Tengo sensación de empacho.
En el cielo de la boca,
en las mandíbulas,
en la vertical desde la coronilla
resuenan mis palabras empalagosas.
Engoladas.
Rebuscadas.
Remiradas.
Repulidas.
Saben a aire
encerrado en un frasco de cristal.
Saben a nada.
A pompa de jabón,
a ruido hueco.
Saben a lata,
huelen a plástico,
quisiera decir todo con ellas,
o cuando menos, decir algo.
2 comentarios:
Bueno. Muy bueno.
¿Antiguo o reciente?
Febrero de 2006. Me alegra que te guste.
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