miércoles, 4 de agosto de 2010

Notas antes / después de un viaje

Hoy he visto el contorno
de la Mujer Muerta
y la puesta de sol
desde el punto más alto.
Libélulas azules
celebraban el agua
y un enebro ha partido
un bloque de granito.

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He pensado el silencio
como un buen compañero
para estas vacaciones.
Que acompañe, eso sí
tan solo algunos tramos.

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Las palabras hervidas
danzaban en mi lengua
y he podido decirlas
sin límite de tiempo.

Hay quien las ha escuchado.
-mis palabras, digo-
y según yo las iba
colocando en su plato
han resultado duras
o demasiado hechas
insípidas a veces
y otras, en su punto.

He caído en la cuenta
de que no es tan sencillo
vertebrar lo que ocurre,
descubrir el motivo,
hilvanar poco a poco
la voz y la respuesta.

No es tan simple mirar
dentro de una mirada
y entender el vacío
o el dolor que produce
el silencio que brota
de unos labios que hablan.

Y es que no es tarea fácil
formular el deseo
o escribir el poema
o descifrar la clave
para afinar el tono
de la vida que sopla
entre todas las cuerdas.

No es fácil pero sopla,
eso sí que lo sé
y sé que en su canción
caben también mis letras.

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La soledad y yo cerramos por vacaciones. Ella no sé dónde irá. Yo me voy con otra gente a Trebisonda. En el poema que tengo en la punta de la lengua hace semanas, el que leí de niña y no recuerdo, la ciudad se llamaba así, Trebisonda. También de niña memoricé, y esto sí lo recuerdo, que llamamosmesopotamia(paísentreríos)alterritoriocomprendidoentrelosríosÉufratesyTigris... debía andar yo por los 11 años y no entendía una palabra. Nada más lejos de mi cabeza que pensar que alguna vez iría, aunque sea a la cuenca alta, porque a la baja no se puede ir. La cuna de la civilización. El lugar donde se inventó la escritura. Miraré cada vez un río y sabré que sería un dejarse llevar por la corriente, un dejarse llevar imposible porque costaría la vida en estos tiempos. En fin.
Llegaré también a mirar de tú a tú el Ararat. Por su perfil precioso y por el mito de Noé en la cima, con el arca encallada... Tampoco iremos más allá que Noé. Tampoco llegaremos tan alto. Aunque el diluvio mayor caerá, anunciado, sobre Hasankeyf, y llegaremos tarde para poder guardar en la retina memoria del lugar antes de que lo cubra un embalse...

Y por supuesto, Asia a un lado, al otro Europa y allá, a su frente, Estambul.

Volvemos en septiembre, la soledad y yo.

6 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Buen viaje

Enrique Gracia Trinidad (EGT) dijo...

Te digo como mi amigo José Zúñiga: ¡Buen viaje! Tal y como hablas será un viaje muy especial (lo que importa no es el viaje, sino el viajero)
Te he mandado un correo electrónico para darte las gracias por tu comentario en el blog de Zúñiga a mi poema del peregrino a la fuerza, y me he puesto de seguidor en tu blog.
Ojalá tengamos más contacto
Saludos

Orologiaio dijo...

Conforme iba leyendo, se me ocurrían diversos comentarios para tu entrada: Lo bonita que es la palabra "enebro", la sonoridad de "Trebisonda", la ternura que transmiten los reecuerdos de otros tiempos...

Pero llego a la última línea y sólo me sale una sonrisa de envidia sana.

Que disfrutes.

gaia56 dijo...

Pues buen viaje.
Yo marcho el martes y me quedo con estos versos...

"He pensado el silencio
como un buen compañero
para estas vacaciones.
Que acompañe, eso sí
tan solo algunos tramos".

Un beso.

Jordi M.Novas dijo...

bonitos versos, no está nada mal..

orquidea psicopata dijo...

un placer leerte, ya veo que eres productiva, no como otras, solo he escrito un cuento, ayer me pase media tarde corriegiendolo, al final no pude guardarlo..je y ahi se quedo el intento por colgar algo nuevo, ya para otra... un beso¡¡