soñar, más que un derecho,
debería ser una obligación.
tristemente, empezamos a olvidarnos
de que existe, siempre a nuestro alcance,
la posibilidad de un sueño o dos.
por desazón, por falta de costumbre,
se va tejiendo una telaraña,
y se forma una pátina de óxido
que entumece las articulaciones
que resultan del todo indispensables
para hacer el sueño realidad.
es decir, sueño.
yo no espero que los sueños se cumplan.
pero creo que estoy en condiciones
de exigir, de pedir, por lo menos,
que se sigan soñando, que se sueñen.
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Esta vez me da pie Javier, desde Estación claridad: vengo llegando. Hace pensar, incita a soñar, a mirar, a ver, a darle vueltas... nada recomendable, por lo tanto.
TRASLADO
Hace 1 semana
7 comentarios:
Es que sin sueños todo es más mundano... y un soberano peñazo.
:)
Es que sin sueños todo es más mundano... y un soberano peñazo.
:)
...sin sueños no somos nada...el problema es cuando se van borrando de la memoria con el paso de los años...
Sólo hay dos sueños que merecen la pena: los posibles y los imposibles.
Es asfixiante, el mundo sin soñar, Miguel. Sin soñar al menos los dos que dice Estación claridad, vengo llegando: los posibles y los imposibles. Lo importante, me parece, no es grabar los sueños en la memoria, Sra. Preston, sino seguir soñando. Es la única forma de que los sueños sigan vivos.
Y nada más, gracias por dejar la primera huella en la soledad, Sra.Preston, Estación claridad, y encantada de conocer su nombre, señor relojero.
Besos!
Lo malo es que del sueño a la pesadilla solo nos separa lo opíparo de la cena, el ansia y el empacho.
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