Cincelo palabras.
Desecho el sobrante.
De la idea en bruto quedan añicos.
Sólo.
Corto versos a navaja.
A trasquilones.
Cada mechón lo barro bajo el cuaderno.
Muerto.
Y si el poema amanece una tarde o una noche
será vinagre o frío. Murmullo o viento.
Milagro no.
Milagro no será.
los de los pueblos
Hace 2 semanas
8 comentarios:
cuando obligamos a las palabras a torcerse en la direccion que queremos, corremos el riesgo de secarlas, matar su frescura, son muy delicadas
es mejor por la salud de las palabras, y por nuestra cordura, dejarlas correr libres por los blancos prados del espacio vacio
si se sienten a gusto tendran familias, parrafos enteros y se estableceran en su linea preferida
el resultado podra ser o no sublime o mundano, pero siempre magico
A veces nos apetece manejarlas a nuestro antojo y eso es lo mejor.
Bonita poesía
peluquera del lenguaje.
mola!
pues yo creía que escribías los poemas a codazos.
Muuas!
No me puedo creer que tus palabras estén tan maltratadas, porque salen muy hermosas...
Los tijeretazos son brutales pero geniales. Cambian (radicalmente) la forma en que nos vemos reflejados en cualquier espejo.
Me encantó!
BESOSONRISA
Kaos Baggins, me alegra que tus palabras sean frescas y que las trates con tanta delicadeza. Las mías no lo son. Es porque nacen enmarañadas. No busco lo sublime, en el poema. Busco expresar lo que quiero expresar. Y siempre me cuesta.
Alnitak, me encanta jugar con ellas. A veces, se resuelven puzzles sin querer. Besos.
Txe, en la peluquería lo escribí, precisamente.
Como se puede, Una vida lo que un sol, como se puede.
Sólo pretendía sacar lo mejor de ellas, Bea, pero cualquier día se combinan para redactar una denuncia.
Espero que sea para bien, 629. Quizá debería aprender a escribir de un modo más pacífico. Combinar el efecto brutal con otras cosas.
Beatrix Kidoo, me alegra mucho. Me has dibujado una sonrisa, fíjate. Besos.
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