miércoles, 26 de noviembre de 2014

Matemáticas aplicadas



Empezó a pensar en un nuevo teorema.  

En el escenario claro de su cabeza se sucedían posibles condiciones necesarias o suficientes con la elegancia que despliegan los instrumentos al entrar y salir en una sinfonía. Exploró sin descanso y cada posibilidad era un adagio que ensanchaba su pecho y se desvanecía luego, sin terminar de tomar forma.  

Esbozó una sonrisa cuando la encontramos. La mirada lúcida e incisiva permanecía ajena al caos circundante. El ejercicio de la razón – lo dijo años después de haberlo demostrado-  proporciona, a veces,  el único resquicio en el que refugiarse del horror.  

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Intentando dedicarle tiempo a la escritura con microrrelatos. Este lo mandé al concurso de Relatos encadenados de la SER.

1 comentario:

duenda. dijo...

El ejercicio de la razón refugia pero también puede exponer a la consciencia de manera muy salvaje.

Abrazos, querida Laco.

d.