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miércoles, 12 de junio de 2019

desertar


Desertor, compañero
yo sólo quiero desertar contigo.

No sé conjugar sola el verbo éste
no sé si digo bien que yo desierto
no sé si me corriges o desiertas
no sé si se conjuga en voz activa
y solamente en noches singulares
en el instante que precede al trueno.

Yo sé soñar
pero miro adelante algunas veces
y sólo veo un surco baldío.
un camino sin huellas.
ciudades que no tienen quien las nombre
solas y desoladas

Y es que algunas noches, yo, desierto.
desierto y nada más.
y esas noches recorre mi espinazo
un frío que alimenta
la posibilidad de que se cumplan
uno por uno todos nuestros miedos.

Estamos casi fuera de peligro
-me agarro firmemente de tu mano-
si desertamos juntos.
aún no han compartido tiempo y modo
tu pánico y el mío.

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Versos antiguos. No sé por qué los escribí, pero me los he encontrado en borrador. Los subo para encontrarlos. Porque me interpelan, de otra manera, seguro, también ahora.


sábado, 1 de enero de 2011

1 de enero

El calendario ya tiene vuelta de hoja
ahora sus días no admiten cuenta atrás
y ya no te visito en el recuerdo.

No me deja la balanza de ayer.

La mirada que pesa más que el beso
que te di o no te di, que ya no importa
ha llevado la balanza a inclinarse
lejos del equilibrio.
También lejos de mí.

Adiós a la querida cuerda floja
que quedó por andar y que abandono.
Adiós al ancla que me tenía amarrada
al fondo de las aguas, en el cieno.

Navego en superficie.
La piel del agua clara
refleja el sol
y más que un puerto busco
viento en el rostro
sal en la frente

y un camino, azul, en que no sé
si encontrarme, encontrarte
o seguir navegando, simplemente.

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Año nuevo, ya se sabe. Os quiero hacer un regalo: Eduardo García es un poeta que llegó a mi casa el miércoles en forma de libro casi por equivocación, empecé a leer anoche, cuando me iba a la cama, y por ahora es el mejor acierto del año. La vida nueva, se llama, y está en Visor. Podría escribir cualquiera del libro, dudaba entre tres para transcribir, pero es un autor generoso y aquí podéis leer esos tres y alguno más.

Echo la vista atrás y borro unas pocas huellas de la soledad. Las guardo en un cajón, si alguien quiere alguna, que la pida.


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viernes, 17 de diciembre de 2010

calcula el número de días

al hilo de los versos de Delgaducho en Mil días suena bien

Y mil días aún por recordarte...
si quitamos quinientos...

la aritmética resuelve casi todo.

olvidarte no es cosa de restar
uno por uno hasta llegar a cero
el número de días que aún quedan
para que la memoria deje de doler.

nada resuelve para acabar antes
saltar de diez en diez los días.
tampoco de quinientos en quinientos.

la solución, la única, si existe,
la solución, que no sé si la hay,
pasa, seguro, por perder la cuenta.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Al final del poema

Algunos poetas me dejan muda.
La sangre ralentiza su compás.
Por un momento incluso se detiene
-el corazón inmóvil- .
Multitud de espejos minúsculos
recorren mis espacios ese instante.

Es un viaje de interior con mucha luz.
Me traslada a lugares habitados
que no sabía yo que me habitaban.

Dura el viaje lo mismo que dura una burbuja.
Lo que tarda en romperse el poema en la voz.
Pero siempre se puede regresar a los versos.


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Me dan pie los carverianos (ellos saben los que son), que leen a Gamoneda.
Me da pie Lourdes, en concreto, con estos versos de Gamoneda:


Alguien ha entrado en la memoria blanca, en la inmovilidad
del corazón.

Veo una luz debajo de la niebla y la dulzura del error me hace
cerrar los ojos.

Es la ebriedad de la melancolía; como acercar el rostro a una
rosa enferma, indecisa entre el perfume y la muerte.

martes, 30 de noviembre de 2010

nieva

nieva por dentro.
y cada vez que respiro
se clava una estrella puntiaguda
cerca de mi esternón.

no nieva lo bastante.
el aire contaminado de cristales
de promesas ultracongeladas,
de su oxígeno,
alimenta todavía.

pero no deja de nevar.
y aunque sólo sea porque están fríos
sé dónde están los dedos y que existen.
también sé que se mueven.
que se quieren mover.
que piden, no sé bien para qué,
otra vez, la palabra.

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Me da pie David Liquen con su no-poema nieva. (David tiene un blog, pero no es de poesía) Le copio el título descaradamente.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Para no quererte

Siempre encuentro motivos sin buscarlos.
Numerosos. Pequeños. Sujeto uno con otro
y se construye sola una torre de alfileres.
Un castillo de escarcha me protege de ti.
De ti, de tu ternura, de ti que nunca has sido,
que nunca podrás ser un peligro.

Es otoño. El sol, casi de invierno,
asoma en la mañana. Tú no estás.

Se derrite un enjambre y dejan de volar
sus abejas de hielo. Ya no zumban.
Sólo eran abejas. Me sorprende.
Se derrumba la lógica impecable
que mantenía en pie cada argumento.
Despierta entumecida la carne inquieta.

Sin más razón que un mediodía templado
se rompen las distancias. Bajo la guardia.
No estoy pendiente ya de mantener el frío.
El miedo sale huyendo de la piel y en la cabeza
cabe otra vez el convencimiento.
Merecemos alguna oportunidad
para estar juntos. Por ella lucharía.

Se pone el sol.

Podría ser -no sé qué pasará-
que helara -otra vez-
esta noche.

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Leyendo La soledad de los números primos, y se nota.
Después de un golpe de realidad, algunos reparos son insignificantes.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Se llamaba Silvia

Silvia con el cabello rubio y largo.
Silvia la que llevaba siempre
un bolso grande y negro.

Y quién iba a pensar que no tenía
la vida por delante.

La condición del hombre puede
ser tan inhumana
y es tan brutal la muerte si revienta
en la puerta de al lado
que la razón se niega a concebir
ni siquiera el dolor ni la muerte ni la rabia.

Pesa como una piedra al cuello la noticia
tira hacia abajo, según se acerca el lunes
de la base del cráneo y de la cara
interna de los tímpanos.

Y eso que no le pongo todavía
rostro a Silvia. Silvia con i latina.

Amanece mañana
- y creo que ya son cuatro -
otro día sin ella, que sólo es el primero
del resto de los días que nos quedan.

domingo, 7 de noviembre de 2010

A propósito de Sylvia

benditos sean, Sylvia,
el miedo y en el fondo, la desgana.
y bendito sea el horno eléctrico
y bendigo la bendita sustancia,
si es que existe,
que nos engancha
por la curiosidad o por los huevos
y no nos deja irnos justo ahora,
sin pitar prórroga,
sin ver qué pasará en cinco minutos,
sin ver si se deshace el nubarrón
o estalla la nevera.

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Me da pie Txe Peligro, mejorando lo presente, mi poeta favorito en la red.
Que nadie llame a urgencias. La vida no es perfecta, pero engancha.

viernes, 15 de octubre de 2010

Luna de verano

Yo he venido aquí a pedir la luna.
Llena, descomunal, anaranjada
sobre la orilla de dos continentes.
La luna, por favor.

Vengo a hacer memoria del trípode
temblando en la cornisa
memoria de ti que capturabas
incluso la llamada que se oía
desde cada alminar de la ciudad.

Vengo a renegar del destino.
Vengo a maldecir la herida
por si esta vez no deja cicatriz.

No encuentro en las palabras inquietud.
Revuelvo en la memoria de la piel
y no guarda registro de tus huellas.

La luna y el insomnio
las miradas en ruinas
el vacío que queda en el estómago
y las islas doradas, las murallas oscuras
son jornadas de un viaje de verano.

Son lugares donde no volveré
que habitan ya el recuerdo con ternura.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Silenciador

todos somos Marilyn. todos. nos rellenamos los huecos de trapo. unos más, otros menos. de carne y piel, de huesos, de ideas, de deseo somos, dijo el poeta, pero también de trapo. rellenamos las horas y los días a presión. abotargamos el cerebro con tareas rutinarias o ridículas como se hincha el hígado de un pato. hasta que no da más de sí. con saña. quizá deseamos que explote. o que pase algo. maquillaje y pose. y todo va bien. piel acartonada. cuerpo rígido. y en la boca, la lengua se queja. porque la boca está llena de trapo. y algo pasa. seguramente. debe estar a la vista. por miedo a ver, hace años que tenemos cerrados los ojos. huele a plástico quemado y a trapo nuestro aliento, si es que nos queda aliento. y el aliento del otro, de los otros, de aquellos que se hacinan a tu lado es de plástico y de trapo y sabe a metal y apunta claramente al cielo de la boca. y se oye un percutor. ya no sé, ya no puedo saber si oigo un disparo.
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En automático. Me da pie nrq.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Las musas

Basado íntegramente en los apuntes de Roberto
poemas en el tintero

versos que no son
pero que tienen su corazoncito.
que laten ya, que laten, laten.
que abren los codos
que se frotan los ojos con un puño
y otro puño lo meten en la boca, entero.
y laten, laten. pero son de tierra.

que en vez de respirar, bostezan.
que ni saben llorar ni gritan.
sólo ahogan el grito
de quien tiene ya algo que decir
pero aún no conoce las palabras.
no las conoce todas.

versos que no son pero laten, laten.
en la sien de cuatro garabatos
en una servilleta.
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A un poeta visceral

En respuesta a Delgaducho, en
Podría pero no quiero.
(Este blog no admite comentarios, pero ponen una música estupenda)


Una vez me vi los adentros. En directo, a todo color (así lo recuerdo). Tenía 16 años. La cámara entró por mi garganta medio dormida y pasé del esófago al estómago con un médico retransmitiendo la jugada en un idioma que yo entendía menos de a medias. No era muy elegante, la mucosa que lo recubría todo y dolía cuando había alguna curva. Costaba tragar, en fin, no quiero recrearme tampoco. Fue sobrecogedor en el mejor sentido de la palabra. No es sólo el corazón. Todo el cuerpo late. Todo el tiempo. Silencioso.

Así que si escribes de estómago, me alegro desde el cardias hasta el píloro, por muy ácido que pueda ser el camino. Habrá quien escriba de cicatrices o de heridas, de cardiopatías varias, pero donde vaya una buena úlcera, qué quieres que te diga... Entiendo que no te guste preparar caldo, pero si finalmente tienes tres tazas para servir en bandeja o para tomar, lo mejor es servirlo caliente y si te parece bien, con un poco de cayena. Es tu úlcera y tú la alimentas si te da la gana. Si alguien se queja de ardores, que se queje (que se joda, quise decir). Aunque sea tu propio estómago.
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Últimamente no tengo tiempo de escribir, y no escribo. De leer blogs tampoco, pero leo. Y me dan las tantas. Y me dan ganas de escribir. Irrefrenables. Entonces empiezo a comentar o a mandar un correo a mis musas y lo quiero guardar, lo que les pongo. Y acaba aquí colgado. Si os gusta, dadle las gracias a ellos. Esta noche a Roberto y sus apuntes: desertor, compañero, tus palabras alimentan mi blog. Delgaducho también me ha hecho escribir esta semana con su Podría pero no quiero.
¡Gracias, chicos!

viernes, 10 de septiembre de 2010

nosotros desertamos

desertor, compañero
yo sólo quiero desertar contigo.

no sé conjugar sola el verbo éste
no sé si digo bien que yo desierto
no sé si me corriges o desiertas
no sé si se conjuga en voz activa
y solamente en noches singulares
en el instante que precede al trueno.

yo sé soñar
pero miro adelante algunas veces
y sólo veo un surco baldío.
un camino sin huellas.
ciudades que no tienen quien las nombre
solas y desoladas.

y es que algunas noches, yo, desierto.
desierto y abismo y nada más.
y esas noches recorre mi espinazo
un frío que alimenta
la posibilidad de que se cumplan
uno por uno todos nuestros miedos.

estamos casi fuera de peligro
si desertamos juntos.
me agarro firmemente de tu mano.
te miro y me acaricias la cabeza.
aún no han compartido tiempo y modo
tu pánico y el mío.

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Me da pie La hermosa disidencia de Roberto

lunes, 6 de septiembre de 2010

Tardes sin sol

Después de perseguir todas las tardes
un horizonte donde cayera el sol
es difícil volver y darme cuenta
de no haber visto nunca
una puesta de sol en mi ciudad.

Se ensancha el pecho
lo mismo que les pasa a los derviches
girando en pleno trance.
Sin pensar nada
la piel vuelve a la luz
los ojos a tus ojos y ahí aguantan
treinta segundos, quince segundos, diez.

La tarde inyecta
la prisa que me corre por las venas
antídoto infalible a medio plazo
de las puestas de sol, del pecho abierto,
de los viajes que me quedan por hacer.

En los viajes por hacer está tu boca.
Ahora sé que nunca voy a ir.
Lo sé porque tu boca me lo dice.

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De vuelta de Turquía. Encontré un lugar donde el idioma oficial era el arameo y me acordé del oráculo y del poema aquel, Mujer en arameo. Después de 2km de temperaturas tan altas que no las voy a escribir (no me creeríais), nos recibieron con hospitalidad, agua, té, dulces y bendiciones en arameo incluidas.

miércoles, 25 de agosto de 2010

No me salves

Van Göl, 15 /08/2010

No soy una prıncesa
pero estoy atrapada
en la ultıma torre
de este castıllo en ruınas
porque he llegado tarde
a la puesta de sol.

Apagado el crepusculo
hay un hılo de luna.
Un lago se adıvına.
Nı lo veo nı es azul.
No necesıto un heroe
que llegue aquı a salvarme
prıncıpe con lınterna,
escalador experto en
almenas de castıllo.

Pero sı necesıto
tu voz.
Tu voz que dıga claro
mı nombre entre las sombras.
Tu voz desde lo lejos
abrıendome el camıno.
Sı tu pones la voz
yo las botas de trekkıng,
pantalon de batalla
y ganas de bajar.
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A veces, la vıda es un poema.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Notas antes / después de un viaje

Hoy he visto el contorno
de la Mujer Muerta
y la puesta de sol
desde el punto más alto.
Libélulas azules
celebraban el agua
y un enebro ha partido
un bloque de granito.

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He pensado el silencio
como un buen compañero
para estas vacaciones.
Que acompañe, eso sí
tan solo algunos tramos.

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Las palabras hervidas
danzaban en mi lengua
y he podido decirlas
sin límite de tiempo.

Hay quien las ha escuchado.
-mis palabras, digo-
y según yo las iba
colocando en su plato
han resultado duras
o demasiado hechas
insípidas a veces
y otras, en su punto.

He caído en la cuenta
de que no es tan sencillo
vertebrar lo que ocurre,
descubrir el motivo,
hilvanar poco a poco
la voz y la respuesta.

No es tan simple mirar
dentro de una mirada
y entender el vacío
o el dolor que produce
el silencio que brota
de unos labios que hablan.

Y es que no es tarea fácil
formular el deseo
o escribir el poema
o descifrar la clave
para afinar el tono
de la vida que sopla
entre todas las cuerdas.

No es fácil pero sopla,
eso sí que lo sé
y sé que en su canción
caben también mis letras.

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La soledad y yo cerramos por vacaciones. Ella no sé dónde irá. Yo me voy con otra gente a Trebisonda. En el poema que tengo en la punta de la lengua hace semanas, el que leí de niña y no recuerdo, la ciudad se llamaba así, Trebisonda. También de niña memoricé, y esto sí lo recuerdo, que llamamosmesopotamia(paísentreríos)alterritoriocomprendidoentrelosríosÉufratesyTigris... debía andar yo por los 11 años y no entendía una palabra. Nada más lejos de mi cabeza que pensar que alguna vez iría, aunque sea a la cuenca alta, porque a la baja no se puede ir. La cuna de la civilización. El lugar donde se inventó la escritura. Miraré cada vez un río y sabré que sería un dejarse llevar por la corriente, un dejarse llevar imposible porque costaría la vida en estos tiempos. En fin.
Llegaré también a mirar de tú a tú el Ararat. Por su perfil precioso y por el mito de Noé en la cima, con el arca encallada... Tampoco iremos más allá que Noé. Tampoco llegaremos tan alto. Aunque el diluvio mayor caerá, anunciado, sobre Hasankeyf, y llegaremos tarde para poder guardar en la retina memoria del lugar antes de que lo cubra un embalse...

Y por supuesto, Asia a un lado, al otro Europa y allá, a su frente, Estambul.

Volvemos en septiembre, la soledad y yo.

martes, 27 de julio de 2010

Volver

El cielo en su silencio rojo.

El molino amarrado, quieto

y la luna llena en el horizonte.


Hoy he vuelto a la tierra de mi padre

que es tu tierra.


He cavado en la tumba del tiempo.

No he encontrado ninguna calavera

ni un hueso que roer sollozando,

sólo la tierra limpia y nada más.

No hubo muertos. Quizá es que no los hubo.


Para que nunca más despierten

he mecido la cuna de los sueños,

de los malos sueños, suavemente

hasta topar por fin con la evidencia

de que estaba vacía.


Al tañido loco de las campanas

el pequeño rebaño que aún queda

-el cencerro colgando del cuello-

se ha perdido llegando a la entrada

de un templo secular.


He vuelto a la tierra de mi padre

que es la tierra de mi madre, que es mi tierra

y por primera vez en muchos años

he podido escrutar el silencio,
mirar atrás sin cerrar los ojos,
aceptar sin resignación
que el tiempo aquí pasa muy despacio
comprobando, eso sí, con cierto alivio,
que aunque pase despacio, sí que pasa.

sábado, 10 de julio de 2010

Agujeros

Me rondan la cabeza
brillos oscuros que la perforan.

Escarabajos
de toda edad y toda condición.

Yo los acuno tardes y noches
y los despierto por la mañana.
Se balancean.
Se oyen inquietas las patas pulular.
Fabrican toboganes. Empujan
bolas de masa gris por cada rampa.
Hilvanan huecos.
Entre los túneles incandescentes
vuelan luciérnagas. La luz es mágica.

Lo miro a él. Lo encuadro de perfil.
Un halo dulce envuelve su boca,
su nariz recortada, el mentón singular.
Sus manos rompen -creo- la noche negra.

El hombre que podría trenzarme el pelo,
pintar un estor chino, llevar un autobús
se desvanece.

Se apagan las luciérnagas.
Se esconde su voz.
Se deshace entre la muchedumbre
de hombres sin rostro como una sombra.
Como otra sombra más.

Despierto dulcemente a mis escarabajos.
Se afanan por cavar a centenares
mandíbulas que mascan
agujeros sin fondo en el deseo
agujeros sin fondo en la memoria.

Ya ni la memoria ni el deseo
sabrán dónde, por qué ni cuándo
quién los habitó, ni de qué manera.

jueves, 8 de julio de 2010

Libros cartoneros: Librería La mar de letras C/Santiago 18 Madrid, 19h30



Cartonerita Niñabonita presents: libros cartoneros esta tarde en la librería La mar de letras, preciosa. Son libros hechos de materiales reciclables, un proyecto importado directamente del Uruguay y de la Argentina, desde La Propia Cartonera y Eloísa Cartonera. Arte, poesía, ecología, libros de "todo a cien", preciosos y proyecto social estupendo... si tenéis oportunidad, no os lo perdáis. 19h30 C/ Santiago, 18. Madrid, con David Giménez, editor, bienhechor, trabajador incansable y amante de la poesía.

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Foto de Francisco J. Velázquez

miércoles, 7 de julio de 2010

Hoy a las 20h, Mangueras rojas y azules en Madrid

Estaremos en Entredós, en su local de C/ Marqués Viudo de Pontejos, 4. Madrid. El recital estará al cuidado de María García Zambrano, que estuvo en la presentación de Fuenlabrada y propuso a Entredós que nos invitaran. Y a su vera, Cecilia Sainte-Naïve, que ha hecho selección y prólogo del libro, David Giménez "Congé", editor de Libros del(a) Imperdible, y Pilar Jiménez "Conjota", que viene siendo La cónica hace años ya por esta casa.

Merece la pena venir.

· Por ver nuestro librito multicolor y transoceánico, con las palabras trenzadas en poemas de distintas cadencias, de distintos acentos.
· Por disfrutar la hospitalidad de Entredós: una asociación que demuestra "andando", que si hay un proyecto y unas cuantas voluntades, la realidad supera a veces la imaginación.
· Por conocer a David Giménez Congé, ejemplar único en su especie que también suele llevar a cabo sus proyectos saltando sin paracaídas. Podría parecer un personaje, pero es una persona de la cabeza a los pies.
· Por escuchar a Cecilia Sainte-Naïve, seleccionadora de poemas a la sazón, excepcional leyendo, escribiendo y sospecho que también cantando. Igual salgo mañana de dudas.
· Por dejarse cuidar por María G. Zambrano, infinita paciencia, permanente sonrisa, (hasta en el cansancio), que estará al cuidado de todo y que se fía de los pequeños cronopios. Y que, además, escribe. Poemas. Muy bien.
· Porque La cónica lee mejor que escribe. Quien me conoce, lo sabe.
· Porque la versión "entre dos" del poema de Magalí Jorajuría está muy bien. Entre tres ya es el acabóse, pero esta vez nos faltará el chelista.
· Por tomarnos una caña después, claro.
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Sí, sí. Hoy. Lo he dicho por Facebook, he enviado correos electrónicos, pero aquí no lo había puesto. Coincide con la semifinal del Mundial en la que participa España, pero yo creo que el calendario de Entredós está puesto antes que el de la FIFA. Igual no, pero tampoco está hecho a propósito.
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Como La cónica que soy, soy mujer de poca palabra. En la fiebre de la presentación de Fuenla dije que subiría algunas fotos. Subo unas cuantas y queden como recuerdo. Todas son de Francisco J. Velázquez, mirada atenta. Yo estoy en la tercera y en la cuarta. Y en la sexta, a lo lejos.







domingo, 4 de julio de 2010

Valgo yo más que todas las banderas

La traición duerme en mi lado de la cama
se viste con mi piel, tiene mi voz
camina lentamente por mis venas
ataca a oscuras, muerde la raíz.

Tantas veces me he pasado al enemigo
tantas veces he quemado la bandera
o le he puesto los colores al revés
que aprendí
que se viven muchas vidas
que se muere muchas veces
que se cambia la trinchera y la memoria.

Que cruzarse de bando, en ocasiones
es la única forma de lealtad
que se puede tener hacia uno mismo.