jueves, 6 de mayo de 2010

Los pecados de la carne

Uno. O dos.

En viernesanto comí carne. Ternera estofada, picando las verduritas muy finas y con mucho amor para mis huéspedes, 3 niños saturados de pescado la noche anterior. Se miraron entre sí y me preguntaron cómo se había matado a la vaca. No lo sé -yo no sabía-. Pero, ¿le cortan la cabeza entera? ¿le hacen sólo una raja en el cuello? En cualquier caso, seguro que no dicen la oración que hay que decir, concluyó el mayor. Seguro que los que trabajan en el matadero son españoles y no saben árabe, así que no pueden decir la oración...

Y no se la comieron.

Más.

Miré a la terraza del 4º, la que está dos plantas por encima de la mía, donde antes había un burdel que al final cerró, y vi ropa tendida. Nuevos vecinos, pensé. Pero ya me he resignado. La ropa tendida eran cuatro juegos de sábanas. Grandes. Otra vez.
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Rescatado del Planeta imaginario de Txe Peligro. Parece esto la operación rescate de las cajas de comentarios, esta vez en la entrada Matadero. Cuando abrí el blog, mi Cicerone particular tenía una lista inacabable al margen del suyo de blogs amigos. Le dije: no pienso visitarlos todos. Dime uno nada más. Y me dijo dos palabras: Txe Peligro. Le alabo el gusto. Y se lo agradezco, vaya. No dejéis de ir. Bien por la prosa y bien por el verso. Y esas especie de columnas que escribe.

7 comentarios:

Orologiaio dijo...

Definitivamente, el vegan power facilita las cosas.


Pero sin proteínas cárnicas... todo es más aburrido, está claro.

chucho dijo...

Me gusta mucho la segunda parte, o el segundo pecado, todo un homenaje a la concreción en tiempos de verborrea vacía.

Delgaducho dijo...

Desde el punto de vista de la religión y en concreto de las condenas eternas al averno si se podria considerar pecados ambos dos, el primero solo cometido por el cristiano, todo hay que decirlo.
Desde cualquier otra perspectiva creo que no se aprecia pecado alguno pues esa palabra corresponde exclusivamente a la jerga católica.

koldo dijo...

Los vecinos...

La cónica dijo...

sin los placeres de la carne, Orologiaio, sería todo mucho más complicado...

gracias, chucho! un relato lacónico, pero un relato, no? pensaba poner los tangas rojos que había en la cuerda al día siguiente, pero me pareció sobrecargarlo...

delgaducho, cuando un ratón alemán (en una tira de cómic) le decía Wau Wau! (perfectos entonación y volumen) a un gato y el gato huía, los otros ratones salieron del estupor y se quedaron perplejos... Hay que saber idiomas! dijo el primer ratón... pues eso, bien está conocer la jerga, aunque no se comulgue con ellos...

ah, los vecinos, koldo... el domingo tengo reunión de y soy la secretaria, no te digo más :) me alegra verte de nuevo por aquí :)

besos a los cuatro!

besos a los tres.

La cónica dijo...

me sobraron tres besos abajo del todo, os los repartís como queráis...

Clara dijo...

Nos quedamos los besos sobrantes en mi casa.