martes, 12 de febrero de 2019

Ya no tengo miedo

Tu corazón resiste como un barro
plagado de memoria.

En mi insomnio persisten
estelas de asteroides que -a propósito-
no
sigo con la mirada.

Son cantos de sirena
que no debo escuchar.
¡Ulises, a tu mástil!

Tus criaturas nocturnas
son dulces, son tranquilas,
son tiernas, son hermosas.

Tu bestiario y el mío
en nada se parecen.

¡Viva la diferencia!

Ya no tengo
un bestiario completo
de criaturas nocturnas.
He vencido al insomnio.

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A propósito de La mirada del cóndor, de Mario Lourtau. Versos llaman a versos. Estos los escribía casi dormida.
Estos días me incita a escribir también David Liquen, a petición propia.  Quiero escribir, me gusta. Y me resisto a que quiebre del todo La soledad, ésta.

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