martes, 27 de julio de 2010

Volver

El cielo en su silencio rojo.

El molino amarrado, quieto

y la luna llena en el horizonte.


Hoy he vuelto a la tierra de mi padre

que es tu tierra.


He cavado en la tumba del tiempo.

No he encontrado ninguna calavera

ni un hueso que roer sollozando,

sólo la tierra limpia y nada más.

No hubo muertos. Quizá es que no los hubo.


Para que nunca más despierten

he mecido la cuna de los sueños,

de los malos sueños, suavemente

hasta topar por fin con la evidencia

de que estaba vacía.


Al tañido loco de las campanas

el pequeño rebaño que aún queda

-el cencerro colgando del cuello-

se ha perdido llegando a la entrada

de un templo secular.


He vuelto a la tierra de mi padre

que es la tierra de mi madre, que es mi tierra

y por primera vez en muchos años

he podido escrutar el silencio,
mirar atrás sin cerrar los ojos,
aceptar sin resignación
que el tiempo aquí pasa muy despacio
comprobando, eso sí, con cierto alivio,
que aunque pase despacio, sí que pasa.

5 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

La nostalgia del retorno y los versos de una cierta paz.

Pilar_RDT dijo...

Muy visual, me has traslado a algúno de tantos pequeños pueblos de España, el mío, por ejemplo. Me encanta como lo cierras. La observación de que el tiempo pasa lento, pero afortunadamente pasa. Siempre nos quedará eso
Que tal el verano?
Un beso

La cónica dijo...

El miedo al retorno, pulverizado. Y una cierta paz, sí.

Pilar, yo pensé que no pasaba el tiempo. Que allí se estancaba. Pero se pasa, sí. El verano, bien, guapa, por F hasta primeros de agosto.

gaia56 dijo...

Volver a las raíces, a la tierra de los antecesores... volver y escuchar la memoria.
Muy guapo... Un beso

nrq dijo...

parece que esta vez te has parado.