martes, 10 de febrero de 2009

Los cordones de los zapatos

Qué fácil fue decir
no sabía lo que hacía
debió perder la cabeza,
Dios lo perdone.

Qué fácil fue creer
que fue un capricho
que fue la maldición
de un gen atravesado.

Pero no fue tan fácil
en la celda amarilla
encontrar la salida sin ventana.

Lo hicieron posible
la tubería del gas,
el taburete
y los cordones
de los zapatos.
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Ejercicio del taller: Un poema exprés con los cordones de los zapatos

6 comentarios:

Lalaith dijo...

Qué bueno, me gustó mucho.

chucho dijo...

Define “exprés”. Si es tan corto como parece, que no me vea yo en semejante aprieto. ¿En qué estarías pensando?

Es una pequeña genialidad.

La cónica dijo...

Exprés, lo que se dice exprés, no fue. Diez minutos, yo creo. Igual doce. Hubo un ejercicio que se llamaba así, el poema exprés, aquel sí que fue la caña. Pero lo perdí.

Me alegra que te guste, Lalaith

Duenda. dijo...

no lo entiendo, pero me da mal rollito. no me eches de menos, estoy donde siempre, no me he ido. lo que he descubierto hoy - y eso que ya no entro muchoal messenger - es que no te tengo. creo que te he borrado sin darme cuenta, las nuevas tecnologías me juegan malas pasadas, pesadas. ¿me reagregas?

abrazo, laco.
d.

Roberto dijo...

Maravilloso Cónica!, me has puesto un nudo en el estómago...

terrible, lleno de hermosura, demoledor...

llevaba tiempo disperso, y no habia pasado a verte...veo que estas creativa compañera!
un beso

La cónica dijo...

no sé si son los cordones los que te dan mal rollito o son las historias cibernéticas... fuera el mal rollito, en todo caso

roberto, exageras y lo sabes. me gusta más el comentario que te puse que esto que colgué. sin permiso, me lo voy a traer.

besos!