miércoles, 5 de septiembre de 2007

La soledad entera se desnuda en tus ojos,
muchacha interminable de carne y amargura;
juraría que un muerto detenido te anida
y te cruza la sangre y, en la sangre, anochece.

Porque eres silenciosa y no tienes ni madre
y tus pechos sólo sirven para hacerme llorar;
porque yo soy de sombra y de distancia, el viento
sobre ti deposita un aroma de hombre.

Grandes besos amargos se mueren en mi boca;
no nacen a tus labios, enemiga nocturna.
Ahora es de noche y sufro. Te escribo oscuramente
la rabia enamorada que me late en los brazos.

Antonio Gamoneda, 1949

de Edad (Poesía 1947-1986) 6ª edición revisada. Ed. Cátedra.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
solo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueños
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
solo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueños
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

MARIO BENEDETTI

Anónimo dijo...

gracias por gamoneda. ¡qué buen poeta! los dos últimos versos me apasionan

Anónimo dijo...

[...]Te escribo oscuramente
la rabia enamorada que me late en los brazos.


He aquí el porqué de la poesía.

Anónimo dijo...

gamoneda es como la tierra y la sed. y todo eso.

weah!

Anónimo dijo...

Solo Soy, una Profecía;
La Figura de Hielo
Que se derritió,
Extraña Teoría
Sin Comprobación.

Solo Soy, una Visión;
El Milagro Cotidiano
Que no se Atestiguó,
El Miedo Nocturno
De Niña Perdida.

Solo Soy, un Tropiezo;
Lenguaje Antiguo
Que no se Descifró,
Canción Fracturada,
Que el Amanecer Borro.

Anónimo dijo...

No se puede describir mejor a la Soledad.

Anónimo dijo...

Danos algo menos amargo, La Cónica, preciosa.

:-***************

Anónimo dijo...

Mijel, gracias por este diálogo de poemas.

Gaia56, también son mis favoritos. Gracias a ti por venir.

629, lo transcribí al blog recién leído. He ahí.

Txe, como la tierra y la sed, sí.

Virgen, poemas despiertan poemas, brindo por eso.

Svor, andaba yo a vueltas para ver cómo describirla, hasta que leí el poema y entendí que alguien lo había hecho mejor de lo que yo podía imaginar.

Pily B., es cierto que os doy a leer traguitos amargos. Pero al igual que la naranja, me gusta el limón, ¿qué le vamos a hacer? Prometo algo más alegre. Besos, guapa.

Anónimo dijo...

Qué vivan los limones!

Anónimo dijo...

que vivan los limones!
y que viva benedetti
(aunque deberían prohibirlo, provoca depresión).

d.

Anónimo dijo...

Más limón.

De "El rayo que no cesa", 1936-1937. Miguel Hernández

Me tiraste un limón, y tan amargo,
con una mano cálida, y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura sin embargo.

Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.

Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,

se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.