miércoles, 24 de marzo de 2010

Viudos

Él contaba los días, uno por uno, que llevaba sin ella. Los contaba en el banco del parque y en la cama. De madrugada, podía escucharse el murmullo de los números desde el pasillo. A veces yo le ofrecía un vaso de leche, para darle un poco de conversación y cambiar de tercio. Él sólo me decía: "Va la cosa bien" y volvía a su rosario de números.

Solía sentarse en la misma mesa, en el mismo café. Se quitaba la gorra, la dejaba en la mesa apartando el cenicero, cogía una servilleta de papel y la plegaba cuidadosamente cuatro veces. La planchaba con los dedos y la guardaba en el bolsillo. También guardaba el sobre del azúcar, para dárselo a los nietos y cogía dos palillos. Uno lo ponía en la boca. El otro, detrás de la oreja.

Esta tarde, después de pasar por su café, fui al parque con los niños. Desde que tú no estás, voy cada tarde, me siento en el banco de él y les doy a los niños el azucarillo. Aún son pocos los días y no merece la pena contarlos, pero cuando llama mi hermana, por la noche, para ver qué tal, miento mal, como él hacía, y digo que va la cosa bien.
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Evocación.Ejercicio. Me dicen que sin música de poema, esta vez. Aunque poco claro.

Esta tarde ha sido la primera vez que he vendido un libro. Las Mangueras rojas y azules, claro. Merci, R. Me han encargado otros dos. Y otro más anda dando vueltas entre los compañeros del taller. No nací para los negocios, aunque he regalado casi todos los que tenía para regalar, así que sólo van quedando los que tengo para vender. Si queréis alguno, podéis contactar con David Giménez, prosopopeyadavid@hotmail.com (es el editor), y os lo manda en seguida. Si no, os lo puedo mandar yo, que también soy Jiménez, pero con jota. Pero si sólo es por verlo y tocarlo, que no quede. Pronto haremos una presentación en Madrid, y hasta escucharlo podréis, se leerán poemas de ultramar y también algunos míos, que vienen de Fuenla, de donde la pePsi (estos los leeré yo, eso es seguro). Habrá música, eso os puedo adelantar. La fecha aún no. Después de semanasanta, no mucho después.

martes, 16 de marzo de 2010

Malas noticias

La veo entrar en la consulta lentamente, amortiguando el ruido de la puerta tras de sí. Yo querría ofrecerle una silla, cogerla de la mano, pero la espero sentada y le digo sólo buenas tardes.

Ella querría sonreír, estar serena, segura de sí misma, y sólo me responde, con la voz rota, buenas tardes.

Me nace un tono metálico para anunciar las sospechas confirmadas. Un hilo de esperanza inquebrantable pregunta, por su parte, si cabe algún error.

Negativa. Lágrimas contenidas. Mi mano en su espalda. Gracias. Adiós.

Que pase el siguiente.
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Ejercicio: Un espacio cerrado. Dos personajes. Tiempo limitado. Hacerlos hablar. Exprés.

jueves, 11 de marzo de 2010

Arcoiris

para A, que me enseñó a dibujar a lápiz

Me entregas un cuaderno y me lo dices
dibuja un arcoiris.
Me besas en la frente y no en los labios
me alzas las solapas del abrigo.
Y sobre todo, dices, no me escribas
no escribas un poema.

Dibuja un arcoiris.
Yo lo intento con los lápices negros.
Lo intento con dedos poco firmes.
Trazo arcos
que contienen arcos
que contienen arcos
pero se llenan de letras y de espacios
y todos, casi todos
resultan al final endecasílabos.

Yo intento escribir rojo naranja
intento amarillo verde azul añil
violeta, escribo
y las palabras te dibujan la frente alta
la mirada oscura
dibujan las esquinas de tu boca
se enredan en mis pies
tropiezan contigo.

Escribo, escribo, escribo
en vez de dibujarte un arcoiris.
Vuelves, te asomas y ves los garabatos
les das el visto bueno.
Para decirte que te quiero, dices
que te quiero, sólo
no hace falta que lo pinte de colores.

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Las Mangueras rojas y azules se siguen enredando, mañana en Buenos Aires. La cita es a las 19h en La casita de Argañaraz, 22, a pasitos de Pringles y E. de Israel. Como es un librito con poemas escritos en distintos países, será imposible juntar todas las manos que los escribieron. Para que, sin embargo, cada poeta tenga un rostro y una voz, poetas y actores argentinos leerán nuestros poemas. Yo tendré la suerte de estar en la voz de Carola Katz. La anfitriona es la antologada Celeste Diéguez, y se pueden seguir los preparativos del evento en su blog, En el camino.

lunes, 8 de marzo de 2010

Los hombres dan la cara

Libre te quiero: Un poema de Agustín García Calvo

Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.

Grande te quiero
como monte preñado
de primavera,
pero no mía.

Buena te quiero
como pan que no sabe
su masa buena,
pero no mía.

Alta te quiero
como chopo que al cielo
se despereza,
pero no mía.

Blanca te quiero
como flor de azahares
sobre la tierra,
pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

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Hoy es 8 de marzo y en el instituto donde trabajo, y en todo el mundo, se conmemora el Día de la mujer. Hace más de 8 años, uno tras otro, es un día grande para el centro. Se trabaja desde las tutorías, se trabaja codo con codo con los alumnos mayores, que dan charlas a los pequeños, según el enfoque de cada vez. Preparan teatro clásico (este año, Lisístrata), se buscan poemas y canciones, ponentes que vienen de fuera, se escribe un manifiesto, se empapelan el hall y los pasillos de viñetas, de carteles que los propios alumnos hacen, se reparten flores y chapas, ... Entre distintos lemas, estuvieron La igualdad empieza en casa, Mujer y pobreza, No soy la muñeca de nadie,... Las leyes están escritas, se ha buscado favorecer a las desfavorecidas. Pero tantas veces se quedan en el papel... Y sin embargo, los cambios son reales. Mi vida, sin ir más lejos, tal como yo la vivo, sería impensable hace treinta años. Este año, hacemos hincapié en que existen Los hombres que dan la cara por la igualdad, o le robamos el título a Laarson para darle la vuelta a la historia y hablar de Los hombres que aman a las mujeres. Los que las aman bien han favorecido algunos cambios. El amor es una de las pocas armas que quedan para la revolución. La educación es otra. Yo, al menos, así lo creo.