jueves, 5 de mayo de 2011

Tiburones

Ágata pulsa el número 23 y se cierran las puertas del ascensor.

1,44 metros cuadrados aproximadamente. Deben caber tres baldosas de 40. Tres de ancho por tres de largo, 1,44 metros cuadrados.

Ágata espera, impecable, frente a la puerta del ascensor, la mirada perdida en el acero uniforme. Un timbre tenue marca la sucesión de paradas.

Lleva los documentos en un maletín de piel marrón. Para que un proyecto se apruebe hay que creer en él. Hay que mostrar seguridad al defenderlo.

En el piso 17, el timbre la alerta y le devuelve la consciencia en la mirada. La confianza y la seguridad van en el maletín con el proyecto. La puerta se abre y aparece en su boca una sonrisa. Está dispuesta a defender lo suyo con los dientes, si es preciso.

3 comentarios:

Miguel Sánchez Ibáñez dijo...

Uy Ágata, qué valiente :)

clara dijo...

La soledad se ha roto bastante en Sol...

la cónica dijo...

la soledad en sol, es imposible. lo demás? todo es posible :)