martes, 27 de enero de 2009

Derrama

Ya ha pagado el del cuarto, el proxeneta
como en cada derrama
religiosamente.
No quiere ser una carga
para la Comunidad. Cumple
con sus deberes de vecino
ya le enseñó Capone que en los negocios sucios
no hay peor horizonte que el juzgado.

Las putas, invisibles, no se oyen
pero sé que están, por los clientes
que se equivocan y llaman a mi casa
alguna vez. Este año, y eso me preocupa,
no encendieron en Navidad las luces.
No llegó el aire fresco del descaro
no llegaron las risas esta vez.

Los vecinos respetables, trabajados
se mudaron hace años con sus prótesis
de cadera, con sus meniscos rotos,
artrosis y reumas.

Les compramos los pisos por más de lo que valen,
por más de lo que valen compraron ellos otros
con ascensor. Una herencia, una hipoteca,
los ahorros, si es que a alguno le daba para ahorrar
pagaron la distancia entre las cifras.

Así que no conozco a los vecinos
y ya no sé si es que son las putas
las que me encuentro a veces, tan calladas
o es que son otras inquilinas
extrañas para mí, mirada triste,
que no saben tampoco nuestro idioma.

Es de noche
y el secretario de la Comunidad
llama a mi puerta
blandiendo un talonario de recibos.
No ha habido reunión, y yo no pago
-piénsalo bien, que cortarán el agua-
por no discutir más cierro la puerta

y lavo todo de forma compulsiva
los platos y los suelos, la colada.
Riego los tiestos y hago tiempo
para tender los trapos en el patio.
De madrugada, desde su ventana
ellas tienden también.

Si nos cortan el agua viviré con mis padres,
volveré a casa un tiempo. Y me sonrío.

Mi sonrisa la empaña
la imagen de la casa de las putas
sin el agua corriente. Sin salida.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

un segundo sin ascensor, pero con mucha vida...
Y de ellas nada que decir.Si es que el oficio más antiguo del mundo no deja de existir a golpe de talonario.

Anónimo dijo...

Las putas invisibles rondan por el edificio como fantasmas.

Anónimo dijo...

Clara, sin ascensor da para conocer a los vecinos, o en su defecto, inventarse sus historias. Con mucha vida, sí.

Cable, exactamente.

Anónimo dijo...

la libertad consiste en elegir. siempre hay una opcion, siempre, mientras asumamos la resposabilidad de nuestras decisiones.

Anónimo dijo...

las paredes se llenan de memorias que luego se derrama por el lugar

Anónimo dijo...

hay ocasiones es que es mejor tener memoria de pez, y cuando aprietas el dedo en la pared y rezuman historias no siempre es bueno

yo cuando paso por el portal, casi nunca reconozco a la gente que pasa, no se si son vecinos o visitas, reconozco que tampoco me importan, no pretendo que los vecinos formen parte de mi vida, salvo alguna muy honrosa excepcion,
la mayoria no suelen aportar nada y en cambio generan problemas

y quizas, cuando llegue el momento, que no son tiempos, debieras pensar en cambiar algunos recuerdos convertidos en lastres por iluminadas espectativas

Anónimo dijo...

Sin luces, ni risas, ni agua corriente, ni salida.. me recuerda a cierto autor experto en ambientes opresivos y mentes al borde de precipicio.
En todo caso es lectura perfecta para acompañar los nubarrones (no merece llamarse cielo eso) que hoy tenemos encima.

Anónimo dijo...

Mola lo de inventarse las historias del vecino... O imaginar las historias que te han inventado a ti... Besitos

Anónimo dijo...

A veces andamos por el camino estrecho, donde el margen de maniobra es muy pequeño. Las paredes salpicadas de memoria se nos echan encima. Y subimos peldaño por peldaño porque no hay ascensor. No hay salida. Tú subes, ellos bajan, los encuentras. Escondes la mirada o la entretienes. No dejas de asomarte a sus historias mientras miras el cristal, fijo, sucio, a veces roto, que da al patio interior.

Besos!

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Anónimo dijo...

Te he dejado una cosa en mi blog de historias incompletas.

Anónimo dijo...

Aquí no hay quien viva.

O sí..

Anónimo dijo...

Lalaith, no lo tengo claro, es como una meme, no?

Orologiaio, Aquí no hay quien viva se queda en pañales...

Besos!

Anónimo dijo...

Sí, es como un meme y al hacerlo, entras en un concurso. Es curioso.