lunes, 7 de junio de 2010

Poético: La cara o la cruz de la moneda.

A veces, vivir en una ciudad de extrarradio resulta poético. Llegas por la red de Cercanías en el último tren, el de los rezagados, el tren escoba de los que hemos ido a la metrópolis a un concierto en mitad de la semana. El de los que tienen el turno de trabajo que acaba justo cuando aún no es necesario coger la línea 5 e ir a Aluche para tomar el búho. Sales de la estación y corre el aire, y ondea ligeramente la falda del vestido, bandera de las piernas. Y en lugar de cruzar a toda prisa, o de escuchar con taquicardia el paso rápido de algún desconocido detrás de ti, relajas el ritmo y caminas a lo largo del muro que te protege de la vía del tren, que es una tentación como un viaducto. El muro está sembrado, en lo alto, de jazmines. A veces, los jazmines están abiertos, como ahora. Cuando no vuelves acompañada, cuando los jazmines no te invitan a besos ni a caricias, el aire, deliciosamente respirable, es un placer solitario.

Algunas noches de jazmines abiertos, el cielo es claro y hay luna. Sólo en esas noches es mejor no mirar a la derecha al salir de la estación. Es mejor cruzar el paso de peatones a la carrera y marchar al compás que se usa cuando ir a pie es sólo un medio de transporte. Y andar al amparo de la prosa del depósito municipal de vehículos y del ayuntamiento con su hormigón armado y sus vigas amarillas. Porque el otro camino, el perfumado, que desemboca sobre el túnel bajo la vía, que acaba en la ermita graffiteada de otro tiempo, donde empieza el pequeño comercio con raíces en todos los puntos del planeta, se hace insoportable, francamente.



:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
La cruz (o la cara) de la moneda la ha escrito David y se llama Prosaico.
Si alguno entiende de comas, que me diga las que sobran, que sé que sobran, pero no sé cuáles...

2 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Visité a David y allí dejé mi comentario.
En cuanto a las comas, para mí que no sobran. Si es caso, habría que quitar la que está tras la condición copulativa "o", "... a toda prisa, o de escuchar con taquicardia..."
Fluye el texto, amiga, fluye como un placer solitario.

Orologiaio dijo...

ay, la periferia... tiene su punto, definitivamente ;)