sábado, 10 de julio de 2010

Agujeros

Me rondan la cabeza
brillos oscuros que la perforan.

Escarabajos
de toda edad y toda condición.

Yo los acuno tardes y noches
y los despierto por la mañana.
Se balancean.
Se oyen inquietas las patas pulular.
Fabrican toboganes. Empujan
bolas de masa gris por cada rampa.
Hilvanan huecos.
Entre los túneles incandescentes
vuelan luciérnagas. La luz es mágica.

Lo miro a él. Lo encuadro de perfil.
Un halo dulce envuelve su boca,
su nariz recortada, el mentón singular.
Sus manos rompen -creo- la noche negra.

El hombre que podría trenzarme el pelo,
pintar un estor chino, llevar un autobús
se desvanece.

Se apagan las luciérnagas.
Se esconde su voz.
Se deshace entre la muchedumbre
de hombres sin rostro como una sombra.
Como otra sombra más.

Despierto dulcemente a mis escarabajos.
Se afanan por cavar a centenares
mandíbulas que mascan
agujeros sin fondo en el deseo
agujeros sin fondo en la memoria.

Ya ni la memoria ni el deseo
sabrán dónde, por qué ni cuándo
quién los habitó, ni de qué manera.

6 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Como agujeros negros que todo se lo tragan.Un poema que me gusta mucho, cónica. Y unos versos encabalgados qu fluyen y te enganchan.

La cónica dijo...

Me costó un poco cerrarlo y que me convenciera el ritmo. Me alegra que te guste, José.

Roberto dijo...

cuando uno lee tu poema le dan ganas de correr a la oscuridad sin remisión...

hermoso, mucho...

Roberto dijo...

cuando uno lee tu poema le dan ganas de correr a la oscuridad sin remisión...

hermoso, mucho

La cónica dijo...

entra en la oscuridad como en el mar. poco a poco, un poco más. hasta que no puedas distinguirte de la noche.

mientras tú corres a la oscuridad, yo volaré al Mar Negro.

un abrazo.

Jasonia dijo...

Inquietante imagen.
Agujeros negros, sin fondo, en los que se desvanecen sensaciones ambiguas.
Un hermoso poema.