Me llamarán para que baje a cenar en familia... y yo no tendré hambre.
Silenciaré el móvil. Velaré porque los niños tengan las manos impolutas. La perrita vendrá a hacerme fiestas, pero no le daré de comer: son las reglas. Miraré seria si los niños intentan levantarse antes de que los mayores acaben. Pediré la sal, el pan, la servilleta y los cubiertos por favor. Muchas gracias.
Me preocupa la reacción de mi familia cuando vuelva a casa -si es que vuelvo- a estos modales, a esta nueva costumbre de cocer las verduras por separado y a esta necesidad de cenar, como muy tarde, a las siete y media.
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Microrrelato para el concurso de Escuela de Escritores y Cadena Ser. Esta vez, la frase que abría era: "Me llamarán para que baje a cenar en familia".
Los ganadores y las instrucciones para participar con la frase de esta semana: Cuando acabes, la dejas fuera. Máximo 100 palabras, antes del jueves 13 de junio a las 12:00, ¡participen! La semana pasada, sólo éramos 719 participantes... Pero no eligen al azar, claramente...
2 comentarios:
¡Interesante!
Es curioso, yo ceno también a las siete y media y no se entiende fuera de casa. Sobre todo no se entiende cuando vuelves a donde te enseñaron a hacer todo de otra forma.
Qué envidia los que conseguís dejarlo en 100 palabras.
Muy sana costumbre, la de las siete y media... Yo sigo sin horarios fijos, el último bastión de las anárquicas costumbres. Pero a veces el estómago se queja, así que llevaré una vida más ordenada en breve, por mi bien. ¡Acabo de cenar!
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