martes, 30 de noviembre de 2010

nieva

nieva por dentro.
y cada vez que respiro
se clava una estrella puntiaguda
cerca de mi esternón.

no nieva lo bastante.
el aire contaminado de cristales
de promesas ultracongeladas,
de su oxígeno,
alimenta todavía.

pero no deja de nevar.
y aunque sólo sea porque están fríos
sé dónde están los dedos y que existen.
también sé que se mueven.
que se quieren mover.
que piden, no sé bien para qué,
otra vez, la palabra.

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Me da pie David Liquen con su no-poema nieva. (David tiene un blog, pero no es de poesía) Le copio el título descaradamente.

3 comentarios:

clara dijo...

pero la nieve es blanca y limpia? Es importante aunque no cubra como sábana.

María García Zambrano dijo...

Me inspira a seguir, aunque desde Tokio me cuesta imaginar la nieve, y tengo el corazón caliente y seco. Quizá cuando regrese. Aunque no me gustaría que se me enfriara el alma.
María

la cónica dijo...

La nieve es blanca, clara. la nieve estaba hoy en el pico Peñalara y en la Cabeza de Hierro. Y los buitres volaban en círculo encima de nosotros. Pero ni nieve ni buitres han sido mal augurio. Una belleza, todo.

María... ¡desde Tokio! Me alegro muchísimo. Un corazón caliente y seco crea espacios en el pecho para respirar. Le da sonoridad a los latidos. O amortigua el sonido, no sé bien...

Besos, guapas, tengo la casa abandoná...