domingo, 7 de abril de 2019

Nieve primavera

Cae la nieve estos días como una promesa.
Cae, sí, pero no termina de cuajar 
Ayer amanecieron los tejados, los coches
enharinados. Enfarinats.
Difícil distinguir en los almendros
las flores de la nieve.

Marché casi sin tiempo de ver nada.
Con prisas, con horarios de ciudad.
Al regresar, la lluvia lo había lavado todo.
La lluvia, ¿a qué negarlo? también es un consuelo.
Con lluvia me refugio detrás de mi cristal.


Cada tarde una nube que es muy densa y muy blanca
se cierne frente a mí sobre el pico más alto.
Parece que acaricia sus aristas brutales.
Tapa completamente el pico de la vista
Y luego, en la mañana, las grietas doloridas
se despiertan curadas, consoladas de nieve.

Pero a mí no me llega esa blanca blandura.
La temporada alarga. Bien por los esquiadores.
Parece que este año yo no aprendo a esquiar.

Como almendro que vive en la alta montaña,
no sé si es primavera o es otoño otra vez.
El sur me espera pronto, el sol me quiere bien
pero echaré de menos los picos imposibles
que me hieren la vista, que me curan el alma.
O me hieren el alma y me curan la vista.

Más aturdida estoy que la paloma aquella,
la que cantaba Alberti, siempre se equivocaba.
Quiero ir al sur, yo, y estoy al norte
aunque el sur bien me espera.

El sur sin nieve. El sur con mar.
Con mar y manos tibias.
Norte, bien me cuidas,
pero me voy al sur.

En mi piel se dibujan, con todo, vías ferratas,
románico, caminos serpeantes con boj a los lados.
No son cicatrices, son casi identidad.
Son líneas en las palmas de las manos.

Tengo hambre de sur. También de nieve.
Si cierro bien los ojos en el valle,
se abre un horizonte de arena y palmerales.
De risas y de encuentros.
Sin vértigo, amo también, ahora que la tengo,
la montaña. El silencio. La soledad,
definitivamente en quiebra.




2 comentarios:

Spiff dijo...

A devolver la cortesía de la visita, como hacíamos antaño.

En esta página recomiendan 30 disparadores creativos. Yo lo hice durante un mes y lo disfruté horrores. Si lo haces avisa, tengo curiosidad por ver cómo queda el reto en versión poemario.
https://www.escribir.me/tag/30-dias-de-escribirme/

Como amante del calor y esquiador a la vez me siento muy identificado con esta dicotomía del mar y la nieve. Ojalá seis meses de verano y seis de invierno al año. Abajo las medias tintas.

la cónica dijo...

Muchas gracias por la visita, Spiff. Hace tanto que no iba de blogs que creía que habían cambiado las costumbres.

Utilizaré tus disparadores y te contaré. Igual pruebo a escribir en renglones largos.

Están bien los contrastes, y agruparlos de 6 meses en 6 meses me parece razonable.
Yo ahora tengo 3 ó 4 semanas de norte contra 1 ó 2 de sur y vuelta a empezar. Así todo el año. Es mucha tensión. Vas echando raíces en todas partes.

He vuelto aquí, aprovechando que no hay mucho movimiento, para lanzar mensajes de náufrago, como antaño. Para ordenar las palabras que regulen las ideas y ayuden a adecentar los jardines en que me meto.

Me alegra que te pases alguna vez. El único que queda de aquel "equipo de salvamento",

Un abrazo.