Las defensas antiaéreas, los cañones, dispararon luces amargas desde el atardecer. Bajamos las persianas para ocultar los gritos de los cuerpos destrozados. Ni tapando los oídos con las manos ni apretando los párpados cerrados pudimos dejar de escuchar la sangre, su rumor negro y sordo empapándonos las encías y el interior de los labios.
5 comentarios:
"Cuando se recuerden las grandes atrocidades que han ocurrido en el siglo XX, se verá que lo peor no han sido las fechorías de los malvados, sino el silencio de las buenas personas." Martin Luther King
Salud y rompamos el silencio.
Me aterra el silencio cómplice, del que tantas veces participo.
Salud, Clara.
Estremece. Demasiado silencio, sí, estoy de acuerdo.
Echo de menos el S.A., mejor dicho a algunos de vosotros...
M
Espero que me perdones si prefiero, con mucho, tu prosa.
Un saludo!
María, yo también echo de menos el SA, pero andamos cerca de él...
A. si hubiera algo que perdonar, te perdonaba. Lo que dices me anima a perderle el miedo un poco a escribir en prosa.
Besos!
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