Miro a mi alrededor y no lo abarco.
No recuerdo el camino
Ni dónde estoy, ni cómo se llegaba
ni recuerdo aquel día
aquella vez que no sé si dijiste
no sé qué dos, no sé qué tres
palabras.
No me acuerdo de ti.
No sé si estabas.
Poco me importa.
Aún llevo aquella camiseta de tirantes
y el sol tibio en el hombro
y aún me sabe a tierra el agua,
da igual en qué camino me la beba.
No sé adónde, pero sé que voy
con el cansancio grande al caminar
los párpados pesados y la sonrisa ancha.
Me da igual en qué termina la andadura
termine antes o después soy miope.
Me cansé de mirar lejos
sin ver.
Enciendo sólo ya la luz de cruce.
Un hombre y una mujer se encuentran.
Mi fe se despereza
en una micronésima de segundo
y creo que se ven.
Acto seguido, la fe bosteza largamente.
Lejos de mí, regresa a su letargo.
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La sonrisa ancha es como la de Amanda, en la canción de Víctor Jara, pero la mujer no es Amanda. (Editado)
TRASLADO
Hace 1 semana
21 comentarios:
Qué bien Goytisolo, ¿eh?
Acabo de leer mi mensaje y creo que me ha quedado demasiado elíptico. No quería decir que tu poema imitara a Goytisolo o que se pareciera (como siempre, buenos poemas por aquí), sino que qué bien que le hayan dado el premio nacional de las letras. :)
(porque recuerdo que una vez me dijiste que un poema en mi blog se parecía a su estilo, y entonces empecé a leerlo y muchas gracias por descubrírmelo, cónica)
Qué bien, Cable. Me alegra que disfrutes leyendo a Goytisolo, aunque el del premio es Juan, hermano del poeta.
Se parecía, se parecía. Me lo podías mandar, porque lo perdí.
Besos
Yo prefiero imaginarla alegre, sin melancolía.
Venciendo a quienes quisieron quemar su juventud. En aquella pira de juventudes quemadas que fue Latinoamérica.
Me he expresado mal. La sonrisa es la misma. Pero la mujer no es Amanda.
No quiero ponerle nombre a la mujer, ni Amanda ni ninguno...
No doy una... xDD
Ahora sí, ahora ya distingo a Juan y a José Agustín.
Cable, Goytisolo no es un apellido muy común, la confusión es lógica: se empieza por conocer a uno de los hermanos...
A ver: Es puramente anecdótico que la sonrisa en este poema sea ancha como la de Amanda. Sólo es un préstamo literario. Era importante la sonrisa en el poema, pero cuando lo revise, elegiré otro adjetivo. La mujer del poema soy yo. Salvo por las lentejas, es lo más autobiográfico que he escrito en el blog, probablemente. Aunque veo que me ha valido más como catarsis que para hacerme entender... Y eso no es poco, claro.
Un abrazo
Temía que dijeras que eras tú, por eso no quería saber quién era...
tan mala pinta tiene?
de poca fe en qué?
Quizá Amanda tb fuera mujer de poca fe, en muchas cosas..
era mujer de mucha fe en el amor que sentía por Manuel. en los 5 minutos que estaba junto a él.
me ha encantado recordar esta canción La Cónica!
muuas!
de poca fe, así, en general
Te leo y me apetece meterme debajo de las mantas a hibernar el sueño efímero de la poesía...
un beso muy grande...eres una poeta con todas las letras
Gracias, Roberto.
Brindo por los sueños efímeros.
Pero todavia conserva el sol tibio sobre el hombro!
Mi hermana asi se llama.
Claudia
La versión de Mercedes Sosa es muy bonita.
No es que suene mal, sólo melancólico. La verdad es que a mí ya me parecía autobiográfico, porque conozco algo de tu biografía. Lo malo es que el cruce de hombre y mujer sea tan fugaz, y que el poema entero sea una singladura, sobre todo por lo de "single". Faltan referencias a todas esas personas que siempre están, aunque no peguen nada en una comedia romántica: amig*s, familia, compañer*s... Es cosa de ver dónde se pone el acento. En todo caso ese acento depende del día que se esté llevando, así que no justifiques que todo eso también es importante para ti, porque me consta. Un beso mío y otro del que me acompaña, no tan fugazmente.
Clarita, miro a mi alrededor y no os abarco, ya lo sabes. Porque estáis cerca, porque sois muchos y de los buenos. Pero ya dices que el alegato sobre el valor de la amistad sobra.
La estrofa del hombre y la mujer ha quedado muy melodramática. Quise decir que he perdido la fe en las cosas grandes, eternas, en Dios y en el amor y en la verdad, probablemente. Pero que cuando tus ojos se cruzan con alguien y hay un instante que te hace comprenderlo, un instante de entendimiento total, por ese instante merece la pena despertar la fe y decir ¡creo!, aunque luego la vida siga su curso normal y la fe, catatónica. Esos versos me parecen lo más esperanzador del poema, que por otra parte necesita dos vueltas.
Hoy escribo con otro acento, eso es verdad, y no todas las sílabas son átonas. Me conoces bien. Pero mis poemas son cítricos y saben a pomelo, un poco amargos al final, ya lo sabes.
¡Me han encantado los Thetapuzzles! (Pinchad en el link de Clara!) Ya me funciona el flash y anoche me dieron las tantas con el cubizen...(Porque tardé en resolverlo:))
Svor, el sol tibio en el hombro, sí. Eso no me lo quita nadie...
Claudia, un nombre precioso. Dos. El tuyo y el de tu hermana.
"y aún me sabe a tierra el agua,
da igual en qué camino me la beba."
Sólo por este verso ya merecía la pena leer cien veces el poema. Si no hubiera algún destello de esperanza sería perfecto. Sin sonrisas, sin soles, sin fe. Directo al invierno.
PS: deja el agua, abre una botella de vino :)
Te iba a contestar aquí, pero la caja de comentarios está demasiado llena, te escribo más arriba.
Besos
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