Para A, en su cumpleaños
Después de agitarla bruscamente
introduces la mano en la bolsa de piel
y extraes primero la nariz, luego los ojos
los labios, los nudillos, un pulmón
y no hay un gesto de dolor
ni un grito por mi parte.
Me desgranas por piezas
los dientes, las uñas, el fémur derecho
me esparces por la mesa y roes las esquinas,
pieza a pieza, me piensas como un bodegón
pero pronto no encajaré en el cesto
pronto se revuelve la piel contra los dientes
pronto ruedan los huesos y se van anudando con las tripas.
Te sorprende que no pidan permiso
te sorprende porque fuiste tú
quien les dio forma,
quien royó las piezas
quien dispuso cada una en un lugar.
Ahora, tú quieto
deja que me retuerza
déjame escribir mis propias cicatrices
ni una queja, te digo
ni un gesto de pavor
ni un grito por tu parte
no te equivoques al tomar el pincel
aunque me descompongas a tu antojo
no soy, no he sido, no seré
una naturaleza muerta.
6 comentarios:
qué fuerte La! No sé si A. encajaría este poema como un regalo.
Un beso.
No sé, no creo que lo lea. Pero va con ticket regalo. Que le devuelvan el dinero o lo cambie por un bodegón.
Un beso!
Pues tanta proteína no es buena...
Pues no, tienes razón. Mañana bajo al mercado sin falta. Frutas y verduras. Hidratos de carbono. Lo que sea. Cualquier cosa menos tanta proteína animal. Peor aún: humana. Visto como elementos de la dieta, resulta obscena tanta proteína...
Es difícil tomar una posición al leerlo (deben ser los medicamentos que me tienen el cerebro embotado), pero de todas las interpretaciones que se me ocurren la más sorprendente es que este poema sea una carta a Dios. Sí, como suena.
En el delirio para llegar a esa conclusión A., por supuesto, sería Andán.
Fascinante.
Premio! Es una de las tres formas de verlo que se me ocurrieron al escribirlo, por eso está etiquetado también No faith. A, ni es Andán ni es el primero, pero en fin...
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