresco
y maloliente todas las noches y todas las mañanas,
para evitar que el luto de barro se agriete
y no dejan más escapatoria que mirar a lo alto.

Desde lo alto, los vencejos amenazan en vuelo cruzado irregular
con comerse sus párpados y destrozar su piel con excrementos ácidos.


Y es más duro cargar con la vida -lo que queda de ella-
cada día, uno tras otro, tres años, ocho años, quince años
que la pena negra que los trajo a la antesala de la muerte
a esperarla aquí quietos y callados. La salida airosa a esta situación
sería morir de pena. Pero no se mueren.

martes, 10 de junio de 2008

Miradas que marcan

mírame
en el portal de enfrente
coge la barra de labios y pinta diligentemente
píntamelo bien rotulado en la frente
píntalo rojo para que quede patente


eres una puta me lo dices entre dientes
eres una puta dilo alto como tú lo sientes
eres una puta chillas, gritos estridentes
eres una puta ya retumba en todas las mentes

y tú no
tú no eres una puta, tú eres mejor
y si estás con ese viejo y se la chupas será por amor
porque no es un cliente, es un señor
hay mucha diferencia, no hay color
te ha puesto un piso te ha comprado un televisor
te ha hecho un plan de pensiones para cuando seas mayor
dices que mi chulo es un cretino y un maltratador
pero el tuyo apuesta también con tu vida, es un explotador

y tú no
tú eres una tía elegante
tú vas siempre con la verdad por delante
pero agachas la cabeza ante un macho dominante
es él quien lleva siempre la voz cantante
y en tu lógica extraña y delirante
no abres las piernas por una china insignificante
tú lo haces porque quieres, no eres puta, eres una amante
profesional, a mí me parece espeluznante
que digas que mi lado de la esquina es el único humillante


te da grima
pensar en lo que llevo puesto
pensar en qué le haré a ese tipo que parece tan honesto
pensar si es con tu padre o con tu abuelo con el que me acuesto
pasas a mi lado y tuerces el gesto
porque mi vida es una mierda y yo apesto
porque debieran de cobrarnos un impuesto
por ocupar la calle y molestar al resto

tú que sabes de mi vida
tú no sabes si escogí o fui escogida
tú que sabes de emprender la huida
tú no sabes qué es caer pero me ves caída
andas indignada y por verme tan jodida
te crees que con mirarte voy a contagiarte el sida

y ya ves
tú que llevas una vida tan plena
tú que tienes la mirada tan serena
lo has oído pero no te suena
me ves como carroña y tú eres una hiena
podrías ayudarme pero sólo gritas a boca llena


eres una puta me lo dices entre dientes
eres una puta dilo alto como tú lo sientes
eres una puta chillas, gritos estridentes
eres una puta ya retumba en todas las mentes


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Este era para mí el reto: un ejercicio propuesto a medida por los compañeros del taller para que nos salgamos de esos espacios cómodos en los que nos vamos encasillando...

lunes, 9 de junio de 2008

Ceniza

He amanecido hoy espesa de sangre
de labios secos y cuerpo derrotado

no me tocó tu vida muy de cerca
no me tocó de cerca. Tu muerte sí

tu muerte me ha llenado la boca de ceniza

domingo, 1 de junio de 2008

Crisálida

el olor
como ese placer efímero
que se graba y que es reconocido al volver
recuerdo girar el mecanismo que me traía tu olor
y aspirarlo y tener la intensidad
de la fragancia
vuelvo al aroma
vuelvo al dolor
como vuelvo al poema.

es una crisálida
es menos
se fue
es frágil y rasga el aire
es frágil y rasga la piel de cebolla
que nos separa del mundo y del mundo nos protege
y el mundo entra dentro de la piel y de mí
por un poema o por la sola poesía de las cosas

si la música ha de ser fugaz
prefiero la voz de tu guitarra

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Paupablo hablaba hace poco de palabras efímeras como un helado o un olor. Os gustará.

Versos al aire (si el poema no te da de comer)

Levantó el poeta la mano
para pedir la música
y antes de levantar la voz ya llegaban
esféricos, punzantes o redondos

retratos, toros, lavadoras
dolor de cicatrices y otros muchos
las palabras llevan casi dos noches en el aire
y el recuerdo destiñe y se enrarece.

Los poetas descubren
desde la ventanilla de la vida en marcha
palabras que se escapan a la vía muerta

Los poetas sacuden y levantan ampollas
acarician o no. Llega un olor
a rincones mustios o llegan recogidas
miradas que encontraste en el semáforo,
las cerillas ardidas, las cerillas quemadas.

los poetas reclaman el techo y piden pan
y piden la palabra
y son la voz de quien no tiene voz
pronuncian los poemas
que brotan, que flotan, que danzan un minuto
y se van y se mueren
y dan la vida en cada verso

y no hay verso que tenga en donde guarecerse,
ni un renglón siquiera en que caerse muerto
ni tinta, ni cartón, ni yeso ni alquitrán
no hay material perdurable.

Aquí, cuentan, yacían unas palabras
no sabes cuáles son y no vas a saberlo.

De nada sirve llenar el aire de verdad
de nada sirve mirar desde el atril
decir que aún queda una estación para llegar
no sirve. De nada.

El poema pellizca y despabila y sirve para eso.
No te importe si el poema no te da de comer
importa más que te despierte el hambre.


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De la mano de la asociación Esfera de Letras hubo el viernes 30 de mayo un recital poético En carne viva en el salón de actos del ayuntamiento de Fuenlabrada. Y se escucharon poemas de David González, Ana Pérez Cañamares, Roxana Popelka, Teresa López (Luna), Gsus Bonilla, Andrés Ramón Pérez (Kebrantaversos), Ceferino Otálora (Mos), Luisa Fernández, Pilar Gil, Julián Rodríguez (RRR), María Jesús Silva (Ada), Resu Bonilla, Esteban Gutiérrez (Baco)

viernes, 30 de mayo de 2008

Receta (con permiso) de mamá

BACALAO AL PIL-PIL




Pez hermoso y altanero

¿cómo te cocino yo?



con sal, aceite y esmero

en un cuenco marinero

cortado todo en enero.




Te muevo suave

con amor y con esmero

cuando te emplato me muero


por cogerte entre los dedos

y poderte comer yo.



Mas te he cogido cariño,

no sé si comerte o no
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Las madres siempre cocinan mejor. Este bacalao fue la aportación de mi madre al concurso de recetas con rima. Se guardó algún secreto de cocina que desvelaba para ligar la salsa con la cuchara de madera en una versión anterior...

uno dos, uno dos,
despacito
uno dos, uno dos,
circulitos

miércoles, 28 de mayo de 2008

Receta (sin premio)

BERENJENA
(GRATINADA CON TOQUE A MIEL MUY LIGERO)
PARA TOMAR EN LA CENA
(PARA QUITARSE EL SOMBRERO)

aunque no es fundamental
siempre es aconsejable
un motivo ornamental
que desde la mesa hable
de una ocasión especial,

pongo por caso, un sombrero

sombrero sobre mantel
para acompañar al vino
que juegue al tute con él
y le ponga un toque fino
a la uva cencibel

no escatimar en detalles

mieentas coge la textura
la carne para el relleno
a fuego lento en la olla

llore con mucha ternura,
con lágrimas sin veneno
cuando pique la cebolla

ponga música de fondo
caliente la berenjena
en el horno a medio gas

vacíela en plato hondo
verá cómo queda buena
si le pone algo de jazz

y busque el momento justo

antes del chisporroteo
del relleno que crepita
ponga miel, ajo y pimiento

y muévalo hasta el mareo
con cuchara en la marmita
sin pausar el movimiento

paciencia y saber estar

espere mientras se atusa
el pelo de la cabeza
que cocinar no es excusa
para olvidar la belleza

y gratinar solamente
cuando venga el comensal
serán sólo diez minutos

espero que condimente
la espera con poca sal
no sean ustedes tan brutos

que se olviden de la cena
que estando la mesa puesta
el horno huele que apesta
y adiós a la berenjena
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Este año, la feria del libro de Fuenlabrada tiene por lema Gastronomía y literatura. Y han convocado un concurso de recetas rimadas. La mía era ésta. Pero tendríais que probar la tortilla de Rufino, el revuelto de ideas de Enrique, la receta para los días tristes de Pilar y por supuesto, el potaje de Eugenio. Para chuparse los dedos. A la sazón, debidamente galardonadas. Esta cocina está creando escuela. El taller, digo.

lunes, 26 de mayo de 2008

Aguacero

Más que el recuerdo de Kenny
más que los juegos absurdos e imposibles
me mantiene despierta
la canción clandestina del agua en tu cristal.

La lluvia obra el milagro
danzan y caen las estrellas
estrepitosamente. Los árboles
sostienen a la luna cansada.
El pan amanece a su hora
a pesar del tiempo y del olvido.

Compases que creía
callados para siempre asoman
palabras sin papeles se deslizan.

Y del beso aquel
resbala aún el rastro de vinagre.

lunes, 19 de mayo de 2008

Un día de pesca

El barbo soñó -los peces sueñan-
tus dedos en el cebo.

El río rompía la mañana.

El barbo miró -los peces miran-
el anzuelo radiante
el temblor del sedal.

Se rasgó su boca de un tajo
arrastró la caña
resistió el tirón
saltó a la orilla
y entró -triunfal- al cesto.

Y dejó de ser pez
-como tú querías-
y sólo fue ya
pescado.
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He vuelto al título original que tenía el ejercicio del taller: un día de pesca. Escrito a partir de los versos (rotos) de mis compañeros y rompiendo los míos

martes, 13 de mayo de 2008

Tenemos derecho a permanecer en silencio

(Man hat doch den Recht zu schweigen)


Als die Nazis die Kommunisten holten


Als die Nazis die Kommunisten holten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Kommunist.

Als sie die Sozialdemokraten einsperrten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Sozialdemokrat.

Als sie die Gewerkschafter holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Gewerkschafter.

Als sie die Juden holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Jude.

Als sie mich holten,
gab es keinen mehr,
der protestieren konnte.

Martin Niemöller

Cuando los nazis fueron a por los comunistas

Cuando los nazis fueron a por los comunistas,
me quedé callado;
yo no era comunista.

Cuando encerraron a los socialdemócratas,
me quedé callado;
yo no era socialdemócrata.


Cuando fueron a por los sindicalistas,
no protesté;
yo no era sindicalista.

Cuando fueron a por los judíos,
no protesté;
yo no era judío.

Cuando vinieron a por mí
ya no quedaba nadie
que pudiera protestar.


Martin Niemöller

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Se suele atribuir a Bertolt Brecht este poema. De Martin Niemöller quizá no recuerde nunca el nombre. El poema no lo olvidaré nunca.

jueves, 8 de mayo de 2008

La posibilidad de una isla


Soñar con un islote en el océano, eso lo hacemos todos. Existe la posibilidad de una isla. Eso lo dicen Houellebecq y muchos más, pero no son mayoría los que se lo creen. Pocos extienden los mapas. Alguno zarpa, raro es el caso del que está atento y lo divisa en el horizonte. Pero quien después de soñarlo, admitir que sea posible, extender el mapa, calcular la ruta, ponerse en marcha, estar atento, quien es capaz de dejar el barco y nadar a la orilla sin haber perdido el juicio... ¡ah! ése sabe disfrutarlo.

A veces se encuentra una isla por accidente. Quien la descubre así y se sabe privilegiado, por regla general, dejó pasar un islote o lo buscó. Cuando menos, supo soñarlo.


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Me dais pie a pensar o a escribir cuando leo vuestros textos. Eso me gusta. Igual no se entienden muy bien las cuatro líneas sin el original que les dio pie. Esta vez fue uno de Chucho

miércoles, 30 de abril de 2008

Mi juego

Me suelen tocar buenas cartas, pero no juego bien al mus. Juego a la sorpresa, al despiste. Al comienzo de la partida miro interrogante a mi compañero. Dice sólo: tu juego. A partir de ahí, tomo las riendas yo.

En principio, por sistema, juego a lo contrario. Si tengo blanco, digo que tengo negro. Envido a grande cuando no llevo ni perete. Pero con cuatro reyes me muestro apática: dejo pasar la grande y digo que hice pares como si fueran dos pitos. Es una estrategia simple. Juego al revés. Todos aprenden pronto a qué atenerse. Según avanza la partida, mi táctica empieza a ser aleatoria. Puedo pedir cartas, decir que estoy servida, pasar, jugármela a órdago teniendo con qué o sin tener. Juego sin estrategia alguna.

El caos desconcierta a los rivales. También a mi compañero. Yo no hago ni una seña. Casi nunca ganamos.

Mi compañero es buen jugador y no le gusta perder. También es buen amigo. Me recuerda algunas bazas impecables, dice que voy mejorando sin perder la frescura, que pronto vamos a pelar bien a esos pollos. Los pollos se ríen a carcajadas a dos metros de nosotros por los puntos que cobraron regalados las veces que corté mus sin llevar. Yo bebo mi cerveza ajena a todo. Muestro un interés súbito y ficticio por la tele, aunque el partido esté en el descanso. Intento poner letra al soniquete de las tragaperras con la mirada perdida.

Si tengo que elegir entre ganar y perder, prefiero ganar. Pero no juego a ganar. Juego al despiste. Y hoy, otra vez, los he despistado. Estoy convencida de que es por eso que ellos le encuentran aliciente a la partida del miércoles, porque logro sorprenderlos. Me siento satisfecha de mi actuación, pero no lo muestro por no delatarme. He sido una caricatura perfecta de la jugadora de mus.

Sospecho que no entienden mi juego, y que se hacen una imagen distorsionada de mí, pero no me pregunto cuál. Esa pregunta sería cruel y, al fin y al cabo, esto sólo es un juego.

martes, 29 de abril de 2008

El diablo os lleve


A este lado de la ventana está el milagro
el principio, remediable si esperamos
te quedarías con este vacío desconocido
de techo naranja, copa de vino
tiniebla de cálculos y sillas negras.

Tú vienes pero yo no lo sé, tu mano espera,
mis ojos ávidos se sueltan de tu cuello.
A este lado está el milagro. Tú me dices que sí.
Escucho tu canción. Desconfía de mí -dices.
Yo no desconfío.

No me sorprende perder, a este lado
de la ventana
mi patio, tu sombra por la puerta, la sábana blanca
cuando nunca desapareció.

Te miro. Eres un demonio.
Te rechazo y maldices el horror.

Bárbara grita una blasfemia al oírnos.
De la cordura -reniega-
os lleve el diablo.

Sube el ascensor. Le aburre que anochezca a destiempo
y que las aceras desaparezcan de su sitio y la traigan desbocadas al destierro.
El vino escasea en la trastienda, se explica por qué.

El fuego, desde el sumidero, llama.
El diablo escucha su blasfemia.
Su muerte cambia atormentada al rojo
pruebas de incredulidad, de horror y de cordura.

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Duenda le dio la vuelta al poema El día siguiente, y me encantó la idea. Yo misma le doy la vuelta aquí a Nos libre Dios, y este es el resultado.

domingo, 20 de abril de 2008

Nos libre Dios



Al otro lado de la puerta está el horror,
el final, irremediable si cruzamos.
No cambiarías este mundo conocido
de alfombra verde, vaso de leche,
lámpara de lectura y sofá beige.

Yo voy y tú lo sabes, desolación en tu mirada,
tus dedos desahuciados se agarran a mi brazo.
Al otro lado está el horror, yo te digo que no.
No atiendo ruegos. Confía en mí, te digo. Y tú confías.

Te sorprende encontrar al rebasar la puerta
tu habitación, la luz por la ventana, la colcha azul
donde siempre estuvo.

Me miras. Soy un ángel o una diosa.
Me abrazas y celebras el milagro.

Elena murmura una oración al vernos.
De la demencia -se persigna-
nos libre Dios.

Baja las escaleras. No le sorprende que amanezca a su hora,
ni que las calles estén en su sitio y la lleven dóciles a casa.
El pan está en la tienda, no se pregunta cómo.
El agua, desde el grifo, gotea.

Dios escucha su oración.
Su vida sigue apaciblemente gris
sin atisbo de fe, de milagro o demencia.

lunes, 14 de abril de 2008

El día siguiente

Estás cansado aún y ya amanece
y te abrazas a la mesa todavía.

De la cena de anoche quedan sólo
gotas de vino, resaca, migas de pan
y ganas de café. Queda el reflejo del vino
en el cristal, el eco
de la luz y las palabras.
Y el recuerdo borroso
de las manos. Y la huella clara de los dedos
que, distraídos, trazaban ondas
en la tela.

Te estremece, antes del desayuno
la sacudida. Las migas vuelan
y en el tambor, después de muchas vueltas
pierdes esa memoria
efímera
de las manchas
y te estiras al sol.

jueves, 10 de abril de 2008

Descubrir el Mediterráneo


Dice Raúl que no se puede descubrir el Mediterráneo todos los días. Lo dice casi cada lunes, y tiene razón. Salir a descubrir el mar desde el mismo punto del interior, partiendo de cero, es un esfuerzo demasiado grande. Demasiado inútil. Devastador.

El sentido de la orientación, la carta de marear y el cuaderno de viaje son importantes para llegar al destino. También la tripulación. Buscar un puerto, aunque no sea definitivo, es fundamental. Me contento, casi siempre, con viajar. Con el vaivén de las olas. Con sacar el brazo por la ventanilla del coche y buscar una posición aerodinámica o cortar el viento. Basta el asiento de ventanilla en el tren. Cuántas veces, al llegar a Atocha he mirado el panel de salidas tentada de subirme al próximo, donde quiera que vaya, y seguir la vida por ahí.

Improvisar y no escatimar en nada. Gastarme cada día. Tirarme a las piscinas. Nadarlas todas. Órdago a grande y a chica y a pares y a juego, sin rumbo. Un esfuerzo demasiado grande. Demasiado inútil. Pasa factura.

Necesitaba huir a donde fuera. Existía, como en el libro de Michel Houellebecq, la posibilidad de una isla. Una tripulación excelente y una isla pequeña me han hecho fácil encontrar el levante y el poniente. Y el privilegio de las mariposas y los lagartos, y el derroche de luz y de color que obedece a las leyes físicas.Ignoro si persigue algún propósito, pero la belleza pura, de contener el aliento. es el resultado, haya una razón o no. Es lo que queda impreso, más que en las fotos, en la memoria de la retina. Ha sido descubrir el Mediterráneo todos los días varias veces.

En cuanto a la orientación, me queda ir buscando el norte, cada día. El sur me lo reservo para las grandes ocasiones.

Me pierdo un poco en los puntos cardinales. Raúl sospecha mis descubrimientos del Mediterráneo muchas veces. Lo sabe por mis palabras, por el tono de voz, por la sonrisa abierta. No es posible descubrirlo cada día, me lo dice sin intención de convencer ni de desanimar. Más bien me señala el estante de los atlas, porque sabiendo dónde cae, aunque no se descubra cada día, no es difícil encontrarlo.

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Pedazo de chapa, lo sé. Pero llevaba demasiado sin escribir, y de los viajes vuelven las maletas llenas de ropa sucia y de intenciones. Y por todas partes se siguen viendo mariposas.

miércoles, 12 de marzo de 2008

VEDA

El invierno da los últimos coletazos, y estos días tengo la necesidad de rehacer todo. O casi todo. Así empezó la soledad en quiebra, como un punto de partida. Como un hito en el camino. Pero me quedo sin poemas. Los versos cada vez son más cortos y a las palabras, por más o menos que digan, casi no les doy aire para respirar. Quisiera tener palabras que dibujaran. Que hicieran perceptible lo sutil, que descubrieran la poesía que esconden tantos momentos de lo cotidiano, que se van tantas veces sin ser vistos y sin dejar huella. Por eso no escribo historias. (Por eso y porque no sé). Porque persigo mariposas. Pero estoy cansada. Las mariposas rara vez se dejan ver. A veces encuentro una, como el que encuentra una flor en el asfalto, y no la sé decir. No la sé enseñar. La belleza se consume maquillada en versos crípticos algunas veces, y no persigo el desconcierto. Sólo persigo mariposas. Pero estoy cansada. Las mariposas rara vez se dejan ver. Decía que quería escribir, hablar para decir, cuando abría este espacio. Aún creo que tengo mucho que decir. O que pensar en palabras. No quiero ser entomóloga. No quiero cazar mis mariposas, disecarlas, pincharlas en un alfiler y colocarlas en mi colección. Quiero dibujar mariposas vivas. Con forma y con fondo. Mariposas de colores con realidad al fondo. Una de mariposas de colores con realidad en el fondo, por favor.

En cualquier caso, empieza la primavera. Y la veda. Con cazamariposas pero sin alfiler.

Poemas de invierno

BAJO CERO

Yo digo
-las heladas cosechan
espigas negras. Matan-.

Y tú dices
-la mañana es hermosa-.

Brillan en la mañana
las hojas muertas.

No nos falta razón.

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DISTANCIA

Intenté salvar
la distancia metálica que nos separa.

Aún me saben tus besos
a labios cuarteados,
a hierro húmedo.

Tenía un filo de escarcha
tu lengua. Me cortó el aliento.

El dolor late aún en el frío.

Después del beso o la batalla
algo queda
entre tú y yo,
distancia.

lunes, 10 de marzo de 2008

8 de marzo

MEDITACIÓN EN EL UMBRAL

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.

Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Messalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.

Rosario Castellanos
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El día de la mujer en diferido, pero merecía una entrada...

martes, 4 de marzo de 2008

Técnica del retrato (I)

La fotografía es fiel.

Al alcance de todos está
poner el modo automático
y apretar el botón.
Al alcance de algunos,
regular el diagragma. Escoger el instante
y perpetrar el robo -del alma, sí-.

Un espejo pulido, limpio
recoge tus gestos. Sonríe con tus ojos.
No es tu imagen quieta, pero
tampoco huele a ti ni sabe de tu piel
te olvida al momento si te vas.

Hay quien prefiere el vídeo, pero yo
para dejar constancia
de esa impresión viva de ti,
que sabe a ti y te dice ,
que a tus ojos -te engañas- no es fiel,
necesito palabras.

martes, 19 de febrero de 2008

Juegos de palabras

CAZA MENOR

El primer trámite
es repasar el antro de un vistazo.
La mirada experta busca entre el humo
alguna pieza fácil de cobrar.

Me queda una sonrisa en la recámara.
Disparo a dar. Disparo por si acaso.
Si fallo, llevo adelante el rito.

Voy a la barra despacio
pido un tubo con tres hielos, naranja y pippermint.
Marco unos labios rojos en el borde
enderezo las medias,
busco un claro
y me pongo a tiro.

DESTELLOS DE VERDAD

El brocado estridente
y el derroche de luz en el escaparate
se ven desde la acera.
Desde mi trozo.

Sin dios a mano,
extiendo mi cartel escueto:
Dádivas bienvenidas.

Dádivas bienvenidas
y tú piensas
en tetrabrik de vino,
farmacopea, tabaco, pan
y -aciertas- cama en una pensión
alguna noche.

Me miras y decides que
la moneda que baila entre tus dedos
merece una verdad.

Con los ojos te digo que -teorema-
si me das unos céntimos
no colmarás mis anhelos en nada.

Y -corolario- de abandonarme el perro callejero
me quedará una soledad sin adjetivo.

Es agria mi verdad y no te gusta,
guardas en el bolsillo la moneda
y vuelves -no te culpo- a las mentiras
y a las luces. Al escaparate.

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Dos propuestas del taller.

En la primera, jugábamos con la palabra caminante. Había que escribir un poema donde hubiera palabras con los grupos de letras cam ami ina ant ante, para jugar con los sonidos, supimos luego.

En la segunda, hicimos una ronda, donde cada uno decía una palabra que, en principio, no tenía que ser habitual, coloquialmente hablando. Después había que escribir un poema con todas las palabras. Eran dios, brocado, estridente, farmacopea, mano, dádiva, anhelo, adjetivo, corolario y casa . Ya saben cuál dije yo, claro. Falta casa en mi propuesta y me han dicho, que puestos a quitar, quite alguna más. Pero de momento, no quito nada.

lunes, 11 de febrero de 2008

Subversión mod.A103. Instrucciones

Dibuje una ventana al hormigón. Anude las sábanas
y baje. Salga usted de su cárcel. De su secta.
Entregue su oferta vinculante y su carné,
cancele su hipoteca, rompa sus votos, desconecte
la alarma del despertador. Pierda el móvil
en una alcantarilla. Incumpla su palabra y los plazos.

No firme aquí.

Sobran cadenas y rejas. Se siente usted más libre
y es mejor. Resulta así un esclavo más sumiso.

domingo, 10 de febrero de 2008

La cidade traduzida










Desconozco la ciudad desnuda porque la he encontrado traduzida. Plaza por plaza, calle por calle, canción por canción. Sonrío a las palabras, a los lugares, a las vistas sin equivalencias.
Y deseo volver.
En versión original.





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Agradecimientos:

Clara y Fran, también Pablo, han hecho posible que estas y muchas otras imágenes hayan pasado de mi cámara a otras pantallas vía servidor o CD. A los tres, gracias. Gracias también a Sera, que está pensando una solución "alternativa" para mi ordenador averiado. Y a Jorge, claro. Sin él nunca habría tenido un barebone.