Desertor, compañero
yo sólo quiero desertar contigo.
No sé conjugar sola el verbo éste
no sé si digo bien que yo desierto
no sé si me corriges o desiertas
no sé si se conjuga en voz activa
y solamente en noches singulares
en el instante que precede al trueno.
Yo sé soñar
pero miro adelante algunas veces
y sólo veo un surco baldío.
un camino sin huellas.
ciudades que no tienen quien las nombre
solas y desoladas
Y es que algunas noches, yo, desierto.
desierto y nada más.
y esas noches recorre mi espinazo
un frío que alimenta
la posibilidad de que se cumplan
uno por uno todos nuestros miedos.
Estamos casi fuera de peligro
-me agarro firmemente de tu mano-
si desertamos juntos.
aún no han compartido tiempo y modo
tu pánico y el mío.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Versos antiguos. No sé por qué los escribí, pero me los he encontrado en borrador. Los subo para encontrarlos. Porque me interpelan, de otra manera, seguro, también ahora.
2 comentarios:
Desertar, estupendo verbo. Él y todos sus primos: dimitir, desistir, desentenderse.
Sólo habría algo mejor que desertar cada día de algo un poco hasta ser desierto y sería hacerlo acompañado.
Yo sigo desertando, como siempre. De otras formas, eso sí. Encuentro fundamental tener al menos algunos apoyos a la hora de desvincularse. Desertar da un poco de vértigo, es difícil y siempre hay alguna "voz amiga" que tacha el movimiento de deslealtad o de egoísmo. Por animar, será. Y animan, porque si tenías alguna duda ya te decides del todo.
Publicar un comentario