Yo he venido aquí a pedir la luna.
Llena, descomunal, anaranjada
sobre la orilla de dos continentes.
La luna, por favor.
Vengo a hacer memoria del trípode
temblando en la cornisa
memoria de ti que capturabas
incluso la llamada que se oía
desde cada alminar de la ciudad.
Vengo a renegar del destino.
Vengo a maldecir la herida
por si esta vez no deja cicatriz.
No encuentro en las palabras inquietud.
Revuelvo en la memoria de la piel
y no guarda registro de tus huellas.
La luna y el insomnio
las miradas en ruinas
el vacío que queda en el estómago
y las islas doradas, las murallas oscuras
son jornadas de un viaje de verano.
Son lugares donde no volveré
que habitan ya el recuerdo con ternura.
MATAMBRE ( beatriz)
Hace 1 semana