Cuando veo un hombre armado
-una mujer-
cuando veo un hombre
armado como tú
estás armado ahora
no me hiela la sangre
el miedo que te hiela a ti
la sangre cuando ves
una mujer -un hombre-
con la guardia baja
como mi guardia, siempre.
Mi sangre hierve. Quema
mis arterias la sangre
que niega, que se niega
a que la vida -esa cosa-
sea un combate.
Aquí estoy. Pienso mi imagen
ridícula en el cuadrilátero.
Los guantes pesan
aprieta el calzón
te miro y te haría lo que fuera, pienso
menos un gancho a la mandíbula
menos abrirte una ceja
menos romperte el bazo.
Pienso estas cosas y tú, mientras,
me tiras un gancho a la mandíbula
me abres una ceja
me rompes la nariz.
Y crees que es culpa mía
-lo crees sinceramente-
por no cubrirme
por no atacar yo antes
por estar cada asalto
con la guardia baja.
ASO
Hace 3 días
