lunes, 23 de febrero de 2009

Prefiero mi libro de bolsillo

Paisaje cotidiano de rostros
absortos en la nada levemente mecidos
por la marcha de un tren de cercanías.

Al fondo del vagón una mujer
no tiene dinero, no quiere molestar
no tiene trabajo, su voz rompe
el compás del traqueteo, sus ojos
se lamentan apagados.

De los viajeros,
sólo uno enciende la mirada por encima
del periódico gratuito.

En un asiento
deposita pieza a pieza dos billetes de veinte,
lo suelto, las tarjetas, las claves apuntadas
y con un solo trayecto cancelado,
un bono de diez viajes.

También quiere que se lleve el reloj.

Ella coloca el bono,
las tarjetas, las monedas,
las claves, los billetes de veinte
en la cartera.

La cartera en las manos de él.

No intercambian palabra. Él intenta decir
mi dinero es tan bueno como el de otro cualquiera

mis monedas son buenas.
Pero no dice nada.

Yo no miro
y sin embargo, veo que bajan juntos
llevados del silencio de las manos.

Si esto es amor, yo francamente
prefiero mi libro de bolsillo.



9 comentarios:

Lalaith dijo...

No he entendido la historia. ¿La mujer pide dinero, el hombre le quiere dar todo lo que lleva y ella lo rechaza? ¿Y eso no es humano? (surrealista lo del hombre). ¿No te parece bien que él le de a ella y a ella le parezca demasiado y no lo pueda aceptar?

¿Es una historia real?

No entiendo nada de nada.

Kaos Baggins dijo...

el mundo es un lugar extraño,
el otro dia vi en plena calle, media tarde, a un señor mayor soltar 100 euracos a una chavala, minifalda, una media blanca y otra negra, en una esquina
y si, sonriente cara de vicioso del señor
....

cuando todos hubieramos elegido tambien "libro de bolsillo", la chavala le entrego sus manoletinas (bailarinas me informaron mas tarde) y se fue calle abajo descalza con sus 100 euros

al final las que perdieron fueron las manoletinas, que tendrian truculentos devaneos, por que el hombre me temo que haria lo mismo con ellas o sin ellas, y la chavala se meteria en la primera zapateria

y la cara de todos los de la calle era para enmarcarla

La cónica dijo...

Sé que el texto no está claro.

Vi una escena así: alguien que pedía en el tren, alguien que le daba todo lo que tenía y el rechazo. lo vi hace años y la historia vuelve a mi cabeza periódicamente.

Me pareció una humillación por todos lados, descarnada y a la vista de todos.

Luego está la idea, que asocié con la imagen, de que hay parejas unidas por la humillación, mutua o recíproca, y que eso se asocia con el amor. A mayor capacidad de humillación pública, más romántico.

Idea peregrina, equivocada, prefiero mi libro de bolsillo.

Algún día, escribiré un poema, a lo mejor. Esto está aquí para recordarme la idea. Porque los cuadernos los pierdo.

Dudé si subir esto, pero Kaos, tu historia hace que haya merecido la pena.

Besos

koldo dijo...

el dar también es interesado; y a veces nos negamos a recibir por no deberle algo a esa persona en concreto.
lo decía woody allen, en annie hall, creo:
"- doctor, mi hermano se cree una gallina
- pues llévenle al manicomio
- lo haría, pero es que necesito los huevos.
Las relaciones humanas son así de locas. Sabemos que están locos, pero queremos los huevos"

Chucho dijo...

Por poco claro que sea el texto, siempre se saca algo.

Hoy me hizo recordar la canción de Fito Páez:

Dar es dar
y no marcar las cartas, simplemente dar,
Dar es dar
y no explicarle a nadie,
no hay nadie que explicar.
Hoy los tiempos van a mil
y tu extraño corazón
ya no capta como antes
las pulsiones del amor.

una vida lo que un sol dijo...

una historia de dos necesitados
(una historia dentro de un mar de historias de necesitados)

un beso.

La cónica dijo...

siempre se saca algo, sobre todo si lo cuelgas, chucho. es bueno, comunicarse, porque los otros saben lo que hay en tu cabeza y a veces lo saben decir mejor. conozco annie hall, conozco a fito, pero no recordaba ni el diálogo ni la canción. Gracias, chicos.

qué bien y en qué pocas palabras, una vida, lo que dices...

besos! podéis sacar una cerveza de la nevera, un poco más arriba.

Roberto dijo...

Si Cónica, una historia turbulenta de necesidades y desesperación...suerte que estabas tu ahi para retrartar lo cotidiano...

Yo amo mis libros que llevo en el autobús, en el tren y demás...

un beso poeta, tienes un estilo propio totalmente consolidado...

La cónica dijo...

gracias, Roberto. pero estos renglones estuvieron muy lejos de acertar. no se vio nada...

un beso!