Los niños tenían sólo cinco años. Afilaban los lapiceros y ponían las virutas en un cucurucho de papel. Le cerraban la boca y lo guardaban en el cajón. Sacaban la goma de borrar. Dibujaban el dinosaurio. Empapelaban después las mesas con periódicos y sujetaban el dibujo encima con papel celofán. Se ataban unos a otros los mandiles. Se arremangaban hasta los codos. El maestro ponía agua en todos los vasos de plástico. Entonces, y sólo entonces, sacaban los pinceles perfectamente limpios y abrían las témperas. En aquel tiempo, los niños de cinco años todavía pintaban con témperas.
Yo miraba aquel dinosaurio, porque yo sé bien que es un dinosaurio, y recordaba las palabras del maestro: Sentarse a pintar es como sentarse a comer. Lo primero: poner bien la mesa. Nadie come sin colocar el mantel, luego los platos, los vasos, los cubiertos, el agua, el pan, las servilletas.
Miré aquel dinosaurio descolorido y entonces, sólo entonces, me di cuenta de que llevo meses comiendo cada día sin sentarme a comer.
TRASLADO
Hace 1 semana
7 comentarios:
mi abuela ponía siempre el pan en un cesto y me traía un vaso de agua debajo de un plato...
mi abuela no pintaba, no, pintó mucho en mi vida, y me enseñó cosas... que quedarán en mí siempre.
Sí, el dinosaurio hay que cuidarlo... aunque no lleve premio.
Besos!
PD: los dioses son sólo una excusa en mi post, o una frase que sonaba bien. :D
a mí me gusta poner la mesa: me parece importante darte cuenta de lo que haces
poner la mesa me trae también a la infancia, una vida lo que un sol. Recuerdo la cantinela de mi madre, cuando le preguntaba qué llevaba a la mesa: el mantellosplatoslos asoslos cubiertos, elaguaelpanlasservilletas...
los dioses y el miedo sonaron fenomenal.
koldo, a mí también me parece importante, pero a veces pasan días sin darme cuenta.
besos!
Los hábitos están para cuidarlos... y todos merecemos el magno privilegio de unos minutos al día de asueto gastronómico... que no nos quiten también esos pequeños homenajes cotidianos, mujer.
no nos los quitan. es un parar y darse cuenta, sólo.
el lunes pusimos la mesa, y qué mesa señores!!!
En la vieja castilla, la mesa es un altar y como altar tiene su ritual. Las prisas no son buenas y le hacen perder a la vida el salero. Poner la mesa es parte de la cultura y la cultura nos define.
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