lunes, 29 de junio de 2009

Instrucciones para la reconstrucción


De entre el revoltijo de miembros se toma un pie.
Se toman sus dedos descoyuntados
y se va insertando cada falange en su lugar.
Lo mismo, con el otro pie,
con las manos y los dedos de las manos
con el armazón de vértebras y costillas
que rodean las vísceras saturadas de plomo.

Se trata de reconstruir una persona.
De adquirir la destreza necesaria
para reconstruir a la misma persona
que no cesa de romperse.

La clave para no llegar a las lágrimas
es la automatización,
fijar como objetivo batir tiempos.

El resultado es levemente parecido al modelo
y conserva, con suerte, la voz y la sonrisa.

10 comentarios:

Susana dijo...

Impresionante. Me cuelo por las agallas de la reconstrucción, observo la eficacia de lo automático y su capacidad para desconectar a ratos las sinapsis del dolor... Puedo confirmar que la voz escrita sí permanece preservada: sigue creando sus propias sinapsis en los que alcanzan su lectura.

nrq dijo...

Querida doctora Frankenstein:

Doler, duele. Joder si duele. Ya lo creo. Es inevitable. Te dolerá el cuerpo cada vez que crezcas. Cada vez que estires el cuello para mirar mas lejos o cada vez que lo tuerzas para mirar atrás. Los huesos te dolerán cuando despidas las estaciones, cuando llueva y recuerdes donde dejaste el paraguas, cuando se acerque el frío y odies jugar sola al mús. Y el día que te hagas un electrocardiaco te dirán que “tienes parte del tejido muerto (se ve la cicatriz) señal inequívoca de un ataque a traición, aunque parece que se va recuperando, - ¡es ud tan joven! – Y tu te tomaras las medicinas (si amargan, con miel de amigo) e intentaras pasar el mono sin volver a desencuadernarte no seas que ya no encuentres ni las grapas de primeros auxilios. Y el día que huelas otra vez el ozono después de una tormenta, que sientas que no te duelan los huesos porque te de el sol que se cerraron las heridas que se recompusieron los huesos que te caben los anillos en los dedos, las ideas en la cabeza que no sabes si tienes grapas de por si acaso y que recuerdas perfectamente donde esta el nuevo paraguas que compraste en las rebajas nocturnas, ese día estarás lista para volver a romperte.
Pero de momento, duele, es cierto. Lo sé.

Un abrazo muy fuerte,
Siempre suyo, Igor.

una vida lo que un sol dijo...

RE
cons
TRUIR.
Es un verbo constructivo.
Tu poema, un estallido de ganas por vivir y por seguir.
Aunque las lágrimas acechen.
Batir tiempos, una buena metodología.
mil besos La cónica.

Alnitak dijo...

me ha encantando este poema, niña, me ha recordado mucho a mi querido Cortázar. Gracias por regalarnos cosas así.

Milagritos Takamori dijo...

El reconstructor corre el riesgo de pigmalionizarse, por lo que veo

La cónica dijo...

Susana, gracias por tu comentario. Dices cosas que me despiertan las ganas de escribir y de reflexionar sobre lo que hay en la cabecita para que pueda salir preservando la voz escrita.

Igor, iba a decirte que no estoy en edad de crecer, aunque estoy a punto de abandonar esa edad en que te crucifican, también. Me encantaron los tejidos muertos y la miel de amigo. Y la idea de volver a encuadernarse. Estaba lista para romperme, esta vez, por los indicadores que das. Aunque dije reconstruir, no reconstruirse...

Una vida lo que un sol, mil besos. Todo está dicho.

Milagritos, es muy posible que la reconstrucción aliente, si los dioses se conmueven.

Besos para todos (y cada uno!)

Chucho dijo...

Vaya, yo también lo tomé por reconstruirse.

En cualquier caso es ardua la tarea, no parece que se reconozca como merece y, al fin, depende en parte de la suerte. Arduérrima.

La cónica dijo...

hay quien reconstruye y quien se reconstruye, chucho. no es tarea para una persona sola. arduérrima, bonito palabro, y cargado de razón, en este caso

Roberto dijo...

estabas montando un cronopio?seguro que si

la imaginación se te desborda

un beso

La cónica dijo...

roberto, era autobiográfico, a cortázar sólo le robé las instrucciones y el pie...

besos!