Después de tanto tiempo
con tu huella en mi piel por las mañanas
anoche ya no dormí contigo.
Me acosté con el vértigo
del hueco en tu lado de la cama.
Me enseñaste a soñar alguna noche
te lo concedo. Pero nunca te quise.
Te llevo aún en la sangre,
aún me hierves. Están frescas
tus marcas en mi cuerpo.
Duelen todas. Quiero
dejar de llorarme las heridas
alejarme del campo de batalla
respirar, por ejemplo.
Concederme caprichos por el día
como un aguacero de mañana.
Te desprecio ahora
en el instante único
en que despierto al sueño
y espero el día
-llegará-
en que no cuente las noches.
2 comentarios:
intenso poema de desamor. vértigo, desprecio, hervir...la primera noche sin ti se corresponde con la virulencia de estos términos. las historias de desamor son las únicas que son de amor verdaderamente. Es redondo. enhorabuena.
gracias, cacodemo. no sabía si dejarlo casi al principio: te lo concedo. pero nunca te quise. y tomar el resto como notas para otro poema.
un beso
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