Para gozar de la lluvia
-ese fenómeno-
del modo en que la lluvia lo merece,
mejor que cargar con un paraguas
o con la desazón que te produce
extraviar el paraguas y saberlo
en el instante justo
en que vuelve a llover,
mejor que eso,
abre despacio un libro en una página
que a la mirada le proporcione luz
y que la lluvia empape cada verso.
Deja que las palabras te conmuevan.
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Ej. Agua y poesía
martes 29 de marzo de 2011
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2 comentarios:
Y que las gotas sean los puntos y las comas :)
la lluvia va por dentro y necesita, claro está, sus pausas :)
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