Sí, fue un malentendido.
Gritaron: ¡a las urnas!
y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego.
Era pundonoroso y mató mucho.
Con pistolas, con rifles, con decretos.
Cuando envainó la espada dijo, dice:
La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Sólo callaron,
impasibles, los muertos.
El deseo popular será cumplido.
A partir de esta hora soy -silencio-
el Jefe, si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.
Inmóvil mayoría de cadáveres
le dio el mando total del cementerio.
_______________________________________________________________________________
Pensaba estos días en los primeros versos de este poema de Ángel González, me gustaría que hubiera podido vivirlos, un día otra vez menos áspero, con algo más que convencimiento.
domingo 22 de mayo de 2011
Elegido por aclamación, por Ángel González
Etiquetas:
En clave de sol
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
¿y dice usted que no se puede comentar?
hombre, si se empeña uno, sí...
por cierto, que me ha gustado
Publicar un comentario en la entrada