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martes, 29 de abril de 2008

El diablo os lleve


A este lado de la ventana está el milagro
el principio, remediable si esperamos
te quedarías con este vacío desconocido
de techo naranja, copa de vino
tiniebla de cálculos y sillas negras.

Tú vienes pero yo no lo sé, tu mano espera,
mis ojos ávidos se sueltan de tu cuello.
A este lado está el milagro. Tú me dices que sí.
Escucho tu canción. Desconfía de mí -dices.
Yo no desconfío.

No me sorprende perder, a este lado
de la ventana
mi patio, tu sombra por la puerta, la sábana blanca
cuando nunca desapareció.

Te miro. Eres un demonio.
Te rechazo y maldices el horror.

Bárbara grita una blasfemia al oírnos.
De la cordura -reniega-
os lleve el diablo.

Sube el ascensor. Le aburre que anochezca a destiempo
y que las aceras desaparezcan de su sitio y la traigan desbocadas al destierro.
El vino escasea en la trastienda, se explica por qué.

El fuego, desde el sumidero, llama.
El diablo escucha su blasfemia.
Su muerte cambia atormentada al rojo
pruebas de incredulidad, de horror y de cordura.

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Duenda le dio la vuelta al poema El día siguiente, y me encantó la idea. Yo misma le doy la vuelta aquí a Nos libre Dios, y este es el resultado.