domingo, 20 de abril de 2008

Nos libre Dios



Al otro lado de la puerta está el horror,
el final, irremediable si cruzamos.
No cambiarías este mundo conocido
de alfombra verde, vaso de leche,
lámpara de lectura y sofá beige.

Yo voy y tú lo sabes, desolación en tu mirada,
tus dedos desahuciados se agarran a mi brazo.
Al otro lado está el horror, yo te digo que no.
No atiendo ruegos. Confía en mí, te digo. Y tú confías.

Te sorprende encontrar al rebasar la puerta
tu habitación, la luz por la ventana, la colcha azul
donde siempre estuvo.

Me miras. Soy un ángel o una diosa.
Me abrazas y celebras el milagro.

Elena murmura una oración al vernos.
De la demencia -se persigna-
nos libre Dios.

Baja las escaleras. No le sorprende que amanezca a su hora,
ni que las calles estén en su sitio y la lleven dóciles a casa.
El pan está en la tienda, no se pregunta cómo.
El agua, desde el grifo, gotea.

Dios escucha su oración.
Su vida sigue apaciblemente gris
sin atisbo de fe, de milagro o demencia.

12 comentarios:

Clara dijo...

no me asustes

una vida lo que un sol dijo...

Me da miedo. De la cabeza a los pies, del título a las últimas letras.
La postal de los angelitos acompañada de tus palabras se vuelve tétrica. En verdad, no lo es. O yo lo creía.

La vida es linda (aunque a veces duela).

Creo que sólo tú puedes llegar a saber lo que escribes.

Besos de sol.
Y cariños.

La cónica dijo...

Clarita,No hay de qué asustarse. Ni mucho menos.

Una vida lo que un sol, es verdad que la postal la puse como contraste, no como ilustración. Para mí siempre fue un poco tétrica.

Creo en el triunfo de las palabras que comunican. Y en poder decir lo que quiero decir, y en que se entienda.

Esta semana el estómago me dolió un poco, pero la vida no.

Besos a ambas

una vida lo que un sol dijo...

La cónica
no digo que no comuniques,
ojo.
Y aquí me refiero a este texto. Pues lo que comento es esta entrada.

besete.

Rémora dijo...

Me gusta mucho el final
Saludos!

koldo dijo...

hay dioses en minúsculas que tienen más tirón que Dioses en mayúsculas
y gente que sigue muriendo por creer o por no creer
si no fuera tan trágico en algunos lugares podría ser mucho más cómico en todos
(no puedo ir los martes, pero me he hecho una cuenta) (besos)

Svor dijo...

el gris vive sin que se de cuenta. automatiza todo, hasta el rezo.
el que se atreve a saber que del otro lado puede haber horror o no, es el que conoce que hay negros pero tambien rosados, celestes y violetas...

La cónica dijo...

Una vida lo que un sol, me encanta saber qué entiende quien lee. no siempre lo mismo que quien escribe. y me ayuda a explorar otros caminos

Gracias, Rémora ;)

Amén,Koldo, amén. No sabes lo que me alegro de tener dónde leerte. Nos vemos en los blogs.

Svor, justamente. Se trata de vivir en sepia o a todo color. De vivir protegido de todo (protegido de vivir, incluso), o arriesgarse a los colores.
Todo tiene un coste.

Besos a todos

Ary dijo...

Hay un espacio para celebrar el milagro y otro para alejar el milagro, de la contradicción nace el mundo.

Roberto dijo...

ME HAN ESTREMECIDO TUS VERSOS, SOLOS PUEDO DECIR ESO...

mos dijo...

Es difícil, y jodido, desprenderse de la vida cómoda de este lado de la puerta.
Pobrecita Elena con sus rezos y sus cruces.
¿Todavía hay alguien que diga que Dios existe?
Que cruce la puerta y, desde el otro lado, nos lo cuente.
Un saludo de Mos desde la ESFERA.

La cónica dijo...

Ary, buena reflexión. De la contradicción nace el mundo, sí.

Roberto, ese debe ser el trabajo de las palabras en los versos, estremecer.

Mucha gente lo cree, Mos, mucha gente. En terreno pantanoso es mejor no esgrimir grandes verdades. Creo yo.