Me suelen tocar buenas cartas, pero no juego bien al mus. Juego a la sorpresa, al despiste. Al comienzo de la partida miro interrogante a mi compañero. Dice sólo: tu juego. A partir de ahí, tomo las riendas yo.
En principio, por sistema, juego a lo contrario. Si tengo blanco, digo que tengo negro. Envido a grande cuando no llevo ni perete. Pero con cuatro reyes me muestro apática: dejo pasar la grande y digo que hice pares como si fueran dos pitos. Es una estrategia simple. Juego al revés. Todos aprenden pronto a qué atenerse. Según avanza la partida, mi táctica empieza a ser aleatoria. Puedo pedir cartas, decir que estoy servida, pasar, jugármela a órdago teniendo con qué o sin tener. Juego sin estrategia alguna.
El caos desconcierta a los rivales. También a mi compañero. Yo no hago ni una seña. Casi nunca ganamos.
Mi compañero es buen jugador y no le gusta perder. También es buen amigo. Me recuerda algunas bazas impecables, dice que voy mejorando sin perder la frescura, que pronto vamos a pelar bien a esos pollos. Los pollos se ríen a carcajadas a dos metros de nosotros por los puntos que cobraron regalados las veces que corté mus sin llevar. Yo bebo mi cerveza ajena a todo. Muestro un interés súbito y ficticio por la tele, aunque el partido esté en el descanso. Intento poner letra al soniquete de las tragaperras con la mirada perdida.
Si tengo que elegir entre ganar y perder, prefiero ganar. Pero no juego a ganar. Juego al despiste. Y hoy, otra vez, los he despistado. Estoy convencida de que es por eso que ellos le encuentran aliciente a la partida del miércoles, porque logro sorprenderlos. Me siento satisfecha de mi actuación, pero no lo muestro por no delatarme. He sido una caricatura perfecta de la jugadora de mus.
Sospecho que no entienden mi juego, y que se hacen una imagen distorsionada de mí, pero no me pregunto cuál. Esa pregunta sería cruel y, al fin y al cabo, esto sólo es un juego.
ASO
Hace 2 días
11 comentarios:
No sé mucho de mus pero, ¿un escritor también suele jugar al despiste, no?
Con resptecto a los poemas en asturiano, pensé en traducirlos al castellano, pero luego pensé que era mejor dejarlos así, porque no me sentía muy seguro de poder hacerlo correctamente... De todos modos, muchas gracias por leerlos :)
Jugando al despiste siempre se crean muchos interrogantes. Siguiendo así das vidilla al juego, aunque tarde o temprano se acaba viendo el plumero. Aprovecha mientras tanto ;)
Besos
PD. Me gusta el cambio de estilo, le ha sentado bien a tu rincón ;)
PaupabloCompletamente de acuerdo, se escribe bastante al despiste.
Les voy a dar otra vuelta a los poemas en asturiano, ahora que lo dices..
Bea, cuando el objetivo del juego es el despiste, el mayor peligro no es ser descubierto ;)
de profesión, despistadora: persona que se dedica a despistar.
es casi un autoretrato, La cónica!
Me parece que está muy muy bien escrito.
Un beso fuerte.
PD: tampoco tengo idea de mus, pero creo que aquí es la excusa perfecta.
muy bonita entrada, esta del mus
que siga usted, señora cónica, en esa línea, que hacen falta lecturas así de estupendas por aquí
Sería de mus, pero también sabe a blogs, y a miércoles, lunes o domingos…
Mi estrategia para el mus, cualquiera que fuera, solía durarme más o menos la primera vaca, después con independencia del resultado me dispersaba y me aburría. Así que o mi compañero era un genio o normalmente perdía, de lo que también me cansé y dejé de jugar.
Yo más que al despiste jugaba despistada y decía cosas como Invito a un órgano...Siempre preferí las apuestas con garbanzos de la Pocha.
Deliciosa confesión, como siempre.
Todas las cartas que vienen son siempre buenas. Sólo hay que saber jugar con ellas.
Yo... ¡Ordago a la vida!
Veamos si las muestra.
adoro jugar al despiste despitando.
fdo: una despistada.
d.
Una vida lo que un sol, soy una sembradora de dudas profesional, voy por el tema de ecuaciones en casi todos los cursos. Y debo despistar mucho, porque no todos son capaces de despejar bien las incógnitas... un beso
Koldo, lector o escritor, tú sí que eres estupendo.
Chucho, era casi un farol. No sólo de mus, claro. De mus y de otros juegos de estrategia. De jugarlos a veces sin sentido. Envidín con mucho miedo.
Claudia, ¡órgano a mares y a fuego!
629, si le juegas un órdago a la vida, espero que la vida te lo gane.
Duenda, no se sabe bien lo que llevas, pero, con tus cartas, envido a grande.
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