martes, 14 de julio de 2009

Lógicamente


Lógicamente, nos casamos por la Iglesia, decían Ignacio y Sara en la invitación. En realidad fue eso lo que me hizo decidirme por los zapatos dorados. No me gusta sufrir en vano, pero siendo ellos cristianos, su dios habrá aceptado gustoso el martirio de mis pies -es un dios de gustos extraños- y lo agradecerá colmando de gozo a los esposos.

Procuré distraerme en la ceremonia, observar a los niños comer sus caramelos, omitir las respuestas aunque las conociera. De vez en cuando comentábamos los momentos más interesantes el primo J y yo, y cuando el cura lo pedía por favor, nos levantábamos. Pero no grabé de las palabras más que unas sobre unas huellas en el mar y doscientos pares de huellas en la alfombra roja. Una metáfora sobre quién te acompaña en la vida. Mucho mejor doscientos pares de huellas anónimas que las del único dios verdadero. Lo que siempre me ha hecho caer en el sermón, picando en barrena, son las metáforas. Pero esta vez no fui baja, resistí con mis tacones dorados.

Después de la cena, los novios repartieron cruces conmemorativas hechas a mano con estampitas dedicadas para los ciento cincuenta o doscientos invitados. En el bolso dorado, precioso, a juego con los zapatos, deben andar cruz y estampita todavía. Perder las cosas se me da bien, no tendré dificultades.

La tía E se apellida Cruz y el primo Ignacio siempre hace la misma broma. La cruz de la familia. Tres veces se la escuché el día de la boda, las tres en que la tía E estuvo cerca. Ella no se lo tiene en cuenta, por el saber estar, pero a veces se adivina en su rostro el cansancio. Al despedirnos, volvió a decirlo:

- Tú le pones la cruz a esta familia.
- La cruz se la pones tú, que has ido uno por uno repartiéndola por las mesas, dije yo.
- Si un cristiano no reparte cruces, tú me dirás qué va a repartir.
- Hostias, lógicamente.

17 comentarios:

Orologiaio dijo...

Es lo que nos pasa a los crsitianos, que el folcklore nos vuelve locos.

:P

koldo dijo...

Gran respuesta, Coni.

Nacho Palomar dijo...

Qué chasco que al final no haya un dios que echarte a la boca y premie a los novios las heridas de tus zapatos dorados!

Siempre me gustó que los zapatos dolieran porque nada me parece más sexy que una mujer cansada y un poco bebida caminando descalza con ellos en la mano al final de la noche.

La cónica dijo...

sí, yo me he dado a las letrillas de las jotas para irme quitando los aleluyas y me ha ido bien.

las reparte, koldo, siempre que tiene ocasión. yo ya lo he dejado, lo de repartir, pero me salió del alma (las carga el diablo)

pues así acabé, nacho, en la gran vía y vestida de largo hasta que me recogió el coche. ahí, un sábado por la noche, nadie se espanta de nada.

besos, chicos!

Chucho dijo...

El ritual cada vez me parece más siniestro, de la misma forma que salir a fumar un cigarro, en vez de una falta de respecto, empieza a parecerme más natural. No sé si lógicamente o no.

La respuesta era la única posible :P

Chucho dijo...

De respecto no! De respeto.

La cónica dijo...

Yo creo que es lógicamente, sí. Mejor fumar que escuchar pronunciar promesas imposibles de cumplir (las de los hijos, por ejemplo, las de la obediencia al marido...). Creo que tengo que empezar a fumar en las bodas, con una minicajetilla debe ser suficiente para toda la ceremonia. Las deberían dar al entrar a la iglesia.

Empiezo a hablar más con respecto a la Iglesia que con respeto a la misma, lógicamente.

Claraç dijo...

Yo no voy a bodas, es cosa de objeción de conciencia... El caso es que salir a fumar un cigarro es una excusa cualquiera. El padre de una amiga dice que se marea con el aire de la iglesia y tiene que salir un momento, lo dice al principio de la misa y no vuelve a entrar.
Siempre cabe darte cuenta a última hora de que hay una urgente necesidad de emparejar tus calcetines.

La cónica dijo...

Clara, me encanta que la solución de Chucho se pueda generalizar. En vez de lista de regalos, para las bodas lo que hay que hacer son listas de excusas... urgente necesidad de emparejar los calcetines, esa es gloriosa.

Besos!

La cónica dijo...

y el aire de la iglesia, esa es real, porque coloca un poco tanto incienso, tanta madera vieja...

Nacho Palomar dijo...

... tanta involución.

La cónica dijo...

gracias! involución a a lista!

Milagritos Takamori dijo...

Las hostias las reparte el cura. AL menos en mi colegio era de ese modo (me encantan los zapatos)

La cónica dijo...

un amigo mío las repartía en la misa de una, para ayudar al cura. supongo que preparaban el fichaje: ahora ya las reparte todos los días

(¿no son preciosos?)

besos

Lalaith dijo...

Y si te da tanta rabia la iglesia, la misa, las promesas, etc, por que vas a la ceremonia? No lo digo por incordiar, es una duda real que tengo porque mucha gente lo hace y no lo entiendo (ultimamente parece que soy un poco cortita, no se si sera eso).

Yo el domingo fui a una misa en la catedral de San Pablo en Londres, por la curiosidad de ver como son en ingles. La dieron 2 mujeres (no se como se llamara su cargo en espanyol... eran "ministers") y me hizo gracia que antes de pasar repartian unos cuadernillos donde estaba escrito casi todo lo que se decia y ademas te senyalaba cuando te tenias que levantar, cuando tenias que rezar en silencio, cuando te tenias que sentar.... Creo que los ingleses tambien son un poco cortos, o les tratan como tales.

En fin. Tenia un rato libre (increible) y pasaba por aqui. Un saludo!

La cónica dijo...

lalaith, a mí me resulta incómoda la ceremonia porque me parece que en la mayoría de los casos se hacen promesas con los dedos cruzados desde el principio, sabiendo que no se van a cumplir, por ejemplo. pero los novios deciden por qué rito se casan, y desean que yo les acompañe, así que les acompaño. aunque el ritual me sigue siendo incómodo, como los tacones (los tacones me los pongo por darme un poco de glamour)

en españa también existen los libritos con respuestas, aunque no se reparten antes de la misa. lo veo muy práctico para los extranjeros,o si quieres participar sólo en una ocasión especial y no conoces de memoria todas las respuestas o quieres saber qué es lo que viene a continuación.

para decir por qué no me gusta la iglesia creo que necesitaría escribir un libro.

besos!

sin reglas dijo...

solo por los zapatos ya vale la pena aparecer por aqui.

es importantisima la lista de escusas, que te permita ir a la cena y compartir con ellos, pero que te salve del sermon (¿se lo creeran?) y de las promesas...

yo me case una vez (hace muuuuucho) a la mujer que lo hacia conmigo le entro la tos en lo de la fidelidad y no llego a decirlo (dado que en aquel momento me amaba, el azar quiso prevenir el futuro).

me gusta como escribes (y mucho como compras zapatos).