martes, 31 de marzo de 2009

Desaparecido sin combate

Podría vivir perfectamente en el bolso de mi amiga Laura, me decía D hace poco, como alternativa al alquiler. Yo he alojado estos días a un soldado dentro de mi bolso. Soldado que huye es un poemario de Laura Casielles. Nos hablaba ella en la presentación del libro de la derrota y la huida como actitud, como decisión premeditada, antes de la batalla.

Esta tarde pensaba yo que mi soldado no podía perder el norte: en distinta cremallera, pero en el mismo bolso, puse un silbato la semana pasada. Un silbato profesional, afinado, con termómetro y brújula, que encontré en un bazar junto a la plaza de Canalejas.

Es increíble lo que cabe en el bolso de una mujer. Cabe un soldado, un silbato, una barra de labios, un cuaderno de espiral, bolígrafos, dos exámenes por corregir, un paquete de chicles. El pendrive lo olvidé en casa. El teléfono, en el bolsillo, y la agenda la encontré en la mano al querer meterla en el bolso.

Cuando una bola se atasca en un pinball, empiezan a saltar todos los resortes, automáticamente, para liberarla. Así, yo. Volví sobre mis pasos tres veces, abriendo puertas, levantando abrigos, mirando bajo las mesas. Buscándolo, uno, grande, verde. Una hora después asumí la evidencia: no estaba. Era tarde de reuniones, sin alumnos, y el bolso no estaba. No acepté en mi cabeza más posibilidad que la desintegración material del objeto. Supuse un atentado suicida del soldado que lo habría transformado en cráter. Pero anulé las tarjetas, por si acaso.

He hecho todo tipo de combinaciones en mi cabeza para acudir mañana a la comisaría, la caja de ahorros, el centro de salud, el estanco, la cerrajería. He esperado, sin embargo, por si el soldado encontraba el norte y volvía, silbato en mano, a casa por su propio pie. No me ha defraudado. Esta noche lo encontraron atrincherado detrás de un contenedor de reciclaje. Ya me han dado parte. La vuelta a casa tendrá un coste. Demasiado alto, para el presupuesto. En efectivo. Con todo, estamos satisfechos porque las tropas regresan a casa.

martes, 24 de marzo de 2009

Podría haberla amado

Era despierta, y él sabía que, en su cabeza, ella le terminaba las frases. Aunque no siempre las dijera. Él era artista y podría haberla amado.

Dibujaba, y más que tomarla de modelo, ella se iba delimitando por las líneas de contorno del dibujo. Una vez adaptada al papel, lo hacía moverse, cobraba vida. Más tarde él se cansó de dibujar. Se hizo poeta. Ella se creía todas las metáforas. Empezó a vivir en ese mundo de imágenes y las habitaba. Abría los ojos a la nada, y la luz se iba haciendo con las palabras de él.

A él le gustaban los versos de ella. Más que los renglones completos, por goleada. Así que ella aprendió a hablar en octosílabos. Contuvo el aliento cuando él se hizo escultor, y se mimetizó con una escultura policromada.

Al poco él dejó de acariciarla, de delimitarla, de darle el punto final a cada instante. Ella pensaba que no podría sostenerse. Por un segundo, creyó morir.

Después respiró, a duras penas, bajo su piel cubierta de polvo de arroz y su kimono de seda natural. Empezó a escribir diálogos, a pasear desnuda por la casa y a echarle la culpa a él, de haberle amado como una geisha.

sábado, 21 de marzo de 2009

Los viajes por hacer

El sol, la edad, el viento, los viajes que no hice
toman cuerpo de arena en los zapatos.

Hurgan la cicatriz en busca de la herida
inventarios de daños, acuses de recibo,
circunstancias no dadas,
caminos que escaparon de mi itinerario.

En los viajes por hacer está tu boca.
Tu boca, cuanto antes,
mi lengua quiere ir, también mis dedos
mi sexo y ese hueco que forman las clavículas
con el resto de mí.

Ahora la nieve se deshace debajo de mis pasos
y en el fondo oscuro veo reflejos de luna y de neón.

martes, 17 de marzo de 2009

Oración

Te damos gracias, oh Corte Inglés Supremo, por la promesa que nos hiciste, desde antiguo, de devolvernos el dinero si no quedamos satisfechos. Te pedimos perdón por la niebla, tú sabes que es casi inconsciente, que aflora alguna vez y pone en duda que tú (oh, tú, sí tú) seas capaz de satisfacernos, tú que eres especialista en mí. Tú que eres especialista en cada uno de nosotros, disipa esta, nuestra pequeña inseguridad, esculpe tus eslóganes a fuego en el corazón, que disfruta en ti de un anticipo de la primavera cada año, escúlpelos y sabes que te pagaremos en efectivo o con tarjeta o con la tarjeta de compras de El Corte Inglés ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Me dio pie Txe, para escribirla, con aquel post, El Corte Inglés te ama, y nrqiii, con una oración que me mandó por correo, para subirla aquí

lunes, 16 de marzo de 2009

Definitivamente, no era el día para enredar en la plantilla. Bajando La Maliciosa, ayer me caí un número indeterminado de veces. Indeterminado, pero de dos cifras, creo. Hoy he roto dos platos, un vaso y una jarra, eso y un paquete de pasta. Los tiburones han invadido mi cocina. No era el día de enredar, pero he enredado.
Durante un tiempo, la soledad ha dejado de existir (el blog); al poco, he conseguido resucitarla, y ha vuelto la misma soledad, pero más sola. Sin enlaces. Espero recuperarlos.

domingo, 8 de marzo de 2009

8 de marzo: el amor no es violencia





7 u 8 años llevan en el IES Salvador Allende trabajando para la igualdad. Si el cambio es posible, pasa por la escuela, así que para el 8M se revoluciona el instituto, se pone patas arriba buscando que el mensaje llegue. El lema de este año: el amor no es violencia.Se echan las fuerzas, aquí, que a veces no se tienen.

No deja de ser esta le plus beau métier du monde..., la profesión más bonita del mundo. Cuando deje de serlo, yo me bajo

Una noche sin ti

Después de tanto tiempo

con tu huella en mi piel por las mañanas

anoche ya no dormí contigo.


Me acosté con el vértigo

del hueco en tu lado de la cama.


Me enseñaste a soñar alguna noche

te lo concedo. Pero nunca te quise.



Te llevo aún en la sangre,

aún me hierves. Están frescas

tus marcas en mi cuerpo.

Duelen todas. Quiero

dejar de llorarme las heridas

alejarme del campo de batalla

respirar, por ejemplo.


Concederme caprichos por el día

como un aguacero de mañana.


Te desprecio ahora

en el instante único

en que despierto al sueño

y espero el día

-llegará-

en que no cuente las noches.

jueves, 5 de marzo de 2009

Ikariotikos

Ikaria es una isla griega. En la que cayó Ícaro, al parecer, las alas derretidas. Sus costas son espectaculares, sus habitantes son alegres, les gusta bailar al aire libre. Se juntan cientos de ellos en la plaza, en agosto y bailan abrazados por la espalda. Jalean a los violinistas pidiendo guerra y los violines los desafían tocando más rápido de lo que se puede bailar. O eso creen. El baile es de pasos sencillos. No he estado en Ikaria (aún), pero lo aprendí hace un par de años. Algo tienen estas danzas ancestrales, que incluso al son de un CD en un parque cualquiera, te llevan un poco a las nubes, en cuanto hace un algo de sol. A veces me lo tomo sólo como una celebración. Otras pienso que estos pocos pasos son los primeros que me llevarán a Ikaria.

lunes, 2 de marzo de 2009

Mujer azul, decúbito supino

Una mujer azul de cabellera ilustre
se tumba entera en la camilla.
La blusa abierta amenaza
con mostrar alguna marca despreciable.
Escapan del corazón amargo
volutas dulces de humo.
El rápido latir no esconde
un dolor lento, rojo y lento
que callado grita
desde el armazón cerrado.

Hay paquetes llenos de palabras vacías,
palabras troceadas y puestas a secar
en el silencio más estrepitoso.

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Poema de contrarios: ilustre-despreciable azul-rojo estrepitoso-callado rápido-lento abierto-cerrado dulce-amargo vacío-lleno entero-troceado