viernes, 12 de diciembre de 2014

Mucho te quiero



Había escrito cien veces: te quiero. Te quiero, Julia.  Te quiero, Alejandra.  Te quiero, Manuela. Y todos los te quiero eran  verdad.  Igual que el frío en la trinchera. Los cambió por tabaco hasta octubre y en noviembre, cuando nadie tuvo picadura ya, los hizo de balde. Cada te quiero  en letra inglesa era una bocanada de humo dulce.

El invierno fue duro sin tabaco en el frente. Desde la retaguardia, cien mujeres proporcionaron tregua y aliento a aquel soldado. Víctima del veneno de la literatura, llegó hasta el armisticio. Vivió como escritor empedernido y ya no fumó más.

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Jugando con el concurso de microrrelatos de la SER... Pasen y escriban. Tendrán de todo lo que se necesita para animarse a escribir. Una frase inicial, cien palabras máximo y un plazo... ¿qué más se puede pedir? Los que escogen cada semana, además, suelen ser bastante buenos...

4 comentarios:

Francisco Velázquez dijo...

Precioso.

la cónica dijo...

gracias!

Borja F. Caamaño dijo...

Invierno sin tabaco... suena a infierno personal de la Grecia Clásica.

Abrazotes.

enrique gamella dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.