Desde mi ventana veo
una estrella solitaria.
Una cienmillonésima parte
del cristal de la ventana
es luz. La luz titila.
No entiende de la vida
mayúscula de los elefantes
ni de estafilococos invasivos.
No sospecha con qué precisión brilla
en el punto estipulado del brazo de su galaxia.
No sabe. No mira. No ve.
Y sin embargo, pienso que tiembla.
Y sé que se siente sola.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
palabras grandes y pequeñas.
martes 26 de abril de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Su inconsciencia y distancia de la realidad le da la felicidad. Como si de una preadolescente se tratara, vamos.
Me gustó :)
gracias, Miguel.
la vida sensible la tiene ella o se la damos nosotros, inventando mitos y metáforas?
un beso!
de una soledad abrasadora y hermosa...
un gusto leerte...
Publicar un comentario en la entrada