Quizás mañana explote un autobús
o no haya qué comer
o este dolor que nos revienta el
alma
se haga insoportable.
Pero hoy, caballeros,
hoy, señoras
- - por el momento -
hemos burlado - ¡viva!-
al enemigo.
Un día de resistencia
es otra victoria.
Descansen, pues.
Escondan bien los monstruos
en el cajón o bien
bajo la alfombra.
Hemos ganado la noche.
Duerman tranquilos.
Terminada la arenga, Napoleón
regresó a su lugar tranquilamente.
El celador distribuyó, una noche
más,
la medicación entre la audiencia.
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Al hilo de una propuesta de microrrelato de la SER, una idea con renglones cortados y fuera de plazo.