Tengo ganas de puchero cuando llega el invierno, pero no estoy acostumbrada a cocinar para guardar. Cocino para comer en caliente, sin pasar por el congelador ni el microondas. Pero el miércoles por la noche me decidí a poner lentejas. Se hicieron a fuego lento mientras preparaba la cena, mientras cenaba, mientras miraba, puede ser, el correo.
Amanecí a las siete menos diez del jueves con la casa llena de humo. En mi dormitorio había menos humo: por la noche había cerrado la puerta. Apenas se veía en el pasillo. Corrí a la cocina y aparté las lentejas, lo que quedaba de ellas. Abrí todas las ventanas. Fui consciente de que el humo no te despierta cuando te invade la casa, y de que los días laborables y los madrugones tienen sus ventajas.
Me duché con la puerta del baño abierta de par en par, para que estuviera más ventilado. La ropa del armario no apestaba. Lo demás sí. El abrigo que cogí, por ejemplo.
Tuve la sensación de estar masticando ceniza varios días, pero sigo mi vida normal. He puesto más lavadoras, he hecho limpieza en la cocina, he pasado frío, con las ventanas abiertas de par en par siempre que estaba en casa. Mi casa sabe a humo literalmente. Y a ceniza. Lo noto en los ojos y en el sabor de las comidas. Primero era más tóxico, luego como una chimenea donde el humo ha salido a la habitación por una ráfaga de viento. Mi madre me ha traído un producto que no conocía. Un absorbeolores que me quita el agobio de las partículas en suspensión pero que lo deja todo pegajoso de humo, como un ambientador en el habitáculo de un coche en que se fuma. Mi madre me invita el domingo a comer. Igual pone lentejas. Ya veremos.
TRASLADO
Hace 1 semana
17 comentarios:
Lentejas, que si quieres las comes y sino las dejas. Es triste ahumar la casa por un plato tan barato, aunque está muy rico :)
Con lo buenas que están las lentejas... Espero que el reggeaton de Obama te haya alegrado un poco entre los olores ahumados, jeje.
Qué miedo!! De verdad, me he quedado boquiabierta al leer este post. A lo mejor exagero, pero es que tal como lo cuentas...
Menos mal que se quedó en nada. En un gran susto, supongo. Ya lo digo yo siempre, que tanta legumbre no es buena (jeje).
Besos frescos.
pero esto fue hace ya tiempo No?
:0
Joder qué follón y qué peligro si es un fin de semana que duermes hasta tarde.
De aquí a lo que había imaginado yo... un abismo.
ala! las lentejas!!!
vitroceramica imagino, en ese caso fuego fuego imagino que sera mas dificil que en las cocins antiguas, pero humareda horrible fjo
perolo requemado y casa ahumada, me temo que eramas peligroso el humo que el fuego
incomodo por completo
vaya susto!!!
Clifor: La casa o las lentejas, una decisión difícil. Fue Esaú o Jacob el que vendió más que una casa por un plato.
Cable: Escuchar con resaca de humo el reggeaton de Obama me saca de contexto, para bien (ver blog de Cable: Los ritos de paso)
Lalaith:No dio ni susto siquiera. El humo me ha dejado un poco de tristeza, eso sí. He abierto las ventanas. Pasará.
Una vida lo que un sol: Hace tiempo, sí. Una semana :)
Chucho, tengo curiosidad por lo que te habías imaginado.
Kaos: Vitrocerámica, sí. Humareda horrible, sí. Sí a todo. ¿Hacen unas lentejas? Me salen ricas, cuando les encuentro el punto.
Koldo: Y tú que lo digas, vaya susto!
Lentejas que llegaron para quedarse...
un beso ventilado, lleno de aire para vos...
un beso
tengo ganas de fiesta, de que llegue el invierno,.,
weah!
por lo demás, mi novia es alegica a las lentejas.
y a mi.
Se quedaron, sí, irreconocibles pero se quedaron. Queda el perfume de la carbonilla...
Fui al Hayedo de Montejo a ver la gama de ocres, y ayer, a Rascafría a buscar setas, celebrando lo previo al invierno, que ni quiero nombrártelo... pero ya he pisado nieve dos veces, así que ¡fiesta!
No le hacía yo muy tóxico...
Y las setas que cogiste no son tóxicas, verdad? En mi caso, las amarillitas estaban muy buenas. Y sigo escribiendo! Besos y sigue cocinando, que si no te duermes lo haces muy bien.
Uf! Caperucita Killer me llaman, por llevar la cestita de las venenosas... A falta de abuelita, fui a casa de mis padres y se las hice de cena (las mías no, las de la cestita de A.). Mmmmmuy ricas.
T. dice que me pone un detector de humos a cambio de un plato de lentejas. Será el lunes que viene, para comer. ¿Te apuntas?
No caigo en quien es T. Puedo esperar a saber de mis ancestros antes de contestar si voy o no?
Ni tú sabes quién es T, ni yo quiénes tus ancestros... Pido el comodín de la llamada telefónica.
Grande la madre que pone lentejas...Que sapienzia, dios!
Es usted dócil escribiendo. Me encanta.
Claudia
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